Pollo marsala con champiñones Recipe
El pollo marsala es un plato popular en los restaurantes estadounidenses de estilo «italiano-estadounidense», que combina raíces italianas con el enfoque americano hacia las salsas. Filetes finos de pechuga de pollo se guisan en vino marsala ligeramente dulce con champiñones, creando una salsa aromática y de color marrón. Es una cena elegante pero sencilla, perfecta para una velada de fin de semana a la luz de las velas.
Este pollo marsala combina la sencillez de unos filetes de pollo salteados con una salsa profunda y aromática a base de vino marsala y champiñones. Es un plato rápido de preparar, pero con un resultado elegante y de restaurante, ideal para una cena especial sin complicaciones.
Consejos del chef
No frías demasiados filetes a la vez: es mejor hacerlo en tandas para que el pollo se dore bien en lugar de cocerse en su propio jugo. Deja que los champiñones se cocinen el tiempo suficiente para que se doren; ese punto de caramelización aporta mucho sabor a la salsa. Si el vino marsala es muy dulce, equilibra el sabor con un poco más de caldo o una pizca de sal.
Sugerencias de servicio
Acompaña el pollo con tagliatelle al dente o con un cremoso puré de patatas que absorba bien la salsa. Completa el plato con judías verdes salteadas o una sencilla ensalada verde con vinagreta de limón.
Ingredientes
- pechuga de pollo - 600 g
- harina de trigo - 40 g
- champiñones - 300 g
- vino marsala - 200 ml
- caldo de pollo - 150 ml
- mantequilla - 40 g
- aceite de oliva - 20 ml
- ajo - 2 dientes
- tomillo - 4 ramitas
- perejil fresco picado - 10 g
- sal
- pimienta
Preparación
- Corta la pechuga de pollo a lo ancho en filetes más finos. Aplana suavemente cada pieza entre film transparente o dentro de una bolsa para que tengan un grosor uniforme de unos 1 cm. Sala y pimienta por ambos lados.
- Pon la harina en un plato y reboza ligeramente los filetes, sacudiendo el exceso.
- Limpia los champiñones y córtalos en láminas. Pica finamente el ajo. Pica el perejil.
- En una sartén grande calienta a fuego medio-alto la mitad de la mantequilla junto con el aceite de oliva. Coloca parte del pollo en una sola capa y fríe 3–4 minutos por cada lado, hasta que esté dorado. Pásalo a un plato y repite con el resto de la carne.
- En la misma sartén baja el fuego a medio, añade el resto de la mantequilla y los champiñones. Sofríe 6–8 minutos, removiendo, hasta que los hongos suelten su agua, luego empiecen a dorarse y reduzcan su volumen.
- Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos más, hasta que desprenda un aroma intenso.
- Vierte el vino marsala y, con una cuchara de madera, raspa el fondo de la sartén para despegar los restos de dorado: son los que aportan sabor. Cocina 3–4 minutos, hasta que el líquido se reduzca un poco.
- Añade el caldo y las ramitas de tomillo. Devuelve a la sartén los filetes de pollo con los jugos que hayan soltado en el plato. Baja el fuego y cocina todo a fuego lento 8–10 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente y el pollo esté tierno.
- Retira las ramitas de tomillo, prueba la salsa y ajusta de sal y pimienta si es necesario.
- Espolvorea el plato con el perejil picado y sirve de inmediato, preferiblemente con pasta o puré de patatas.
Conservación
No hay información de conservación disponible para este plato.
Este plato es perfecto cuando quieres algo que se vea y sepa especial, pero no tienes ganas de pasar horas en la cocina. El vino marsala y los champiñones hacen casi todo el trabajo de sabor por ti, y el resultado suele impresionar incluso a quienes no son muy aficionados al pollo.