Tortitas americanas con buttermilk y salsa de arándanos Recipe
Estas tortitas son el clásico desayuno de las películas estadounidenses: altas, esponjosas y pidiendo a gritos formar una torre en el plato. El buttermilk hace que queden tiernas por dentro, y una sencilla salsa de arándanos congelados les aporta color y un toque de frescor afrutado. Es un desayuno de fin de semana perfecto, para cuando tienes un rato para sentarte a la mesa con una taza de café.
La combinación de buttermilk y una pequeña cantidad de bicarbonato hace que estas tortitas queden especialmente altas y esponjosas, muy parecidas a las que se ven en los desayunos clásicos estadounidenses. La salsa rápida de arándanos congelados demuestra que no hacen falta ingredientes complicados para conseguir un toque vistoso y lleno de sabor.
Consejos del chef
No sobremezcles la masa: en cuanto no veas harina seca, para de remover, aunque queden grumos pequeños. Para que todas las tortitas tengan un tamaño parecido, usa siempre la misma cuchara o un cacito medidor. Si quieres mantenerlas calientes mientras terminas de freír el resto, puedes guardarlas en el horno a baja temperatura (unos 80–90 °C), cubiertas ligeramente con papel de aluminio para que no se sequen.
Sugerencias de servicio
Sirve una torre de 3–4 tortitas por persona, con abundante salsa de arándanos por encima. Completa el plato con yogur natural o nata montada y unas rodajas de plátano o fresas. Acompaña con café, té o un vaso de leche o cacao caliente para un desayuno de fin de semana completo.
Ingredientes
- harina de trigo - 250 g
- buttermilk - 300 ml
- huevo - 2 pieza
- azúcar - 30 g
- levadura química en polvo - 10 g
- bicarbonato sódico - 3 g
- mantequilla - 40 g
- sal - 1 pizca
- arándanos - 250 g
- azúcar - 30 g
- zumo de limón - 10 ml
- aceite vegetal - 20 ml
Preparación
- En un bol pon la harina, la levadura química, el bicarbonato, el azúcar y una pizca de sal. Mezcla con una cuchara para que los ingredientes se integren.
- En otro bol bate los huevos con el buttermilk y la mantequilla derretida y ligeramente templada.
- Vierte los ingredientes líquidos sobre los secos y mezcla brevemente con una cuchara o varilla, solo hasta que se integren. Si quedan pequeños grumos en la masa, está bien; no mezcles demasiado para que las tortitas queden esponjosas.
- Deja reposar la masa de 5 a 10 minutos; durante este tiempo espesará.
- Pon los arándanos congelados en un cazo pequeño, añade el azúcar y el zumo de limón. Calienta a fuego medio de 5 a 7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que la fruta suelte su jugo y se forme una salsa espesa, ligeramente almibarada. Si quieres, puedes aplastar ligeramente parte de la fruta con una cuchara.
- Calienta una sartén con un poco de aceite a fuego medio. Puedes pasar suavemente un papel de cocina por la sartén para que quede solo una capa fina de grasa.
- Coloca porciones de masa de unas 2 cucharadas por cada tortita, dejando espacio entre ellas. Cocina de 2 a 3 minutos, hasta que aparezcan pequeñas burbujas en la superficie y los bordes empiecen a cuajarse.
- Dales la vuelta a las tortitas y cocina otros 1,5–2 minutos, hasta que estén doradas. Ve pasándolas a un plato y cúbrelas con un paño para que no se enfríen.
- Repite hasta acabar con toda la masa, añadiendo un poco más de aceite a la sartén si hace falta.
- Sirve las tortitas enseguida, napadas con la salsa de arándanos caliente.
Conservación
No hay información de conservación disponible para este plato.
Estas tortitas son una de esas recetas que convierten una mañana cualquiera en un pequeño ritual. Me gusta prepararlas con calma los domingos, dejar que la masa repose mientras se hace el café y la casa se llena del olor a mantequilla y fruta caliente. Funcionan igual de bien con otros frutos rojos congelados, así que siempre tengo una bolsa en el congelador para poder improvisar este desayuno cuando me apetece.