Salade de chèvre et courgettes grillées – ensalada con queso de cabra y calabacín a la parrilla Recipe
Esta ensalada parece salida de un pequeño restaurante parisino: láminas de calabacín a la parrilla, cremoso queso de cabra y un sencillo aliño de hierbas. A los franceses les gustan este tipo de platos en verano, cuando el calabacín es barato y dulce y no apetece pasar mucho tiempo en la cocina. Es una idea estupenda para una cena ligera o como entrante de una comida más grande.
Combina productos típicamente mediterráneos en una presentación muy sencilla pero elegante, perfecta para recrear en casa el ambiente de un bistró francés sin complicaciones.
Consejos del chef
No cortes el calabacín demasiado fino, para que mantenga la forma al asarlo. Deja que se temple antes de mezclarlo con la rúcula, así las hojas no se marchitan tan rápido y la ensalada queda más vistosa.
Sugerencias de servicio
Acompaña con pan crujiente, por ejemplo baguette o pan de masa madre, y un pequeño plato de aceitunas. También puedes servirla como guarnición templada junto a pescado a la plancha.
Ingredientes
- calabacín de tamaño medio - 2 pieza
- queso de cabra blando, en rulo - 80 g
- rúcula o mezcla de hojas de ensalada - 40 g
- aceite de oliva - 4 cucharada
- vinagre balsámico o vinagre de vino tinto - 1 cucharada
- ajo finamente picado o prensado - 1 diente
- albahaca fresca picada - 1 puñado
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida, al gusto
Preparación
- Lava los calabacines y corta los extremos. Córtalos a lo largo en láminas finas de unos 0,5 cm de grosor.
- Rocía las láminas de calabacín con 2 cucharadas de aceite de oliva, sala y espolvorea con pimienta; mezcla suavemente con las manos para que cada lámina quede cubierta de aceite.
- Calienta una sartén grill o una sartén grande normal a fuego medio-alto. Coloca las láminas de calabacín en una sola capa y fríelas 2–3 minutos por cada lado, hasta que aparezcan marcas oscuras o un ligero dorado y el calabacín se ablande sin deshacerse. Fríe todas las láminas en tandas.
- Ve colocando el calabacín hecho en un plato y deja que se temple ligeramente: debe estar tibio, no caliente.
- Lava la rúcula y sécala muy bien; pásala a un bol o directamente a los platos.
- En un cuenco pequeño mezcla 2 cucharadas de aceite de oliva, el vinagre balsámico, el ajo, la mitad de la albahaca picada, una pizca de sal y pimienta. Bate con un tenedor hasta obtener una salsa homogénea.
- Corta el queso de cabra en rodajas o desmenúzalo con los dedos.
- Coloca las láminas de calabacín a la parrilla sobre la rúcula, espolvorea con el resto de la albahaca y riega con el aliño del cuenco.
- Reparte por encima los trozos de queso de cabra, espolvorea con pimienta negra recién molida y sirve de inmediato.
Conservación
Si te sobra ensalada ya aliñada, guárdala en la nevera y consúmela en el mismo día; la rúcula se ablandará, pero seguirá siendo comestible. Es mejor conservar por separado el calabacín, el queso y el aliño y montar la ensalada justo antes de comer.
Me gusta preparar esta ensalada cuando encuentro calabacines pequeños y firmes en el mercado: se doran rápido, quedan dulces y combinan de maravilla con el toque ácido del vinagre balsámico y la cremosidad del queso de cabra.