Tacos dorados de pollo con lechuga Recipe
Los tacos dorados son tortillas rellenas, enrolladas y fritas hasta quedar doradas, lo que les da una textura deliciosamente crujiente. Por dentro esconden una carne de pollo muy tierna y por encima llevan lechuga fresca, crema y queso. En México se sirven a menudo en cenas familiares o fiestas, un poco como nuestros croquetas, pero en versión mini y con tortilla.
Los tacos dorados son un poco la respuesta mexicana a nuestras croquetas: pequeños rollitos crujientes que invitan a compartir en la mesa. La combinación del pollo jugoso, ligeramente especiado, con el contraste de la crema fría, la lechuga fresca y el tomate da una sensación de «street food» que sabe a puesto de comida en Ciudad de México más que a cocina casera. Es un plato que une la comida reconfortante con un carácter festivo: cada uno puede tomar su rollito y añadir sus acompañamientos favoritos.
Consejos del chef
Lo más importante es que el relleno quede solo ligeramente jugoso; si está demasiado húmedo, las tortillas se abrirán y los tacos se romperán al freírlos. Calienta bien el aceite (170–180°C), porque si está demasiado frío las tortillas absorberán la grasa en lugar de dorarse; si no tienes termómetro, echa un trocito de tortilla: debe chisporrotear de inmediato con intensidad. Enrolla las tortillas cuando aún estén calientes y flexibles, y asegura las primeras piezas con un palillo hasta que le cojas el truco a enrollar bien apretado.
Sugerencias de servicio
Sirve los tacos dorados con una salsa sencilla de crema agria y lima o con una salsa rápida de tomate y cilantro; para una noche de cine en casa funcionan mejor que las patatas fritas. Combinan muy bien con una cerveza clara (lager, pils) o con una agua fresca sin alcohol de lima o naranja, especialmente en una tarde cálida en el balcón. Para reuniones más grandes puedes montar en la mesa una «estación» de acompañamientos: cuencos con lechuga, queso, salsa y chiles picantes para que cada uno se prepare su propia ración.
Ingredientes
- tortilla de maíz - 16 pieza
- pechuga de pollo - 500 g
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 2 diente
- caldo de pollo - 500 ml
- aceite vegetal - 400 ml
- lechuga - 150 g
- nata agria - 150 g
- queso - 100 g
- tomate - 2 pieza
- chile - 1 pieza
- comino - 0.5 cucharadita
- hoja de laurel - 1 pieza
- sal - 1.5 cucharadita
Preparación
- Coloca la pechuga de pollo en una olla, añade la mitad de la cebolla cortada en cuartos, 1 diente de ajo, la hoja de laurel, 0,5 cucharadita de sal y cubre con el caldo. Lleva a ebullición, baja el fuego y cocina 15–20 minutos, hasta que la carne esté completamente hecha.
- Saca el pollo cocido del caldo (reserva el caldo), deja que se enfríe un poco y deshébralo en tiras finas con ayuda de dos tenedores.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén, pica finamente la otra mitad de la cebolla y sofríe 3–5 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, sin dorarse.
- Añade el segundo diente de ajo finamente picado, el comino y el chile jalapeño finamente picado (sin semillas si quieres una versión más suave). Sofríe 1 minuto más, removiendo.
- Agrega a la sartén el pollo deshebrado y unas 4–5 cucharadas de caldo, mezcla y cocina tapado 3–4 minutos, hasta que el líquido se evapore parcialmente y el relleno quede jugoso pero no húmedo. Sazona con sal al gusto y deja que se enfríe ligeramente.
- Corta la lechuga en tiras finas, corta los tomates en cubitos y ralla el queso con un rallador de agujeros finos.
- Calienta las tortillas unos segundos por cada lado en una sartén seca para que se vuelvan flexibles y no se rompan al enrollarlas.
- Coloca 1–2 cucharadas del relleno de pollo a lo largo de uno de los bordes de cada tortilla, enrolla firmemente formando un cilindro y colócalo con la unión hacia abajo. Si es necesario, puedes sujetar los rollitos con un palillo.
- Calienta aceite en una sartén honda hasta unos 170–180°C. Fríe los tacos en tandas durante 3–4 minutos, dándoles la vuelta, hasta que estén dorados y crujientes por todos lados.
- Ve colocando los tacos fritos sobre un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.
- Sirve en el plato 3–4 tacos por ración, espolvorea generosamente con lechuga, tomate, queso rallado y termina con crema por encima. Sirve de inmediato, cuando aún estén calientes y crujientes.
Conservación
Guarda los tacos fritos, ya fríos, en un recipiente hermético en la nevera y recaliéntalos en el horno para que recuperen su textura crujiente. Conserva por separado la lechuga, el tomate, la crema y el queso, y añádelos solo justo antes de servir.