Bolas de patata con agujero y salsa de cebolla Recipe
Las bolas de patata con agujero son una comida casera sencilla, conocida en muchas cocinas polacas. Se parecen a las kluski śląskie, pero tienen un agujero marcado en el centro, perfecto para que se llene de salsa. Las suaves bolas de patata con una salsa espesa y dorada de cebolla son la comida ideal para un día frío: saciante pero de sabor suave.
Kluski z dziurką to bliscy kuzyni śląskich klusek, często pojawiający się w domach na południu Polski jako sposób na wykorzystanie ziemniaków z poprzedniego dnia. W wersji z samym sosem cebulowym tworzą tani, postny obiad o głębokim, „mięsnym” smaku bez mięsa.
Las bolas de patata con agujero y salsa de cebolla son la quintaesencia de la comida casera sencilla de Silesia y Pequeña Polonia, donde toda la magia ocurre en ese pequeño agujero que atrapa la salsa. Las bolas de patata suaves contrastan de maravilla con el sabor profundo y ligeramente dulce de la cebolla bien salteada, que al dorarse adquiere un aroma umami casi cárnico. Es un plato especialmente apreciado cuando fuera está gris y frío: reconforta, pero no resulta tan pesado como las carnes en salsa espesa.
Dlaczego ta wersja działa
- Metoda „1/4 mąki do ziemniaków” automatycznie dopasowuje ilość mąki do wilgotności ziemniaków.
- Dokładne odparowanie i wystudzenie ziemniaków zapobiega rozpadaniu się klusek w wodzie.
- Zasmażka z mąki na maśle i oleju daje sosowi gęstość bez grudek i długi, cebulowy posmak.
Consejos del chef
Es buena idea dejar que las patatas se sequen un poco tras la cocción (un momento a fuego bajo o en el horno), así las bolas no se desharán y usarás menos harina. Saltea la cebolla con paciencia a fuego medio hasta que tome un color dorado: si la fríes demasiado rápido a fuego alto, se quemará y la salsa quedará amarga. Sala generosamente el agua de cocción de las bolas y échalas en tandas, sacándolas en cuanto suban a la superficie para que no se pasen.
Sugerencias de servicio
Sirve las bolas justo después de cocerlas, bien cubiertas con la salsa de cebolla caliente, con una sencilla ensalada de col fermentada o pepinillos ligeramente fermentados para equilibrar la cremosidad del plato. Para beber, combina muy bien con compota de manzana o grosella y, para adultos, con una cerveza ligera o sidra seca. Es un plato perfecto para los días en que vuelves tarde a casa y necesitas algo saciante después de todo el día de trabajo, pero sin pasar horas en la cocina.
Na co uważać
- Nie formuj zbyt płytkiej dziurki – sos będzie spływał po bokach zamiast się zatrzymywać.
- Jeśli kluski zaczynają się strzępić w wodzie, natychmiast wyłów partię i dosyp odrobinę mąki do kolejnych.
- Cebuli nie przykrywaj podczas smażenia, bo zacznie się dusić i będzie blada, a sos mniej aromatyczny.
Zamienniki
- Zamiast bulionu warzywnego możesz użyć bulionu drobiowego, sos będzie bardziej wyrazisty.
- Śmietankę możesz pominąć dla wersji lżejszej albo zastąpić mlekiem, wydłużając chwilę gotowania.
- Masło w sosie można zamienić na klarowane, jeśli chcesz głębszy, orzechowy aromat i większą odporność na przypalenie.
Ingredientes
- patatas harinosas (por ejemplo, tipo C) peso antes de cocer - 800 g
- harina aproximadamente 1 taza, la cantidad depende de la humedad de las patatas - 120 g
- huevo - 1 pieza
- sal para las patatas y el agua de cocción de las bolas
- cebolla piezas medianas - 3 pieza
- mantequilla - 40 g
- aceite para freír la cebolla, se puede usar mantequilla clarificada - 1 cucharada
- caldo de verduras o agua preferiblemente caliente - 250 ml
- harina para espesar la salsa - 1 cucharada
- nata 18% para sopas y salsas opcional, para una salsa más cremosa - 50 ml
- pimienta recién molida al gusto
Preparación
- Pela las patatas, córtalas en trozos, cúbrelas con agua fría, sala ligeramente y cuece 15–20 minutos, hasta que estén tiernas. Escurre y deja reposar unos minutos para que se evaporen.
- Tritura bien las patatas cocidas con un pasapurés o prensa patatas hasta que queden lisas. Deja enfriar por completo: si están calientes absorberán demasiada harina.
- Pasa las patatas frías a un bol, alisa la superficie y divídela con un cuchillo en 4 partes iguales. Retira una de las partes y resérvala. En el hueco vacío añade harina de patata hasta rellenar ese cuarto. Vuelve a incorporar las patatas reservadas, añade el huevo y una pizca de sal.
- Amasa rápidamente hasta obtener una masa lisa. Si se pega mucho, añade un poco más de harina de patata, pero sin excederte para que las bolas no queden duras.
- Sobre una superficie ligeramente enharinada, toma porciones de masa, forma cilindros de unos 2 cm de grosor, córtalos en trozos de unos 2 cm, forma bolitas y haz en cada una un agujero marcado en el centro con el dedo.
- En una olla grande, lleva a ebullición agua con sal. Echa las bolas en tandas, remueve suavemente para que no se peguen al fondo. Cuece 2–3 minutos desde que suban a la superficie. Sácalas con una espumadera a un plato.
- Pela las cebollas y córtalas en plumas finas o en dados pequeños.
- En una sartén, calienta el aceite con la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla y fríe 8–10 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablande y se dore ligeramente sin quemarse. Debe quedar tierna y dorada.
- Espolvorea la cebolla con harina de trigo, mezcla rápidamente y fríe 1 minuto más, hasta que la harina absorba la grasa.
- Vierte poco a poco el caldo caliente, removiendo constantemente, hasta obtener una salsa espesa. Cuece 3–4 minutos a fuego bajo. Si usas nata, añádela al final, mezcla y no sigas cociendo mucho tiempo, solo 1–2 minutos.
- Sazona la salsa con sal y pimienta recién molida al gusto.
- Sirve las bolas calientes generosamente cubiertas con la salsa de cebolla. Puedes espolvorear todo con perejil fresco picado.
Conservación
Las bolas cocidas se conservan en la nevera 2–3 días. Para recalentarlas, es mejor calentarlas al vapor o en agua muy caliente sin hervir fuerte, para que no se deshagan. La salsa de cebolla puede guardarse aparte y recalentarse a fuego bajo, añadiendo un poco de agua o caldo si se ha espesado demasiado.
Suelo preparar estas bolas los viernes, cuando han quedado bastantes patatas de días anteriores y hay que aprovecharlas con ingenio. A veces también añado a la salsa el resto de champiñones salteados de la cena del día anterior para no desperdiciar nada.