Salade de chèvre et raisins con nueces Recipe
Esta ligera ensalada francesa con queso de cabra, uvas y nueces combina sabores dulces, salados y ligeramente ácidos. En Francia, este tipo de ensaladas se toma a menudo para cenar con una copa de vino y un trozo de baguette, en lugar de una comida pesada. Es algo entre una tabla de quesos y una ensalada: tiene un aspecto elegante, pero se prepara de forma muy sencilla.
Reúne en un solo plato la frescura de la ensalada, la cremosidad del queso de cabra y la dulzura de las uvas, con el toque crujiente de las nueces tostadas, creando una alternativa ligera y elegante a la clásica tabla de quesos.
Consejos del chef
No aliñes la ensalada hasta el último momento: así las hojas se mantendrán crujientes y la presentación será mucho más atractiva. Tuesta siempre las nueces, aunque sea rápidamente, para potenciar al máximo su sabor.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada en platos grandes, con las tostadas de baguette alrededor, y acompáñala con un vino blanco joven o un rosado seco. También puedes presentarla en una gran fuente en el centro de la mesa para compartir.
Ingredientes
- queso de cabra preferiblemente blando, en rulo - 100 g
- uvas sin semillas, verdes o rojas - 150 g
- mezcla de hojas de ensalada por ejemplo rúcula, canónigos, hojas de lechuga mantecosa - 60 g
- nueces ligeramente picadas - 30 g
- baguette para pequeñas tostadas - 4 rebanada
- aceite de oliva - 3 cucharada
- vinagre balsámico o vinagre de vino tinto - 1 cucharada
- miel - 1 cucharadita
- mostaza de Dijon - 0.5 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja de horno con papel de hornear.
- Corta la baguette en rebanadas finas, colócalas en la bandeja, rocíalas con 1 cucharada de aceite de oliva y hornéalas durante 4–5 minutos, hasta que se doren ligeramente y queden crujientes. Saca del horno y deja enfriar.
- Lava las uvas, sécalas y córtalas por la mitad. Si tienen semillas, retíralas con la punta de un cuchillo.
- Lava la ensalada en agua fría, sécala bien (por ejemplo, en una centrifugadora de ensalada o sobre papel de cocina), trocéala en piezas más pequeñas y pásala a un bol grande.
- Tuesta las nueces en una sartén seca durante 2–3 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que empiecen a desprender aroma y se doren ligeramente. Retíralas de la sartén para que no se quemen.
- En un cuenco pequeño mezcla 2 cucharadas de aceite de oliva, el vinagre balsámico, la miel, la mostaza, una pizca de sal y pimienta. Bate enérgicamente con un tenedor hasta obtener una salsa homogénea y ligeramente espesa.
- Corta el queso de cabra en rodajas o desmenúzalo con los dedos en trozos más pequeños.
- Añade al bol con la ensalada las uvas y la mayoría de las nueces (reserva algunas para espolvorear por encima). Rocía con la salsa y mezcla suavemente con las manos o con pinzas, de forma que las hojas queden ligeramente cubiertas de aliño pero no se aplasten.
- Reparte la ensalada en platos, coloca por encima los trozos de queso de cabra, espolvorea con el resto de las nueces y con pimienta negra recién molida.
- Sirve enseguida con las tostadas crujientes de baguette colocadas al lado o parcialmente introducidas en la ensalada.
Conservación
La ensalada aliñada no se conserva bien, ya que las hojas se marchitan rápidamente. Si quieres guardar sobras, conserva por separado las hojas lavadas y secas, la salsa en un tarro y las nueces tostadas en un recipiente hermético, y mezcla todo justo antes de servir.
Esta ensalada me recuerda a las cenas sencillas en pequeños bistrós franceses: pocos ingredientes, buena calidad y una combinación de sabores que no cansa nunca.