Cazuela de pan con huevo, espinacas y feta Recipe

Esta cazuela de pan es una forma de aprovechar las rebanadas de pan y convertirlas en algo mucho más interesante que unos simples bocadillos. Los huevos, las espinacas y el queso feta recuerdan un poco al sabor de la spanakopita griega, pero en lugar de masa filo se usa pan corriente. Ideal para un desayuno tardío o una cena ligera.

Esta cazuela de pan combina la humilde rebanada de pan con un toque de cocina mediterránea: el sabor de las espinacas, la feta y la nuez moscada recuerda realmente a la spanakopita, pero en una forma casera mucho más sencilla. Gracias al horneado, el pan se transforma en una base suave empapada en la mezcla de huevo y leche, con una superficie agradablemente tostada. Es una forma estupenda de aprovechar el pan que se está quedando duro sin sentir que estás comiendo «sobras».

Por qué funciona esta versión

  • El pan ligeramente seco o del día anterior absorbe la mezcla de huevo de forma uniforme y no se convierte en una papilla.
  • Las espinacas se saltean antes y se sazonan, así no sueltan agua en el relleno y su sabor es más intenso.
  • Un breve reposo antes de hornear permite que el huevo penetre en el pan y evita zonas secas.
Cazuela de pan con huevo, espinacas y feta

Consejos del chef

Funciona mejor con pan ligeramente seco: el pan muy fresco puede deshacerse y la cazuela quedará demasiado húmeda, así que, si hace falta, tuesta los dados 5–7 minutos en el horno. Antes de meter al horno, asegúrate de que cada trozo de pan ha tocado la mezcla de huevo: puedes presionar todo suavemente con una cuchara. Si usas espinacas congeladas, escúrrelas realmente bien, porque si no el centro puede quedar demasiado húmedo y poco cuajado.

Sugerencias de servicio

Sírvela con una ensalada sencilla de tomate y pepino con yogur o vinagreta: aportará frescor a la cazuela cremosa. Para un desayuno tardío combina muy bien con café filtrado fuerte o té con limón, y para la cena con un vino blanco ligeramente seco. Este plato es perfecto para las mañanas perezosas de fin de semana, cuando todos se levantan a distintas horas: la cazuela soporta bien el recalentado en el horno o en una sartén tapada.

A tener en cuenta

  • No utilices pan muy húmedo o todavía caliente: el interior quedará aguado aunque prolongues el horneado.
  • No salgas en exceso la mezcla de huevos, porque la feta intensifica mucho la salinidad del plato al hornearse.
  • Si después de 30 minutos el interior sigue teniendo aspecto de huevo líquido, hornea 5–10 minutos más cubriendo la fuente con papel de aluminio.
  • Si usas la función de gratinado, vigila la parte superior casi minuto a minuto: la feta pasa muy rápido de dorada a quemada y amarga.

Sustituciones

  • Puedes sustituir parte de la leche por nata líquida 30% si quieres un interior más cremoso y tipo postre.
  • La feta se puede cambiar por un queso tipo balcánico o por un queso salado para ensaladas, manteniendo un efecto similar.
  • Las espinacas frescas se pueden sustituir por espinacas congeladas en hoja, siempre que se escurran y se estrujen muy bien para eliminar el agua.
Tiempo de preparación
20 min
Tiempo de cocción
30 min
Tiempo total
50 min
Porciones
4

Ingredientes

  • pan de trigo o mixto puede estar algo duro - 8 rebanadas
  • espinacas frescas o congeladas, en hojas - 250 g
  • queso feta - 150 g
  • huevo - 4 piezas
  • leche - 200 ml
  • ajo - 2 dientes
  • aceite de colza - 1 cucharada
  • mantequilla para engrasar la fuente - 10 g
  • nuez moscada opcional, molida - 0.25 cucharaditas
  • sal al gusto (con cuidado, la feta es salada)
  • pimienta negra al gusto
Ingrediente principal: pan

Preparación

  1. Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta muy bien con mantequilla una fuente apta para horno, también los bordes: después de hornear deben quedar dorados pero nada debe pegarse.
  2. Corta el pan en dados de unos 2–3 cm. Si es pan fresco, repártelo sobre una bandeja y sécalo en el horno 5–7 minutos, hasta que esté seco al tacto por fuera pero aún blando por dentro y casi sin tomar color.
  3. Pasa los dados de pan a la fuente formando una capa bastante compacta pero sin aplastarlos. Entre los trozos deben quedar pequeños huecos para que la mezcla de huevo pueda repartirse bien.
  4. Pica finamente el ajo. Si usas espinacas frescas, lávalas y sécalas muy bien (por ejemplo, en una centrifugadora de ensalada); si son congeladas, descongélalas por completo y estrújalas con fuerza hasta que estén casi secas al tacto.
  5. Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos, hasta que desprenda un aroma intenso pero sin que llegue a dorarse. Incorpora las espinacas y saltea 3–5 minutos, hasta que se ablanden o se evapore por completo el líquido.
  6. Sazona las espinacas con sal, pimienta y nuez moscada. El relleno debe quedar sabroso y casi seco: en el fondo de la sartén no deberían quedar charcos de líquido, solo hojas ligeramente húmedas.
  7. Reparte las espinacas de manera uniforme sobre el pan. Desmenuza la feta con los dedos en trozos irregulares y espolvorea por encima, dejando que parte del queso caiga entre los dados de pan para que haya queso tanto en la superficie como en el interior.
  8. En un cuenco bate los huevos con la leche hasta obtener una mezcla homogéneamente amarilla, sin vetas de clara. Sazona con pimienta y una pizca de sal, recordando que la feta en el horno intensificará todavía más el punto salado.
  9. Vierte lentamente la mezcla de huevo sobre la fuente, repartiendo el líquido por distintas zonas. Presiona la superficie suavemente con una cuchara: el líquido debe asomar casi hasta la parte alta de los dados de pan, pero sin llegar a cubrirlos por completo.
  10. Deja reposar la cazuela 5–10 minutos para que el pan absorba parte del líquido. Hornea 25–30 minutos, hasta que el interior esté cuajado y la superficie dorada y ligeramente crujiente; al mover la fuente, la mezcla solo debería temblar levemente.
  11. Después de hornear, deja reposar la preparación 5–10 minutos. En ese tiempo el interior se fijará un poco: tras este reposo podrás cortar porciones en dados o cuadrados sin que la mezcla de huevo se desparrame.

Conservación

En refrigerador: 2 días
Congelación: No

Guarda los restos, una vez fríos, en la nevera en un recipiente hermético hasta 2 días. Recalienta en el horno o en una sartén tapada a fuego suave; también se puede calentar en el microondas, aunque la superficie quedará menos crujiente.

Receta enviada por Marek, Propietario del sitio

Suelo hacer esta cazuela los domingos, después de hornear pan el sábado, cuando me quedan los extremos de las hogazas que nadie quiere cortar para bocadillos. A veces añado unas aceitunas de un tarro abierto tras una noche de vino y tabla de quesos: aquí encajan de maravilla.

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