Gratin de tomates y calabacín – tomates y calabacines gratinados con queso Recipe
Un plato ligero y vegetal del sur de Francia, donde los tomates y los calabacines crecen a montones. Las finas rodajas de verduras se colocan en una fuente, se espolvorean con queso y pan rallado y luego se hornean hasta que todo se ablande y se dore ligeramente. Se puede servir como plato principal con pan o como colorida guarnición para carne o pescado.
Este gratinado combina la sencillez de las verduras de temporada con una capa crujiente de queso y pan rallado, creando un plato ligero pero muy aromático. Es una forma fácil y vistosa de servir muchas verduras a la vez, ideal tanto para diario como para una comida con invitados.
Consejos del chef
Corta las verduras en rodajas de grosor similar para que se horneen de manera uniforme. Si los tomates sueltan mucho jugo, puedes espolvorear ligeramente el fondo de la fuente con pan rallado antes de colocar las verduras para que absorba el exceso de líquido.
Sugerencias de servicio
Acompáñalo con una baguette crujiente para mojar en los jugos del gratinado. También queda muy bien junto a pollo asado con hierbas, pescado al horno o unas simples albóndigas. Para una comida completa y ligera, sírvelo con una ensalada verde y una copa de vino blanco seco.
Ingredientes
- calabacín medianos, cortados en rodajas finas - 2 piezas
- tomates maduros pero firmes, cortados en rodajas - 4 piezas
- cebolla cortada en plumas finas - 1 pieza
- ajo finamente picado - 2 dientes
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- queso amarillo rallado, por ejemplo gruyère, emmental u otro que funda bien - 80 g
- pan rallado - 3 cucharadas
- tomillo seco o mezcla de hierbas provenzales - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente una fuente para horno (de unos 20×25 cm) con 1 cucharada de aceite de oliva.
- Lava los calabacines, corta los extremos y córtalos en rodajas finas (unos 3–4 mm). Lava los tomates y córtalos también en rodajas de grosor similar.
- Pela la cebolla y córtala en plumas finas. Pica finamente el ajo.
- Reparte la cebolla y el ajo de forma uniforme en el fondo de la fuente, rocía con 1 cucharada de aceite de oliva y espolvorea con una pizca de sal y pimienta.
- Sobre la cebolla, coloca alternando rodajas de calabacín y de tomate, superponiéndolas ligeramente, formando hileras o un dibujo circular si utilizas una fuente redonda.
- Sala ligeramente las verduras y espolvorea con pimienta. Añade el tomillo seco o las hierbas provenzales, procurando repartirlas de manera uniforme.
- Rocía la cucharada restante de aceite de oliva en un hilo fino por la superficie de las verduras.
- En un cuenco pequeño mezcla el queso rallado con el pan rallado. Espolvorea la parte superior del gratinado con esta mezcla formando una capa fina y uniforme.
- Cubre la fuente con papel de aluminio y métela en el horno durante 20 minutos para que las verduras se ablanden.
- Pasados 20 minutos, retira el papel de aluminio y hornea otros 15–20 minutos, hasta que la superficie esté dorada y ligeramente crujiente y las verduras tiernas (puedes comprobarlo con un tenedor).
- Tras sacar la fuente del horno, deja reposar el gratinado 5–10 minutos para que se temple un poco y sea más fácil de cortar. Sirve caliente.
Conservación
No hay información de conservación disponible para este plato.
Este tipo de gratinado es uno de los platos más agradecidos del verano: aprovecha al máximo los tomates y calabacines maduros y admite muchas variaciones según lo que tengas en la nevera. No te preocupes si las rodajas no quedan perfectas; lo importante es colocarlas bien apretadas para que el plato quede jugoso y lleno de sabor.