Hamburguesas de trigo sarraceno perlado con champiñones Recipe
Las hamburguesas de trigo sarraceno perlado con champiñones son una versión vegetariana de las clásicas albóndigas polacas: crujientes por fuera, tiernas y aromáticas por dentro. Van de maravilla como segundo plato con patatas y ensalada, pero también como burger en panecillo. Es una buena manera de aficionarse al trigo sarraceno perlado si normalmente solo lo usas en sopas.
Estas hamburguesas de trigo sarraceno perlado con champiñones son una versión vegetal de las albóndigas polacas: tienen una corteza crujiente y un interior tierno, lleno de sabor a setas y hierbas. El trigo sarraceno perlado les da una textura firme y agradable, por lo que resultan contundentes y saciantes, pero más ligeras que la versión de carne. Es una forma estupenda de incorporar más cereales a tu menú diario sin sentir que estás comiendo un plato de dieta.
Consejos del chef
Cuece el trigo sarraceno perlado suelto y déjalo enfriar bien; lo ideal es que quede ligeramente seco, así las hamburguesas se forman mejor. Saltea los champiñones en una sartén grande hasta que se evapore casi toda el agua y se doren un poco; si quedan demasiado húmedos, la mezcla se deshará. Antes de freír, enfría bien las hamburguesas formadas en la nevera al menos 20–30 minutos y no les des la vuelta demasiado pronto en la sartén.
Sugerencias de servicio
Sírvelas como las clásicas albóndigas: con puré de patata y ensalada de chucrut o remolacha caliente; también funcionan muy bien como relleno vegetariano de un burger en panecillo. Para una comida rápida entre semana, acompáñalas con una ensalada sencilla de pepino y eneldo y un vaso de kéfir. Puedes meterlas en un táper y llevarlas como almuerzo al trabajo, porque también saben bien frías.
Ingredientes
- trigo sarraceno perlado trigo en grano seco - 150 g
- champiñones - 250 g
- cebolla mediana - 1 pieza
- huevos - 2 pieza
- pan rallado 3 cucharadas para la mezcla, el resto para rebozar - 6 cucharadas
- perejil fresco ramo - 0.5 manojo
- aceite para freír - 4 cucharadas
- sal para el trigo y la mezcla
- pimienta al gusto
- mejorana seca opcional - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Enjuaga el trigo sarraceno perlado en un colador. En una olla hierve unos 500 ml de agua con una pizca de sal. Añade el trigo, remueve, tapa y cuece a fuego lento 15–18 minutos, hasta que esté tierno pero no pasado. Si después de la cocción queda agua, escurre el trigo en un colador. Deja enfriar.
- Limpia los champiñones, si hace falta enjuágalos rápidamente y sécalos. Córtalos en dados pequeños. Pela la cebolla y córtala también en dados pequeños.
- Calienta 1–2 cucharadas de aceite en una sartén grande. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y quede ligeramente translúcida.
- Añade los champiñones, sube el fuego a medio-alto y fríe 8–10 minutos, hasta que suelten agua y luego la mayor parte del líquido se evapore. Remueve cada pocos minutos. Al final sazona con sal, pimienta y mejorana. Deja enfriar.
- Lava el perejil, sécalo y pícalo muy fino.
- En un bol grande mezcla el trigo sarraceno perlado ya frío, los champiñones con cebolla salteados, el perejil, 2 huevos y 3 cucharadas de pan rallado. Mezcla bien con la mano o con una cuchara. La mezcla debe ser pegajosa y fácil de moldear. Si está demasiado líquida, añade un poco más de pan rallado.
- Prueba la mezcla y, si es necesario, ajústala de sal y pimienta.
- Vierte el resto del pan rallado en un plato. Forma hamburguesas del tamaño de la palma de la mano, aplánalas ligeramente y rebózalas por ambos lados en el pan rallado.
- Calienta el resto del aceite en una sartén. Fríe las hamburguesas por tandas a fuego medio durante 4–5 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y crujientes por fuera. Pásalas a un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.
Conservación
Las hamburguesas ya fritas se conservan en la nevera, en un recipiente hermético, hasta 2–3 días. Puedes recalentarlas en una sartén con una pizca de aceite o en el horno, o congelarlas en una sola capa y luego pasar a una bolsa; para servir, descongela en la nevera y recalienta suavemente.