Cazuela de patatas con pollo y puerro Recipe
Esta cazuela de patatas con pollo y puerro es el típico “asado dominical en una sola fuente” que aparece a menudo en las mesas polacas cuando no apetece ensuciar un montón de ollas. El pollo tierno, el puerro ligeramente dulce y las patatas cremosas crean una especie de versión más sencilla del gratin francés, pero en clave casera. Ideal cuando en la nevera han quedado unas pechugas de pollo sueltas y unas cuantas patatas.
Esta cazuela de patatas con pollo y puerro es la quintaesencia del “asado dominical sin estrés” polaco: todo va a una sola fuente y el horno hace el resto. El pollo tierno, el puerro dulce y la salsa cremosa de nata crean algo a medio camino entre un gratin casero y una cazuela de los bares de comida casera, pero en versión más cuidada. Es un plato que apreciarán especialmente quienes disfrutan de comidas contundentes y saciantes, pero no quieren estar pendientes de tres ollas a la vez.
Consejos del chef
La clave es que las rodajas de patata tengan un grosor uniforme: si algunas son demasiado gruesas, quedarán duras por dentro cuando la superficie ya esté dorada; en caso de duda, córtalas un poco más finas. Yo corto el pollo en trozos bastante pequeños para que se cocine bien en la salsa y quede jugoso, no seco. Después de sacar la cazuela del horno, dale esos 10 minutos de reposo: la salsa espesará y las porciones no se desharán al servirlas.
Sugerencias de servicio
Sabe mejor en una tarde de domingo con una ensalada sencilla de chucrut o zanahoria rallada con manzana, que aportan un toque de frescor a la salsa cremosa. Para beber combina con compota casera, un vino blanco ligeramente seco o simplemente té caliente, sobre todo al volver de un paseo largo y frío. Si sobran porciones, son un excelente almuerzo de lunes para recalentar en el trabajo.
Ingredientes
- patatas harinosas, para hornear - 800 g
- pechuga de pollo - 400 g
- puerro parte blanca y verde claro - 1 pieza
- nata 30% - 200 ml
- leche - 100 ml
- queso amarillo rallado fino - 120 g
- aceite de colza para saltear el puerro - 1 cucharada
- mantequilla para engrasar la fuente - 10 g
- ajo - 2 dientes
- sal para las patatas, el pollo y la salsa - 1.5 cucharaditas
- pimienta negra recién molida - 0.5 cucharaditas
- pimentón dulce - 1 cucharadita
- tomillo seco - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta con mantequilla una fuente apta para horno de unos 2 litros de capacidad.
- Pela las patatas, enjuágalas y córtalas en rodajas finas de unos 3 mm de grosor. Lo mejor es usar un cuchillo bien afilado o una mandolina.
- Lava la pechuga de pollo, sécala con papel de cocina y córtala en tiras finas o trozos pequeños. Ponla en un bol, añade 0,5 cucharadita de sal, pimienta, pimentón dulce y tomillo, y mezcla bien.
- Lava muy bien el puerro, sobre todo entre las capas, donde suele esconderse arena. Córtalo en medias rodajas finas.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Añade el puerro y sofríe 5–7 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablande y quede translúcido, pero sin dorarse.
- Pela el ajo, pásalo por un prensador o pícalo muy fino y añádelo al puerro en el último minuto de cocción. Retira la sartén del fuego.
- En un bol mezcla la nata con la leche, añade 0,5 cucharadita de sal y la mitad del queso rallado. Remueve hasta que el queso empiece a fundirse ligeramente en el líquido.
- Coloca en el fondo de la fuente una primera capa de rodajas de patata, ligeramente superpuestas. Espolvorea con una pizca de sal.
- Reparte sobre las patatas la mitad del pollo y encima la mitad del puerro salteado. Vierte parte de la salsa de nata (aprox. 1/3).
- Repite las capas: patatas, pizca de sal, el resto del pollo, el resto del puerro y otra parte de la salsa. Coloca encima la última capa de patatas y vierte el resto de la salsa, procurando que la mayor parte de la superficie quede cubierta de líquido.
- Cubre la fuente con papel de aluminio (con la cara brillante hacia dentro) y hornea 30 minutos.
- Pasados 30 minutos, retira el papel, espolvorea la superficie con el resto del queso rallado y hornea 15 minutos más, hasta que el queso se funda y se dore ligeramente y las patatas estén tiernas al pincharlas con un cuchillo.
- Tras sacar la cazuela del horno, déjala reposar 10 minutos para que la salsa espese un poco y sea más fácil cortar las porciones.
Conservación
Guarda los restos, una vez fríos, en la nevera bien tapados hasta 2–3 días. Recalienta en el horno cubierto con papel de aluminio o en el microondas, añadiendo una cucharada de leche o nata si la superficie está muy seca.