Sopa italiana de verduras con arroz y parmesano Recipe
Esta sopa es una prima más sencilla de la minestrone: muchas verduras, un poco de arroz y parmesano, que aporta profundidad de sabor. Ideal para los días más frescos, cuando quieres comer algo reconfortante pero ligero. En muchas casas italianas, sopas como esta forman parte del día a día, no de las ocasiones especiales.
En los hogares italianos, la minestrone rara vez se ve igual: cambia según la estación y lo que haya en la nevera. A menudo se prepara en cantidad para dos días, y al día siguiente suele gustar aún más, porque los sabores se asientan y se intensifican.
Esta sopa italiana de verduras recuerda a una minestrone casera, pero es más ligera gracias al uso de arroz en lugar de pasta y a la gran cantidad de verduras. El parmesano añadido durante la cocción y por encima actúa como un potenciador de sabor natural, creando un caldo profundo y sabroso sin necesidad de carne. Es una sopa típicamente “cotidiana”, como las que realmente se comen en los hogares italianos: sencilla, pero llena de verduras y aromas de hierbas.
Por qué funciona esta versión
- El arroz en lugar de pasta da una sopa saciante pero más ligera, que además se conserva bien.
- El parmesano añadido con el fuego ya apagado se funde de manera uniforme y espesa el caldo sin formar grumos.
- Sofreír las verduras al principio construye un sabor dulce y profundo incluso con un caldo sencillo.
Consejos del chef
Sofríe primero las verduras en una pequeña cantidad de aceite de oliva, empezando por la cebolla, la zanahoria y el apio: son la base del sabor, así que no tengas prisa en esta etapa. Añade el arroz solo cuando las verduras estén casi tiernas para que no se pase; lo mejor es usar arroz de grano corto o medio, que espesará ligeramente la sopa. Si tienes corteza de parmesano, échala a la olla durante la cocción y retírala antes de servir: la sopa sabrá enseguida a pequeña osteria familiar.
Sugerencias de servicio
Sirve muy caliente, espolvoreada con parmesano recién rallado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. A esta sopa le va muy bien una rebanada de pan de masa madre tostado o una sencilla focaccia con romero: ya es una comida completa y saciante para una noche fría. También funciona muy bien como almuerzo para llevar al trabajo en un termo o como primer plato antes de una pasta sencilla en una comida familiar de sábado.
A tener en cuenta
- No añadas el arroz demasiado pronto: se pasará de cocción y la sopa se convertirá en una papilla espesa.
- Incorpora el queso solo después de apagar el fuego; de lo contrario puede formar hilos y grumos y pegarse al fondo.
Sustituciones
- Puedes sustituir el arroz por una pasta pequeña tipo orzo o conchitas, reduciendo el tiempo de cocción.
- El parmesano se puede cambiar por Grana Padano u otro queso duro curado durante mucho tiempo.
- La calabacín se puede sustituir por puerro o judías verdes, manteniendo una cantidad similar de verdura.
Ingredientes
- zanahoria (de tamaño medio) - 2 pieza
- apio verde - 2 tallos
- cebolla (mediana) - 1 pieza
- calabacín (pequeño) - 1 pieza
- patatas (medianas) - 2 pieza
- tomates troceados en conserva - 200 g
- arroz (por ejemplo, de grano largo) - 80 g
- caldo de verduras o de pollo (puede ser de pastilla de buena calidad) - 1.2 l
- aceite de oliva - 2 cucharada
- diente de ajo - 1 pieza
- parmesano rallado u otro queso curado (más un poco para servir) - 40 g
- orégano seco o tomillo - 0.5 cucharadita
- sal (al gusto)
- pimienta (al gusto)
Preparación
- Pela la zanahoria, el apio, la cebolla y las patatas (las hortalizas de raíz) y córtalos en dados pequeños. Lava el calabacín y córtalo también en dados. Pica finamente el ajo.
- En una olla grande calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla, la zanahoria y el apio. Sofríe 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que las verduras se ablanden y se vuelvan ligeramente translúcidas, pero sin dorarse.
- Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos más, hasta que desprenda buen aroma.
- Añade las patatas, el calabacín, los tomates en conserva, las hierbas secas y el arroz. Mezcla y luego vierte el caldo.
- Lleva la sopa a ebullición, después baja el fuego a medio-bajo y cocina 20–25 minutos, hasta que el arroz y las verduras estén tiernos. Remueve cada pocos minutos para que el arroz no se pegue al fondo.
- Si la sopa espesa demasiado durante la cocción, añade un poco de agua caliente o caldo. La consistencia debe ser densa por las verduras, pero claramente líquida, no como un risotto.
- Al final añade el parmesano rallado y mezcla hasta que el queso se derrita y espese ligeramente la sopa. Prueba y sazona con sal y pimienta.
- Sirve bien caliente, con una porción extra de parmesano rallado por encima y unas gotas de buen aceite de oliva. En el cuenco deben notarse los trozos de verdura, no una papilla demasiado cocida.
Conservación
Las sobras se conservan bien en la nevera 2–3 días; al recalentar, añade un poco de agua o caldo si el arroz ha absorbido demasiado líquido. También puedes congelarla sin queso hasta 2–3 meses.
Preparo esta sopa siempre que en la nevera se me acumulan unas cuantas zanahorias tristes y un trozo de calabacín que nadie quiere ya comer crudo. A menudo hago directamente una olla grande el domingo por la noche para tener comidas listas para los dos primeros días de la semana.