Ensalada de queso de cabra y fresas con rúcula y nueces Recipe
Una ligera ensalada francesa con queso de cabra, fresas frescas, rúcula y nueces crujientes, un plato típico de primavera y verano que los franceses disfrutan en la terraza con una copa de vino bien frío. La dulzura de la fruta se mezcla aquí con el ligero picor de la rúcula y la cremosidad del queso. Es una propuesta estupenda para una comida o cena entre semana elegante pero muy sencilla.
Combina sabores y texturas contrastantes típicamente franceses: la dulzura de las fresas, el toque amargo y picante de la rúcula, la cremosidad del queso de cabra y el crujiente de las nueces, todo unido por un aliño sencillo de miel y balsámico. Es rápida de preparar pero queda muy elegante, perfecta para sorprender sin complicarse.
Consejos del chef
Seca muy bien la rúcula para que el aliño se adhiera y no quede aguado. No tuestes demasiado las nueces, basta con que se doren ligeramente y desprendan aroma. Aliña la ensalada justo antes de llevarla a la mesa para que las hojas se mantengan frescas y las fresas no se ablanden.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada como plato principal ligero con pan crujiente, o como entrante compartido. Acompáñala con un vino blanco joven y fresco o un rosado seco. También combina muy bien con una crema fría de verduras como primer plato en días calurosos.
Ingredientes
- queso de cabra preferiblemente blando, en rulo - 100 g
- fresas frescas, maduras - 150 g
- rúcula puede ser mezcla de hojas con rúcula - 50 g
- nueces ligeramente picadas - 30 g
- miel - 1 cucharada
- vinagre balsámico - 1.5 cucharada
- aceite de oliva de buena calidad - 2 cucharada
- mostaza de Dijon - 0.5 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
Preparación
- Lava las fresas, sécalas y retira los rabitos. Córtalas por la mitad o en cuartos si son grandes.
- Enjuaga la rúcula en un colador bajo agua fría, sécala muy bien en una centrifugadora para ensalada o sobre papel de cocina para que el aliño no se agüe.
- Corta el queso de cabra en rodajas o desmenúzalo con los dedos en trozos más pequeños.
- Tuesta las nueces en una sartén sin grasa durante 2–3 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que empiecen a desprender aroma y se doren ligeramente; después retira y deja enfriar.
- En un cuenco pequeño mezcla la miel, el vinagre balsámico, la mostaza de Dijon, una pizca de sal y pimienta. Añade el aceite de oliva y bate enérgicamente con un tenedor o una varilla pequeña durante unos 30 segundos, hasta que el aliño espese un poco y quede homogéneo.
- Coloca la rúcula en un plato grande o fuente, distribuye por encima las fresas y los trozos de queso de cabra.
- Espolvorea todo con las nueces tostadas.
- Justo antes de servir, riega la ensalada con el aliño de miel y balsámico y mezcla suavemente con las manos o con pinzas para no aplastar las fresas.
Conservación
No hay información de conservación disponible para este plato.
Esta ensalada me recuerda a las terrazas francesas en los primeros días cálidos de primavera. Me gusta jugar con la fruta de temporada: en junio uso fresas, a finales de verano cambio a higos o melocotones. Lo importante es mantener el equilibrio entre dulzor, acidez y cremosidad.