Pollo encacahuatado – pollo en salsa cremosa de cacahuete Recipe
El pollo encacahuatado son trozos tiernos de pollo guisados en una salsa espesa y cremosa de cacahuete, tomate y chile. En México, este tipo de platos con salsas de frutos secos suelen aparecer en las comidas de domingo, porque son un poco más festivos que el pollo normal a la plancha. El sabor recuerda a una mezcla entre un curry suave y la salsa de cacahuete para satay, pero con una nota marcada de tomate y lima.
El pollo encacahuatado es un plato que muestra lo rica que puede ser la cocina mexicana más allá de los conocidos tacos: aquí el protagonista es una salsa densa y aterciopelada de cacahuetes tostados. La combinación de tomate, chile, canela y lima da como resultado algo entre un curry suave y una salsa satay, pero con un carácter profundo y totalmente distinto. Es un plato que convierte unos sencillos muslos de pollo en algo claramente "de restaurante".
Consejos del chef
Tuesta los cacahuetes solo hasta que se doren ligeramente: si se queman, toda la salsa tendrá un sabor amargo imposible de corregir. Controla la consistencia ya en la fase de batido: es mejor añadir el caldo poco a poco y, si hace falta, aligerar la salsa luego en la olla, que hacerla demasiado líquida desde el principio. Dora el pollo en tandas para que se tueste y no se cueza en su propio jugo: es la clave para un sabor intenso.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servir el pollo con arroz blanco esponjoso o arroz jazmín, que absorberá la salsa, y una ensalada sencilla de pepino y lima para refrescar. Para una comida tranquila de domingo, combina bien con un vino tinto ligero o con agua con lima y hojas de menta sin alcohol. Cuando preparo este plato para una reunión con amigos, también pongo tortillas calientes en la mesa para que cada uno pueda envolver trozos de pollo con salsa como si fueran pequeños tacos.
Ingredientes
- muslos de pollo - 700 g
- cacahuetes - 120 g
- tomates - 3 piezas
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 3 dientes
- guindilla - 1 pieza
- caldo de pollo - 500 ml
- aceite vegetal - 3 cucharadas
- hoja de laurel - 1 pieza
- canela - 0.25 cucharaditas
- lima - 1 pieza
- sal
- pimienta negra
Preparación
- Corta el pollo en trozos más pequeños, sécalo con papel de cocina y espolvorea con sal y pimienta.
- Si utilizas guindilla seca, cúbrela con agua caliente durante 10 minutos para que se ablande, luego retira el rabito y las semillas. Si usas chile en polvo, omite este paso.
- Tuesta los cacahuetes en una sartén seca durante 3–4 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que se doren ligeramente y empiecen a desprender un aroma intenso. Pásalos a la batidora.
- En la misma sartén calienta 1 cucharada de aceite. Añade la cebolla cortada en dados y sofríe 4–5 minutos, hasta que se ablande y se dore ligeramente. Agrega el ajo picado y sofríe 1 minuto más.
- Corta los tomates en trozos y añádelos a la sartén. Sofríe 5–7 minutos, hasta que se ablanden y suelten su jugo. Retira del fuego.
- A la batidora con los cacahuetes añade el contenido de la sartén, la guindilla remojada (o el chile en polvo), la canela y unos 200 ml de caldo. Tritura hasta obtener una salsa espesa y homogénea. Si la batidora tiene dificultades, añade un poco más de caldo.
- En una sartén grande o en una olla ancha calienta el resto del aceite. Dora los trozos de pollo 5–7 minutos, hasta que se doren ligeramente por todos los lados.
- Vierte sobre el pollo la salsa de cacahuete y el resto del caldo, añade la hoja de laurel. Mezcla, lleva a un ligero hervor y luego baja el fuego.
- Cocina tapado a fuego lento durante 20–25 minutos, hasta que el pollo esté tierno y la salsa espese hasta la consistencia de una nata espesa. Remueve de vez en cuando para que la salsa no se pegue al fondo.
- Retira la hoja de laurel y sazona la salsa con sal, pimienta y zumo de lima al gusto. Si la salsa está demasiado espesa, añade un poco de agua o caldo.
- Sirve el pollo bañado con la salsa, preferiblemente con arroz o tortillas.
Conservación
Guarda el pollo con la salsa en un recipiente hermético en la nevera. Al recalentar a fuego suave, añade un chorrito de agua o caldo y remueve para que la salsa recupere su textura cremosa. Consumir en 2–3 días o congelar por raciones para conservarlo más tiempo.