Ensalada española de calabacín asado, tomates y queso manchego Recipe
Esta ensalada combina calabacín suavemente asado, tomates frescos y queso manchego curado, creando un plato ligero pero saciante. En España, composiciones similares aparecen a menudo en las mesas de verano como plato entre la comida y la cena, cuando nadie quiere una comida pesada. El sabor es fresco, ligeramente a frutos secos por el queso y lleno del aroma del aceite de oliva.
Esta ensalada une verduras asadas y frescas con un queso español emblemático, el manchego, lo que le da carácter sin hacerla pesada. El contraste entre el calabacín templado, los tomates jugosos y la rúcula ligeramente picante, todo realzado con un buen aceite de oliva, recuerda a las comidas de verano en España, cuando se busca algo sencillo pero lleno de sabor.
Consejos del chef
No hornees el calabacín demasiado tiempo para que no se deshaga: debe quedar tierno pero con forma. Seca muy bien la rúcula para que el aliño se adhiera mejor y la ensalada no quede aguada. Si el queso manchego está muy frío de la nevera, sácalo unos minutos antes para que su sabor se abra y se funda mejor con el resto de ingredientes.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada en una fuente grande para compartir, como parte de una mesa de tapas o como primer plato de una comida ligera. Acompáñala con pan crujiente para aprovechar el aliño que queda en el plato. En días calurosos, combina muy bien con una sopa fría o un gazpacho servido aparte.
Ingredientes
- calabacín - 2 pieza
- tomates - 200 g
- queso manchego - 60 g
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- vinagre balsámico - 1 cucharada
- ajo - 1 diente
- tomillo - 0.5 cucharaditas
- rúcula - 40 g
- sal
- pimienta
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja de horno con papel de hornear.
- Lava los calabacines, corta los extremos y córtalos en rodajas de unos 0,5 cm de grosor. Pela el ajo y pícalo finamente.
- Coloca las rodajas de calabacín en la bandeja en una sola capa. Rocía con 2 cucharadas de aceite de oliva, espolvorea con sal, pimienta, tomillo y el ajo picado. Da la vuelta a las rodajas con cuidado para repartir las especias de forma uniforme.
- Introduce la bandeja en el horno y hornea de 15 a 20 minutos, hasta que el calabacín se ablande y se dore ligeramente por los bordes, pero sin deshacerse.
- Mientras tanto, lava los tomates cherry y córtalos por la mitad. Corta el queso manchego en láminas finas o en pequeños triángulos.
- Enjuaga la rúcula y sécala bien (por ejemplo, en una centrifugadora de ensalada o sobre papel de cocina).
- Saca el calabacín del horno y déjalo reposar 5 minutos para que se temple ligeramente: debe estar tibio, no caliente.
- En un plato grande o fuente, reparte la rúcula, coloca encima las rodajas de calabacín y las mitades de tomate. Espolvorea con las láminas de queso manchego.
- En un cuenco pequeño mezcla 1 cucharada de aceite de oliva con el vinagre balsámico, una pizca de sal y pimienta. Riega la ensalada justo antes de servir.
Conservación
Guarda por separado el calabacín asado y la rúcula en recipientes herméticos en la nevera hasta 1 día. Monta la ensalada y aliña justo antes de servir para que las hojas no se ablanden.
Me gusta preparar esta ensalada cuando tengo calabacines que ya no están perfectos para comer crudos, pero siguen siendo buenos para asar. A menudo cambio los tomates cherry por los que tenga a mano y ajusto la cantidad de queso según el apetito: con un poco más de manchego se convierte casi en un plato principal.