Ensalada de remolacha y queso de cabra con vinagreta de miel y mostaza Recipe
Esta ensalada francesa combina la dulzura de la remolacha asada, el cremoso queso de cabra y una salsa de miel y mostaza ligeramente picante. En Francia, ensaladas como esta se sirven a menudo como entrante en los bistrós, antes del plato principal. Es una forma estupenda de convertir ingredientes sencillos en algo que parece salido de un restaurante.
Aprovecha ingredientes muy sencillos y económicos para crear una ensalada vistosa, con contraste de colores y sabores, perfecta para un menú de estilo bistró en casa.
Consejos del chef
Asa las remolachas con piel para que conserven mejor su sabor y jugosidad. Si quieres ganar tiempo, puedes asarlas el día anterior y guardarlas en la nevera.
Sugerencias de servicio
Sirve en platos llanos grandes para que se vean bien los colores de la remolacha y el queso. Acompaña con pan crujiente y, si es un entrante de una comida especial, con una copa de vino blanco seco o rosado ligero.
Ingredientes
- remolachas medianas, crudas - 3 piezas
- queso de cabra en rulo, tierno - 120 g
- mezcla de hojas para ensalada por ejemplo rúcula, canónigos, hojas de lechuga mantecosa - 100 g
- nueces ligeramente picadas - 40 g
- miel líquida - 2 cucharadas
- mostaza dijon - 1.5 cucharaditas
- vinagre de vino blanco puede ser de manzana - 2 cucharadas
- aceite de oliva virgen extra de buena calidad - 4 cucharadas
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Lava bien las remolachas, sécalas, envuelve cada una por separado en papel de aluminio y colócalas en una bandeja.
- Hornea las remolachas durante unos 40 minutos, hasta que estén tiernas: al pincharlas con un cuchillo, este debe entrar con facilidad. Tras el horneado, retíralas del papel de aluminio y deja que se templen.
- Cuando las remolachas estén tibias, pélalas (la piel debería desprenderse fácilmente con los dedos o con un cuchillo) y córtalas en medias rodajas finas o en dados.
- En una sartén seca, tuesta las nueces durante 3–4 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que desprendan aroma y se doren ligeramente. Retira de la sartén y deja enfriar.
- En un cuenco pequeño mezcla la miel, la mostaza dijon y el vinagre. Mientras bates enérgicamente con un tenedor, vierte el aceite de oliva en hilo fino hasta obtener una salsa lisa y ligeramente espesa. Sazona con sal y pimienta.
- Lava la mezcla de hojas para ensalada y sécala muy bien (idealmente en una centrifugadora de ensalada o en un paño) y trocéala en piezas más pequeñas.
- Reparte la ensalada en los platos y coloca encima las rodajas o dados de remolacha. Desmenuza el queso de cabra con los dedos o córtalo en rodajas y distribúyelo por encima.
- Espolvorea todo con las nueces tostadas y, justo antes de servir, riega con la salsa de miel y mostaza. Mezcla suavemente en el plato para que la salsa impregne los ingredientes.
Conservación
Guarda por separado la remolacha, la mezcla de hojas, el queso y la vinagreta. Monta y aliña la ensalada justo antes de comerla para que las hojas no se marchiten. Consume la remolacha en un máximo de 3 días.
Me gusta cortar parte de la remolacha en dados y parte en rodajas finas para dar más textura al plato. Un poco más de pimienta negra recién molida justo antes de servir realza muy bien el sabor del queso de cabra.