Pastel de patatas con salchicha y cebolla Recipe
Este pastel salado está a medio camino entre un asado al horno y un “vacía‑nevera”: aprovecha ingredientes corrientes que a menudo ya tienes en casa. En los hogares polacos este tipo de platos aparece sobre todo en los días fríos, cuando apetece algo contundente y reconfortante. Es una forma estupenda de servir las patatas de otra manera que no sea solo cocidas.
Es un pastel al horno de estilo típicamente polaco: patatas, salchicha, cebolla y nata se combinan en un plato saciante que tranquilamente sustituye a una comida de dos platos. Recuerda un poco al asado dominical, pero en formato de una sola fuente, donde cada porción está impregnada de salsa y hierbas.
Consejos del chef
El error más frecuente son las rodajas de patata demasiado gruesas: intenta cortarlas realmente finas para que se horneen de forma uniforme y no queden duras por dentro. Sazona la salsa de nata y leche con más decisión de lo que te dicte la intuición, porque las patatas absorben la sal y la pimienta como una esponja y es fácil que el resultado quede soso. Después de hornear, dale sí o sí esos 10 minutos de reposo al pastel: si lo cortas enseguida, la porción se desmoronará y la salsa muy caliente se desparramará por toda la cocina.
Sugerencias de servicio
Sabe mejor con una sencilla ensalada de col fermentada o de pepinillos ligeramente fermentados, que equilibran la grasa de la salchicha. Para beber, va bien una compota de fruta congelada o una cerveza rubia ligera si sirves el plato en una comida perezosa de sábado. También es una opción estupenda para comer después de un largo paseo otoñal o de volver de la montaña: servida en la fuente en el centro de la mesa desaparece más rápido de lo que tardas en cortarla.
Ingredientes
- patatas preferiblemente para asar o tipo ensalada, firmes - 800 g
- salchicha tipo polaca buena, semicurada, cortada en medias rodajas - 300 g
- cebolla mediana - 2 piezas
- nata 18% o 30% de grasa - 200 ml
- leche para aligerar la salsa - 100 ml
- queso amarillo rallado - 150 g
- ajo pasado por prensa o finamente picado - 2 dientes
- aceite para saltear la salchicha y la cebolla - 1 cucharada
- mejorana seca hierba seca - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente una fuente apta para horno con aceite o mantequilla.
- Pela las patatas, enjuágalas y córtalas en rodajas finas, aproximadamente del grosor de una moneda. Intenta que sean lo más uniformes posible para que se horneen de manera homogénea.
- Pela las cebollas y córtalas en plumas. Corta la salchicha en medias rodajas.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén. Añade la salchicha y fríe de 4–5 minutos a fuego medio, hasta que se dore ligeramente y suelte grasa.
- Añade la cebolla y fríe todo junto otros 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que la cebolla se ablande y empiece a dorarse ligeramente. Retira del fuego.
- En un bol mezcla la nata, la leche, el ajo, la mejorana, una pizca de sal y bastante pimienta. Prueba la salsa: debe estar bien sazonada, porque las patatas absorberán parte del sabor.
- Coloca en el fondo de la fuente una primera capa de rodajas de patata, solapándolas ligeramente. Sala con moderación.
- Reparte parte de la mezcla de salchicha con cebolla sobre las patatas y riega con unas cucharadas de salsa de nata. Repite las capas, terminando con una capa de patatas.
- Vierte el resto de la salsa de manera uniforme sobre la superficie del pastel y mueve suavemente la fuente para que la salsa se deslice entre las capas.
- Cubre la fuente con papel de aluminio y hornea durante 30 minutos.
- Pasados 30 minutos, retira el papel, espolvorea la superficie con el queso rallado y hornea otros 15 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y las patatas estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.
- Saca la fuente del horno y deja reposar el pastel 10 minutos antes de cortarlo, para que se asiente un poco y sea más fácil de porcionar.
Conservación
Deja que el pastel se enfríe por completo, córtalo en porciones y guárdalas en recipientes herméticos en la nevera hasta 3 días. Para congelar, envuelve cada porción por separado y congela hasta 2–3 meses. Recalienta en el horno o en microondas hasta que esté bien caliente en el centro.