Cazuela de pasta con pollo y brócoli Recipe
La cazuela de pasta con pollo y brócoli es la versión polaca del “plato de una sola fuente”. Recuerda a los platos italianos al horno, pero es más casera y saciante. Ideal cuando quieres alimentar a toda la familia con algo sencillo que se recalienta muy bien.
La cazuela de pasta con pollo y brócoli es la esencia del plato polaco “de una sola fuente”, que alimenta a toda la familia sin necesidad de pasar mucho rato frente a los fogones. La salsa cremosa, la pasta tierna, el pollo suave y el brócoli ligeramente crujiente crean una combinación que recuerda a las pastas gratinadas italianas, pero con un carácter más casero y contundente. Es un plato que gusta tanto a niños como a adultos y, además, aguanta muy bien el recalentado al día siguiente.
Por qué funciona esta versión
- La pasta cocida menos tiempo que al dente se mantiene firme después de hornearse, en lugar de deshacerse.
- El brócoli blanqueado y enfriado conserva un color verde intenso y un ligero toque crujiente.
- La mezcla de nata con leche da una salsa cremosa pero no pesada, que no domina al resto de ingredientes.
- Un sazonado más intenso de la salsa compensa el hecho de que la pasta “absorbe” parte de las especias durante el horneado.
Consejos del chef
Cuece la pasta menos tiempo que al dente (2–3 minutos menos de lo indicado en el paquete), porque terminará de hacerse en el horno y así no quedará pasada. Escalda el brócoli solo unos minutos en agua hirviendo o al vapor para que conserve el color y una ligera firmeza. Antes de meter la fuente en el horno, prueba la salsa: debe estar un poco más intensa de sabor de lo que quieres al final, porque la pasta y el pollo “absorberán” parte del condimento durante el horneado.
Sugerencias de servicio
Sirve la cazuela recién salida del horno, con una ensalada verde sencilla con vinagreta o con ensalada de col blanca para equilibrar la cremosidad del plato. Para beber, combina muy bien con compota de cereza o un vaso de kéfir, especialmente en una comida familiar de sábado. Las sobras son perfectas como comida rápida para llevar al trabajo: basta con calentarlas en el microondas.
A tener en cuenta
- No cuesas demasiado la pasta: después de hornearla se volverá demasiado blanda y quedará como una papilla.
- No dejes ramilletes de brócoli grandes y macizos; 1–2 bocados es el tamaño máximo.
- Si el queso se oscurece rápido, cubre el molde de forma suelta con papel de aluminio en la segunda mitad del horneado.
Sustituciones
- Parte de la nata puedes sustituirla por caldo de pollo para que la salsa sea más ligera y menos grasa.
- Puedes cambiar el queso amarillo por mozzarella o una mezcla con gouda si prefieres un sabor más suave.
- El pollo se puede sustituir por pechuga de pavo ahumada o jamón en dados, acortando el tiempo de salteado.
Ingredientes
- pasta - 250 g
- pechuga de pollo sin hueso y sin piel - 350 g
- brócoli mediano - 1 pieza
- cebolla mediana - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- nata líquida 18% para sopas - 200 ml
- leche - 100 ml
- queso rallado - 120 g
- aceite para freír - 2 cucharadas
- mantequilla para engrasar la fuente - 10 g
- pimentón dulce - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta al gusto
Preparación
- Cuece la pasta en agua con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que quede ligeramente firme. Escurre y reserva.
- Separa el brócoli en ramilletes pequeños, pela el tallo y córtalo en rodajas finas. Lleva a ebullición agua con una pizca de sal, añade el brócoli y cuece 3–4 minutos, hasta que esté ligeramente tierno pero aún firme. Escurre y enjuaga con agua fría para detener la cocción.
- Corta la pechuga de pollo en dados pequeños. Pela la cebolla y córtala en dados finos, pica el ajo.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida. Agrega el ajo y sofríe 1 minuto más, removiendo.
- Añade el pollo troceado, sazona con sal, pimienta y pimentón dulce. Fríe 6–8 minutos, removiendo, hasta que la carne esté blanca por dentro y ligeramente dorada por fuera.
- Vierte la nata y la leche en la sartén, mezcla y lleva a ebullición suave. Cocina 2–3 minutos a fuego bajo, hasta que la salsa espese ligeramente. Prueba y, si es necesario, ajusta de sal y pimienta.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta una fuente apta para horno con mantequilla.
- En un bol grande mezcla la pasta cocida, los ramilletes de brócoli y el pollo con la salsa. Añade la mitad del queso rallado y mezcla con cuidado.
- Pasa todo a la fuente para horno, nivela la superficie y espolvorea con el resto del queso.
- Hornea unos 20 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente. Sirve bien caliente.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera hasta 2–3 días. Recalienta en el horno tapada con papel de aluminio o en el microondas, añadiendo, si hace falta, una cucharada de leche o nata para que la pasta no se seque.
Suelo preparar esta cazuela a mitad de semana, cuando sé que al día siguiente no tendré tiempo para cocinar: horneo directamente una ración grande en una fuente grande. Por la noche la corto en porciones y la guardo en recipientes, para que cada miembro de la familia tenga su trozo listo para el día siguiente.