Pastel de pasta con pollo y brócoli Recipe
Este pastel de pasta casero es del tipo “todo en una sola fuente”: pasta, carne, verduras y salsa de queso. En los hogares polacos este tipo de platos suele salvar la semana cuando hay que alimentar a toda la familia con una sola comida contundente. Recuerda un poco a la lasaña italiana, pero se prepara más rápido y sin el montaje complicado de capas.
Este pastel reúne en una sola fuente pasta, pollo jugoso, brócoli y una cremosa salsa de queso, así que realmente no hace falta añadir nada más a la comida. Los sabores son caseros y conocidos, pero gracias al brócoli ligeramente crujiente y al queso gratinado el plato no resulta tan pesado como las pastas clásicas con nata.
Consejos del chef
Cuece la pasta menos tiempo del que indica el fabricante: debe quedar algo firme, porque terminará de hacerse en la salsa y así no se convertirá en una papilla. No sobrecuezas el brócoli: 3 minutos en agua hirviendo y un enjuague rápido con agua fría son la clave para conservar su color y textura. Mezcla la salsa con unas varillas desde el principio, añadiendo la leche en pequeñas tandas: los grumos de harina luego no tienen arreglo y en el horno solo se fijan más.
Sugerencias de servicio
Sírvelo en una fuente grande resistente al horno directamente en la mesa: es ideal entre semana, cuando la familia entra y sale a distintas horas y cada uno puede recalentarse una porción. Para beber, combina bien con un vino blanco ligeramente seco o simplemente agua con limón y menta si es una cena rápida después de los entrenamientos de los niños. Como acompañamiento basta una ensalada verde con vinagreta, porque el propio pastel ya es muy completo.
Ingredientes
- pasta corta por ejemplo espirales o penne - 300 g
- pechuga de pollo sin hueso ni piel - 400 g
- brócoli mediano, separado en ramilletes - 1 pieza
- queso amarillo rallado - 200 g
- leche para la salsa - 300 ml
- mantequilla para la salsa - 30 g
- harina de trigo colmada, para la salsa - 2 cucharadas
- aceite para freír el pollo - 1 cucharada
- ajo finamente picado - 2 dientes
- pimentón dulce molido - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente una fuente apta para horno con mantequilla o aceite.
- Cuece la pasta en abundante agua con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que quede ligeramente al dente. Escurre y reserva.
- Separa el brócoli en ramilletes pequeños, pela el tallo de la parte dura y córtalo en rodajas finas. Échalo en agua hirviendo durante 3 minutos, luego escurre y enjuaga con agua fría para detener la cocción.
- Corta la pechuga de pollo en dados pequeños. Espolvorea con sal, pimienta y pimentón dulce.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén. Añade el pollo y fríe de 6–8 minutos a fuego medio‑alto, removiendo, hasta que los trozos estén blancos y opacos por dentro. Al final añade el ajo y fríe 1 minuto más. Retira del fuego.
- En un cazo derrite la mantequilla a fuego bajo. Añade la harina y remueve enérgicamente con unas varillas durante unos 1–2 minutos, hasta obtener una pasta espesa sin grumos.
- Ve añadiendo la leche poco a poco, sin dejar de batir con las varillas para que no se formen grumos. Cuece de 3–5 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que la salsa espese hasta la consistencia de una nata espesa.
- Añade a la salsa la mitad del queso rallado y remueve hasta que se derrita. Sazona con sal y pimienta al gusto.
- En un bol grande mezcla la pasta cocida, el pollo, el brócoli y la salsa de queso, de modo que todo quede bien cubierto.
- Pasa la mezcla a la fuente apta para horno, alisa la superficie y espolvorea con el resto del queso.
- Hornea de 20–25 minutos, hasta que el queso de la superficie se derrita y se dore ligeramente y los bordes del pastel empiecen a burbujear suavemente.
- Saca la fuente del horno y deja reposar de 5–10 minutos antes de servir, para que el pastel se asiente un poco.
Conservación
Deja enfriar el pastel por completo, córtalo en porciones y guárdalas en recipientes herméticos en la nevera hasta 3 días. Para congelar, envuelve bien las porciones y congela hasta 2–3 meses. Recalienta en el horno o en microondas hasta que el centro esté bien caliente.