Costillas de cerdo al horno con miel y mostaza Recipe
Jugosas costillas de cerdo al horno en una marinada agridulce de miel y mostaza: un clásico de los almuerzos dominicales y reuniones familiares polacas. La carne, asada lentamente, se vuelve tierna, se despega del hueso y se dora de forma preciosa. Es una especie de respuesta polaca a las costillas BBQ americanas: más sencilla, pero muy aromática.
Estas costillas asadas son una elección habitual para los lentos almuerzos dominicales en Polonia, cuando el horno puede funcionar durante horas y la carne tiene tiempo de ablandarse. La marinada de miel y mostaza es una versión casera de las salsas barbacoa, pensada para cuando no se dispone de parrilla ni ahumador.
Estas costillas combinan la sencillez eslava con un toque de dulzor conocido de la cocina americana, pero sin salsas complicadas ni ahumados. La miel y la mostaza sarepska crean un glaseado espeso y pegajoso que se carameliza en el horno, dando una carne de sabor profundo, ligeramente ahumado y con una corteza dorada preciosa. Es un plato con un marcado carácter dominical: horneado lento, aroma que invade toda la casa y carne que se desprende sola del hueso.
Por qué funciona esta versión
- La marinada de miel, mostaza y salsa de soja combina dulzor, acidez y umami en una sola salsa.
- Un marinado más largo en la nevera hace que el sabor penetre en profundidad en la carne y no solo cubra la superficie.
- Hornear primero tapado y luego destapado da un interior jugoso y una superficie dorada y pegajosa.
- La cebolla en el fondo protege la carne de que se queme y enriquece la salsa con un aroma dulce y acaramelado.
Consejos del chef
Marina las costillas al menos varias horas, preferiblemente toda la noche en la nevera, para que la carne absorba bien el sabor de la miel, la mostaza y el ajo. Durante el horneado, riégalas de vez en cuando con la salsa que se forma en el fondo de la fuente y cúbrelas durante la primera parte del horneado con papel de aluminio o tapa para que no se sequen por fuera. Al final sube la temperatura o enciende el grill, pero vigila que la miel no se queme: el glaseado debe quedar de un dorado oscuro, no negro.
Sugerencias de servicio
Sírvelas con puré de patatas o patatas asadas en bandeja y una ensalada sencilla de col blanca o zanahoria con manzana, que equilibrarán el dulzor de la marinada. Para beber combinan muy bien con cerveza oscura, vino tinto ligeramente seco o simplemente compota casera de cereza. Este plato es ideal para un almuerzo dominical después de un largo paseo, pero también para una reunión informal con amigos alrededor de una gran bandeja de costillas en el centro de la mesa.
A tener en cuenta
- No reduzcas el tiempo de marinado a solo unos minutos, porque las costillas quedarán planas de sabor.
- Al final del horneado vigila que la glasa solo se caramelice y no se ennegrezca por los bordes.
- No hornees sin agua o salsa en el fondo: la marinada se quemará y la carne se secará.
- No omitas el reposo de la carne; si la cortas inmediatamente, perderá más jugos.
Sustituciones
- Puedes sustituir la mostaza sarepska por mostaza francesa o de Dijon, reduciendo la cantidad si es muy picante.
- La salsa de soja se puede reemplazar por salsa Worcestershire, pero añade una pizca más de sal.
- Parte del agua del fondo de la fuente puedes cambiarla por cerveza rubia para aportar una ligera nota a pan.
Ingredientes
- costillas de cerdo en tiras mejor carnosas, no demasiado magras - 1.2 kg
- miel puede ser multifloral - 3 cucharadas
- mostaza sarepska se puede usar mostaza delicada para un sabor más suave - 2 cucharadas
- ajo pasado por el prensador - 3 dientes
- aceite - 2 cucharadas
- salsa de soja aportará sabor salado, se puede sustituir por sal - 1 cucharada
- pimentón - 2 cucharaditas
- mejorana seca típica especia polaca para carnes - 1 cucharadita
- sal al gusto, con cuidado si usas salsa de soja - 0.5 cucharaditas
- pimienta - 0.5 cucharaditas
- agua para regar durante el horneado - 150 ml
- cebolla cortada en plumas finas - 2 piezas
Preparación
- Enjuaga las costillas bajo agua fría y sécalas muy bien con papel de cocina, especialmente entre los huesos. Córtalas en trozos de 2–3 huesos: deben quedar secas al tacto, sin gotas visibles de agua.
- En un bol mezcla la miel, la mostaza, el aceite, la salsa de soja, el ajo prensado, el pimentón, la mejorana, la sal y la pimienta. La marinada debe quedar espesa, homogénea y ligeramente pegajosa, sin grumos de especias ni vetas de aceite.
- Coloca las costillas en un bol grande o en una bolsa con cierre, vierte la marinada y embadurna bien cada trozo, también entre los huesos. Cubre y deja reposar en la nevera al menos 1 hora, preferiblemente toda la noche: la carne debe tomar un color más oscuro y uniforme.
- Precalienta el horno a 180°C (calor arriba y abajo). Pela las cebollas y córtalas en plumas finas. Coloca una capa uniforme de cebolla en el fondo de una fuente apta para horno, cubriendo toda la base sin huecos.
- Dispón las costillas sobre la cebolla con el hueso hacia abajo y la carne hacia arriba en una sola capa. Vierte 150 ml de agua en el fondo de la fuente procurando no arrastrar la marinada de la superficie de la carne. Cubre la fuente con tapa o con papel de aluminio con la parte brillante hacia dentro, de modo que el vapor no se escape por los lados.
- Introduce en el horno precalentado y hornea 60 minutos cubierto. Cada unos 20 minutos abre ligeramente el horno y riega la carne con la salsa del fondo: la superficie debe permanecer húmeda y brillante, no mate ni seca.
- Pasada una hora, retira la tapa y sube la temperatura a 190°C. Hornea otros 40–60 minutos, regando las costillas con la salsa cada 15 minutos, hasta que la glasa esté espesa, de un dorado oscuro y se adhiera ligeramente a la cuchara, y la salsa del fondo se haya espesado claramente.
- Al final puedes encender la función grill durante 3–5 minutos para que la superficie se dore más. Vigila los bordes: deben quedar muy caramelizados, pero no negros; si ves zonas negras, interrumpe el gratinado.
- La carne está lista cuando el tenedor entra fácilmente entre los huesos y los trozos casi se deslizan solos del hueso al moverlos ligeramente. Tras sacar la fuente del horno, deja reposar las costillas 5–10 minutos cubiertas holgadamente con papel de aluminio para que los jugos se estabilicen y luego sírvelas regadas con la salsa del fondo.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera hasta 3 días, en un recipiente hermético con un poco de salsa. Recalienta tapadas en el horno o en una sartén a fuego suave para que la carne no se seque.
Suelo hornear estas costillas cuando sé que vendrá mi hermano con su familia: pongo la fuente en la mesa y cada uno se sirve un trozo, mojándolo en la salsa del fondo. Siempre preparo el doble de cantidad, porque al día siguiente, recalentadas en el horno, saben aún mejor dentro de un panecillo, como una especie de pulled pork a la polaca.