Pastel de macarrones con salchicha y chucrut Recipe
Este pastel al horno combina sabores conocidos del bigos con la comodidad de un plato de horno. La pasta, la salchicha y el chucrut crean un plato contundente y sabroso que va muy bien en otoño e invierno. Es como una respuesta polaca a las cazuelas de pasta italianas, solo que con col fermentada en lugar de salsa de tomate.
Es una especie de híbrido entre el bigos y la pasta al horno, que aprovecha ingredientes típicos polacos: chucrut, salchicha ahumada y nata. Encaja muy bien en la cocina de aprovechamiento, donde las sobras se convierten en un plato nuevo y completo.
Este pastel sabe como un cruce entre bigos y pasta al horno: las notas conocidas de col fermentada y salchicha se presentan en una cómoda forma cremosa y con queso. La acidez de la col se equilibra con la nata y el queso, y las especias típicas de los guisos polacos le dan un carácter casero y reconfortante. Es un plato que huele a otoño: ligeramente ahumado por la salchicha, intenso pero no abrumador.
Por qué funciona esta versión
- Cocer la pasta al dente evita que se ablande demasiado en el horno y mantiene una textura firme.
- Rehogar la col fermentada por separado con las especias suaviza su acidez, conservando al mismo tiempo su carácter.
- Dorar bien la salchicha aporta un sabor cárnico y ahumado, como en un buen bigos.
- La nata y el queso unen todos los ingredientes en una salsa cremosa que no se seca en el horno.
Consejos del chef
Cuece la pasta necesariamente al dente; de lo contrario, después de hornear se convertirá en una papilla: 2 minutos menos de lo indicado en el paquete es realmente el máximo. Prueba la col antes de enjuagarla: si solo está ligeramente ácida, no la pases por agua, porque perderá carácter, y cualquier exceso de acidez se equilibra fácilmente con un poco de nata. Después de hornear, deja reposar el pastel esos 10 minutos: se corta mejor y no se deshace en el plato.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servirlo con una ensalada sencilla de zanahoria o con remolacha rallada con rábano picante, para aportar frescor al carácter más pesado e invernal del plato. Combina muy bien con una taza de té caliente con limón o con una cerveza de trigo ligera si lo sirves en una reunión nocturna. Es una comida muy práctica “para dos días”: un lunes por la tarde, después del trabajo, basta con recalentar una porción en el horno.
A tener en cuenta
- No enjuagues demasiado el chucrut: le quitarás al plato su acidez característica.
- No cuezas la pasta hasta que quede completamente blanda, porque tras el horneado se convertirá en una papilla.
- Si después de mezclar con la col la masa queda muy seca, añade un poco de nata antes de hornear.
- No te pases con la sal: la salchicha, el queso y el chucrut ya son de por sí salados.
Sustituciones
- Sustituye parte de la salchicha por panceta o jamón en dados y reduce la cantidad de sal.
- En lugar de macarrones tipo tubo, usa espirales o penne, que sujetan bien la salsa.
- Puedes sustituir la nata por una mezcla de leche y yogur con una cucharada de aceite para aportar cremosidad.
- Añade una cucharadita de pimentón ahumado si tu salchicha tiene poco sabor a humo.
Ingredientes
- pasta corta, por ejemplo espirales o macarrones cortos - 300 g
- chucrut bien escurrido del exceso de jugo, picado - 300 g
- salchicha cortada en medias rodajas - 250 g
- cebolla cortada en dados - 1 pieza
- concentrado de tomate para potenciar el sabor - 1 cucharada
- nata 18% o 30% de grasa - 150 ml
- queso amarillo rallado - 150 g
- aceite para freír - 1 cucharada
- hoja de laurel para la col - 2 piezas
- pimienta de Jamaica para la col - 3 granos
- pimentón dulce molido - 1 cucharadita
- pimienta negra al gusto
- sal al gusto, con moderación porque la col y la salchicha ya son saladas
Preparación
- Cuece la pasta en abundante agua con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que quede claramente al dente. Escurre, pásala brevemente por agua fría, mézclala con un poco de aceite y reserva: los tubos no deben pegarse entre sí.
- Prueba el chucrut; si está muy ácido, enjuágalo rápidamente con agua fría y escúrrelo muy bien con las manos. Pícalo en trozos más cortos para que sea más cómodo de comer y más fácil de mezclar con la pasta.
- Pon el chucrut en una cacerola pequeña, añade las hojas de laurel, la pimienta de Jamaica y la cantidad de agua justa para cubrirlo ligeramente. Cuece a fuego lento 15–20 minutos, hasta que se ablande pero conserve un poco de firmeza. Escurre el exceso de líquido y retira las especias.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite una fuente apta para horno, incluidos los laterales, para que la cazuela no se pegue.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén. Añade la salchicha cortada en medias lunas o en dados y fríe 4–5 minutos, hasta que se dore bien y en el fondo aparezcan restos marrones y aromáticos.
- Añade la cebolla finamente picada y fríe otros 4–5 minutos, hasta que esté blanda y ligeramente dorada en los bordes, y el aroma recuerde al bigos.
- Añade el chucrut cocido, el concentrado de tomate y el pimentón dulce. Fríe unos 5 minutos, removiendo, hasta que el concentrado cubra bien la col y la mezcla quede densa, ligeramente brillante y muy aromática. Salpimienta al gusto.
- En un cuenco grande mezcla la pasta con la mezcla caliente de col y salchicha. Añade la nata y la mitad del queso rallado y mezcla muy bien: la salsa debe cubrir la pasta de manera uniforme y el conjunto tiene que quedar jugoso, pero no líquido.
- Pasa la mezcla a la fuente de horno, presiona ligeramente con una cuchara y alisa la superficie. Espolvorea con el resto del queso, formando una capa uniforme sin huecos; al hornearse debe crear una costra dorada.
- Hornea 25–30 minutos, hasta que el queso se derrita por completo, se dore bien y los bordes de la cazuela empiecen a burbujear ligeramente. Al sacar del horno deja reposar 10 minutos para que la mezcla se asiente un poco y sea fácil de cortar.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera, bien tapadas, hasta 3 días, o congélalas hasta 2–3 meses. Recalienta las porciones en el horno cubiertas con papel de aluminio o en el microondas; si el pastel parece seco, añade una cucharada de agua o un poco de nata antes de calentar.
Suelo preparar este pastel los domingos por la noche, cuando me queda un trozo de salchicha de la barbacoa del sábado y un tarro abierto de col fermentada en la nevera. Me gusta guardar un trozo en un táper para el día siguiente: en el trabajo huele tan intenso que siempre hay alguien que pregunta por la receta.