Ensalada de remolacha asada y queso de cabra Recipe
Esta ensalada francesa combina la dulzura de la remolacha asada, el cremoso queso de cabra y las crujientes nueces en una propuesta sencilla pero muy elegante. Composiciones similares se pueden encontrar en los bistrós parisinos como plato ligero para el almuerzo o como entrante antes del plato principal. Es una forma estupenda de convertir una remolacha corriente en algo que parece salido de un plato de restaurante.
La combinación de remolacha asada dulce, queso de cabra cremoso y nueces crujientes crea un contraste de sabores y texturas muy equilibrado, típico de los bistrós franceses. Con pocos ingredientes y una sencilla vinagreta casera, se consigue un plato vistoso y elegante que funciona tanto como entrante como comida ligera.
Consejos del chef
Elige remolachas de tamaño similar para que se asen de manera uniforme. No las peles antes de hornearlas: la piel protege la pulpa y concentra el sabor. Si quieres ahorrar tiempo entre semana, asa las remolachas con antelación y prepara la salsa el día anterior; así solo tendrás que montar la ensalada justo antes de comer.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada en una fuente amplia, dejando que se vean bien los colores de la remolacha y el queso. Acompáñala con pan crujiente, por ejemplo una baguette ligeramente tostada. Combina muy bien con vinos tintos ligeros y frescos o con un vino blanco seco y aromático.
Ingredientes
- remolachas - 500 g
- queso de cabra - 150 g
- lechuga - 80 g
- nueces nueces de nogal - 40 g
- miel - 1 cucharada
- vinagre balsámico - 2 cucharadas
- aceite de oliva - 3 cucharadas
- mostaza - 1 cucharadita
- tomillo - 0.5 cucharaditas
- sal
- pimienta
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Lava bien las remolachas, sin pelarlas, sécalas y envuelve cada una por separado en papel de aluminio.
- Coloca las remolachas envueltas en una bandeja y hornéalas de 40 a 60 minutos (según su tamaño), hasta que estén tiernas; compruébalo con un cuchillo, que debería entrar fácilmente en el centro.
- Deja que las remolachas asadas se templen un poco, pélalas (la piel debería desprenderse fácilmente con los dedos o con un cuchillo) y córtalas en rodajas gruesas o en gajos.
- En un cuenco pequeño mezcla el vinagre balsámico, la mostaza, la miel, una pizca de sal y pimienta. Sin dejar de batir con un tenedor, vierte el aceite en hilo fino hasta obtener una salsa homogénea.
- Tuesta las nueces en una sartén sin grasa durante 3–4 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que empiecen a desprender aroma y a dorarse ligeramente. Retira del fuego, deja enfriar y pícalas groseramente.
- Corta el queso de cabra en rodajas o desmenúzalo en trozos más pequeños con los dedos.
- Distribuye las hojas de lechuga en una fuente grande o en platos individuales. Coloca por encima los trozos de remolacha y espolvorea con tomillo, sal y pimienta.
- Añade el queso de cabra y espolvorea todo con las nueces. Justo antes de servir, rocía la ensalada con la vinagreta de balsámico y miel.
- Sirve de inmediato, cuando las remolachas aún estén ligeramente templadas y el queso empiece a ablandarse suavemente.
Conservación
No hay información de conservación disponible para este plato.
Esta ensalada me recuerda a los pequeños bistrós donde un plato sencillo, bien aliñado y servido con cariño, se convierte en una comida completa. Es una receta agradecida: admite variaciones según la temporada y siempre queda elegante, incluso cuando se prepara casi sin planearlo.