Ensalada de pollo, pasta y rúcula al estilo americano Recipe
Esta ensalada combina lo que más les gusta a los estadounidenses: pasta, pollo a la sartén y hojas verdes frescas. La rúcula aporta un ligero amargor que equilibra la suavidad de la salsa a base de aceite de oliva y limón. Es un plato perfecto como almuerzo para llevar al trabajo o como cena que se puede comer fría, sin necesidad de recalentar.
Combina pasta saciante, pollo jugoso y rúcula fresca en una ensalada que se puede comer fría, ideal para llevar y con un aliño sencillo pero aromático.
Consejos del chef
No cuezas demasiado la pasta: si queda demasiado blanda, absorberá demasiada salsa y la ensalada perderá ligereza. Enfríala bien antes de mezclarla con las hojas verdes.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada en un cuenco grande para compartir o en platos individuales, con un extra de parmesano por encima y pan crujiente al lado.
Ingredientes
- pasta corta, por ejemplo penne o espirales - 200 g
- pechuga de pollo cortada en tiras - 250 g
- rúcula lavada y bien escurrida - 60 g
- tomates cherry cortados por la mitad - 150 g
- parmesano rallado o en láminas finas - 30 g
- aceite de oliva 2 cucharadas para la salsa, 1 para freír - 3 cucharadas
- zumo de limón recién exprimido - 1.5 cucharadas
- miel - 1 cucharadita
- mostaza dijon - 1 cucharadita
- ajo finamente picado o prensado - 1 diente
- sal o al gusto - 0.75 cucharaditas
- pimienta negra molida - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Cuece la pasta en agua con sal siguiendo las instrucciones del paquete, hasta que esté al dente: tierna pero ligeramente firme. Escurre, pásala brevemente por agua fría y deja que se enfríe.
- Corta el pollo en tiras, espolvorea con una pizca de sal y pimienta y mezcla suavemente.
- Calienta 1 cucharada de aceite en una sartén a fuego medio. Añade el pollo y fríe de 7 a 10 minutos, removiendo, hasta que los trozos estén dorados y completamente blancos por dentro. Deja que se enfríen.
- En un cuenco pequeño prepara la salsa: mezcla 2 cucharadas de aceite, el zumo de limón, la miel, la mostaza, el ajo y el resto de la sal y la pimienta hasta obtener un aliño homogéneo.
- Corta los tomates cherry por la mitad, enjuaga la rúcula y sécala muy bien (mejor en una centrifugadora para ensalada o sobre papel de cocina).
- En un cuenco grande mezcla la pasta, el pollo, los tomates y la rúcula. Riega con la salsa y mezcla con cuidado para no aplastar la rúcula.
- Por último, espolvorea la ensalada con parmesano y mezcla suavemente de nuevo o deja el queso por encima como decoración.
Conservación
Guarda las sobras de ensalada en un recipiente hermético en la nevera y consúmelas en 1–2 días. Si es posible, añade la rúcula fresca justo antes de comer para que no se marchite.
Es una de esas ensaladas que mejoran un poco después de reposar: los sabores del aliño se integran con la pasta y el pollo, por lo que es perfecta para preparar con antelación.