Cazuela alemana de pan con queso y jamón Arme Ritter salado Recipe
Arme Ritter en versión salada es la respuesta alemana al «pain perdu» francés, pero en lugar de un postre dulce obtienes un plato contundente con queso y jamón. Es una forma estupenda de aprovechar el pan duro, que se transforma en una cazuela crujiente por fuera y tierna por dentro. En muchas casas se sirve como comida rápida o como desayuno tardío de fin de semana.
Esta versión salada de Arme Ritter muestra el lado más casero y económico de la cocina alemana: en lugar de tirar el pan duro, se transforma en una cazuela saciante con queso y jamón. La combinación de la superficie crujiente con el interior tierno, empapado en la mezcla de huevo y leche, recuerda un poco al «pain perdu» francés, pero con un carácter claramente salado, marcado por la mostaza y el pimentón. Es un plato con el ambiente de un desayuno tardío y perezoso después de una fiesta, cuando todos sueñan con algo contundente y reconfortante.
Consejos del chef
Lo más importante es que el pan se empape realmente bien con la mezcla de huevo; si las rebanadas están muy secas, alarga el tiempo de remojo hasta unos 15 minutos, de lo contrario el centro puede quedar demasiado duro. Vigila también no pasarte con la temperatura de horneado: si la superficie empieza a quemarse rápido, cubre la fuente de forma suelta con papel de aluminio durante los últimos minutos. Añade la mostaza poco a poco y prueba la mezcla antes de verterla: es fácil excederse y que domine sobre el sabor del queso y el jamón.
Sugerencias de servicio
Sirve la cazuela con una ensalada sencilla de tomate y pepino o con una ensalada ligera de hojas con vinagreta para equilibrar su contundencia. Le va de maravilla una taza de café negro o té fuerte para un desayuno tardío, y para una comida rápida, un vaso de cerveza rubia o agua con gas con limón. En mi casa funciona mejor los domingos por la mañana, cuando en la nevera solo quedan unas pocas rebanadas de pan y un paquete de jamón abierto.
Ingredientes
- pan de trigo - 6 rebanada
- jamón - 80 g
- queso amarillo - 100 g
- huevo - 3 pieza
- leche - 150 ml
- cebolla - 0.5 pieza
- cebollino - 2 cucharada
- mantequilla - 10 g
- mostaza - 1 cucharada
- pimienta negra
- sal
- pimentón dulce - 0.5 cucharadita
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con mantequilla una fuente apta para horno.
- Corta el pan en trozos más pequeños o en triángulos para que sea más fácil colocarlo en la fuente.
- Corta el jamón en tiras finas o en dados pequeños. Pela la cebolla y córtala en plumas finas. Pica finamente el cebollino.
- En un bol bate los huevos con la leche, añade la mostaza, el pimentón, una pizca de sal y pimienta. Mezcla hasta obtener una masa homogénea.
- Coloca una capa de pan en el fondo de la fuente, espolvorea con parte del jamón, la cebolla y el queso. Repite las capas hasta gastar todos los ingredientes, terminando con una capa de queso por encima.
- Vierte lentamente la mezcla de huevo y leche en la fuente, procurando mojar de forma uniforme todos los trozos de pan. Presiona suavemente el pan con una cuchara para que se empape bien del líquido.
- Deja reposar la fuente de 5 a 10 minutos para que el pan absorba bien la mezcla.
- Introduce en el horno precalentado y hornea de 20 a 25 minutos, hasta que la superficie se dore y la mezcla de huevo cuaje y no esté líquida al mover la fuente.
- Saca la cazuela del horno y déjala reposar 5 minutos para que se asiente ligeramente. Espolvorea con cebollino picado y sirve caliente.
Conservación
Guarda los restos, una vez fríos, bien tapados en la nevera y consume en 1–2 días. Recalienta en el horno o en una sartén tapada para que la parte superior vuelva a quedar crujiente.