Gratin de poireaux – puerros gratinados en salsa de nata y queso Recipe
Este sencillo plato de puerros gratinados en una cremosa salsa de nata con queso aparece a menudo en las mesas francesas como acompañamiento de carne asada o como plato principal vegetal. Al gratinarse, los puerros se vuelven muy tiernos y ligeramente dulces, y en la superficie se forma una capa dorada y ligeramente crujiente de queso. Es un poco como una pasta gratinada con queso, solo que en versión de verduras.
Un clásico de la cocina casera francesa que demuestra cómo unos simples puerros pueden convertirse en un plato reconfortante y elegante gracias a una buena salsa cremosa y queso gratinado.
Consejos del chef
No dejes que los puerros se doren al saltearlos: si se tuestan demasiado, pueden amargar y el gratin perderá su delicadeza. Si la salsa te queda demasiado espesa antes de añadirla a los puerros, aligérala con un poco más de leche hasta conseguir una consistencia que se pueda verter.
Sugerencias de servicio
Acompáñalo con pollo o pavo asado, pescado al horno o simplemente con una ensalada verde con vinagreta de mostaza. También combina muy bien con un puré de patata suave o con patatas asadas al horno.
Ingredientes
- puerro solo la parte blanca y verde clara - 4 pieza
- nata 30% - 200 ml
- leche - 150 ml
- queso amarillo que funda bien, rallado - 120 g
- mantequilla para engrasar la fuente y saltear los puerros - 20 g
- harina de trigo para espesar la salsa - 1 cucharada
- ajo finamente picado o prensado - 1 diente
- nuez moscada rallada, opcional - 0.25 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Lava bien los puerros, córtalos a lo largo por la mitad y luego en trozos de unos 3–4 cm de largo, comprobando que no haya arena entre las capas.
- En una sartén grande, derrite la mitad de la mantequilla a fuego medio, añade los puerros y sofríe de 6 a 8 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablanden y se vuelvan ligeramente translúcidos, pero sin que se doren.
- Sazona los puerros con una pizca de sal y pimienta, pásalos a una fuente para horno engrasada con el resto de la mantequilla y distribúyelos en una capa uniforme.
- En la misma sartén, añade la harina, mézclala con los restos de grasa y sofríe durante unos 1 minuto, removiendo constantemente, hasta que la harina absorba la grasa y haga un poco de espuma.
- Vierte poco a poco la leche, mezclando enérgicamente con unas varillas o un tenedor para que no se formen grumos; cuece de 2 a 3 minutos, hasta que la salsa espese ligeramente.
- Añade la nata, el ajo, la nuez moscada y la mitad del queso rallado, mezcla y cuece 1–2 minutos más, hasta que el queso se derrita y la salsa quede lisa y cremosa; sazona con sal y pimienta.
- Vierte la salsa caliente sobre los puerros, agita ligeramente la fuente para que la salsa penetre entre los trozos de verdura y espolvorea la superficie con el resto del queso.
- Introduce la fuente en el horno precalentado a 190°C (calor arriba y abajo) y hornea de 20 a 25 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la salsa burbujee ligeramente por los bordes.
- Al sacar el gratin del horno, déjalo reposar de 5 a 10 minutos para que la salsa espese un poco y sea más fácil de cortar en porciones.
Conservación
Guarda las sobras tapadas en la nevera hasta 2 días. Caliéntalas suavemente en el horno o en el microondas; si la salsa está demasiado espesa, añade una cucharada de leche o nata al recalentar.
Me gusta preparar este gratin cuando quiero un plato sencillo pero con un toque francés. A menudo lo sirvo como plato principal vegetariano con una gran ensalada y pan crujiente para mojar en la salsa.