Tamales de pollo con salsa verde Recipe
Los tamales son pequeños "paquetitos" de masa de maíz cocidos al vapor que en México se sirven a menudo en el desayuno o en celebraciones familiares. En esta versión se rellenan con pollo tierno y una salsa verde ligeramente picante hecha con tomates verdes o tomatillos. Es un plato que requiere algo de trabajo, pero el resultado recuerda a una mezcla entre empanadillas y rollos de col en una versión muy mexicana.
Los tamales de pollo con salsa verde son uno de esos platos que en México marcan el inicio del día: se venden en grandes ollas en los puestos callejeros de la mañana. La combinación de la masa de maíz, el pollo jugoso y deshilachado y la salsa fresca y ligeramente picante de tomates verdes crea un auténtico plato reconfortante que sacia y al mismo tiempo calienta agradablemente. El envoltorio de hojas de maíz no solo aporta aroma, sino también un carácter especial de "regalo": cada paquetito esconde su propio relleno fragante.
Consejos del chef
La prueba más importante para saber si la masa de maíz está bien preparada es en la mano: al apretarla debe mantener la forma y no agrietarse, pero tampoco estar húmeda y pegajosa. Durante la cocción al vapor vigila el agua como cuando haces un estofado largo: si se evapora, los tamales se quemarán por abajo y tomarán un sabor amargo; pon una alarma en el móvil cada 15–20 minutos para acordarte de añadir agua hirviendo. Al envolver, no te excedas con la cantidad de relleno: es mejor menos pero bien cerrado, porque los paquetes demasiado llenos tienden a abrirse y la masa se sale.
Sugerencias de servicio
Sirve los tamales directamente de la olla, aún en sus hojas: que los invitados vayan abriendo sus "paquetitos" y tú los riegas con más salsa verde y espolvoreas con cilantro fresco. Son ideales como plato principal para un brunch de fin de semana sin prisas o para una "fiesta mexicana" casera en lugar del almuerzo clásico. Para beber, combina bien con agua ligeramente gasificada con lima o una cerveza clara tipo lager, que suaviza el picante del jalapeño.
Ingredientes
- harina de maíz masa harina para tortillas o tamales, no sémola de maíz normal - 500 g
- caldo de pollo caliente - 500 ml
- mantequilla a temperatura ambiente - 120 g
- levadura química en polvo - 1 cucharadita
- sal para la masa, más para sazonar el relleno - 1.5 cucharaditas
- hojas de maíz secas para envolver los tamales, remojadas en agua caliente - 25 pieza
- pechuga de pollo sin piel, cocida y deshilachada - 500 g
- tomates verdes pueden ser tomates verdes de campo o tomatillos en lata, escurridos - 400 g
- chile jalapeño sin semillas, finamente picado - 1 pieza
- cebolla mediana, cortada en cubitos - 1 pieza
- ajo picado - 2 dientes
- nata 18% opcional, para suavizar la salsa - 50 ml
- aceite vegetal para freír - 2 cucharadas
- cilantro fresco picado, para la salsa y para servir - 2 cucharadas
- lima zumo para la salsa - 1 pieza
Preparación
- Coloca las hojas de maíz en un bol grande, cúbrelas con agua muy caliente y pon un plato encima para mantenerlas sumergidas. Déjalas en remojo al menos 30 minutos, hasta que se ablanden y se vuelvan flexibles.
- En una olla hierve la pechuga de pollo en agua con sal durante 15–20 minutos, hasta que esté tierna. Sácala, deja que se enfríe y deshiláchala con las manos o con dos tenedores en hebras finas. Reserva el caldo: lo usarás para la masa.
- En una sartén calienta 1 cucharada de aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida. Agrega el ajo y sofríe 1 minuto más, removiendo.
- Añade los tomates verdes troceados y el chile jalapeño. Cocina 5–7 minutos, hasta que los tomates se ablanden y suelten su jugo. Retira del fuego, añade el zumo de lima y el cilantro picado.
- Pasa el contenido de la sartén a la batidora y tritura hasta obtener una salsa homogénea. Si queda muy espesa, añade 2–3 cucharadas de caldo de pollo. Prueba y ajusta de sal; si quieres un sabor más suave, añade nata.
- En un bol mezcla el pollo deshilachado con la mitad de la salsa verde, de modo que la carne quede bien cubierta pero no nadando en salsa. Reserva el relleno.
- En un bol grande bate la mantequilla con la sal y la levadura química hasta obtener una mezcla clara y esponjosa (unos 3–4 minutos con batidora o enérgicamente a mano).
- Ve añadiendo poco a poco la harina de maíz masa harina, alternándola con el caldo de pollo caliente, mezclando hasta obtener una masa suave y húmeda. Debe recordar a una masa espesa para ñoquis: al apretarla en la mano no debe desmoronarse.
- Escurre las hojas de maíz y sécalas con papel de cocina. Elige las hojas más grandes; las más pequeñas puedes solaparlas ligeramente para formar una más ancha.
- Coloca en el centro de cada hoja unas 2 cucharadas de masa de maíz y extiéndela formando un rectángulo de unos 0,5–1 cm de grosor, dejando los bordes de la hoja libres.
- Pon 1–2 cucharadas de relleno de pollo en el centro de la masa. Dobla los lados de la hoja hacia el centro para encerrar la masa y luego pliega la parte inferior de la hoja hacia arriba, formando un paquete bien cerrado. Si hace falta, ata con una tira de hoja de maíz o con hilo de cocina.
- Coloca varias hojas de maíz vacías en el fondo de una olla grande de fondo grueso para que los tamales no toquen directamente el metal. Coloca los tamales en posición vertical, con la parte abierta hacia arriba, y añade unos 2–3 cm de agua.
- Tapa la olla, lleva el agua a ebullición y luego baja el fuego al mínimo. Cocina al vapor durante 60–75 minutos, vigilando que el agua no se evapore por completo; si hace falta, añade más agua caliente.
- Tras una hora, saca un tamal y ábrelo con cuidado. Si la masa está tierna pero mantiene la forma y se desprende de la hoja, el plato está listo. Si la masa sigue pegajosa y se adhiere a la hoja, cocina 10–15 minutos más.
- Sirve los tamales calientes, aún en sus hojas, con el resto de la salsa verde y cilantro fresco por encima.
Conservación
Los tamales sobrantes se conservan bien en la nevera 2–3 días, envueltos en sus hojas y dentro de un recipiente hermético. Para recalentarlos, cuécelos de nuevo al vapor o caliéntalos en el microondas envueltos en una toalla de papel húmeda para que no se sequen. También se pueden congelar y recalentar directamente al vapor sin descongelar.