Pastel de patata con ternera picada y queso azul Recipe
Este pastel combina las patatas típicas polacas con un toque más “de restaurante”: el queso azul. Recuerda un poco a un gratin francés, pero con una sólida capa de carne picada en el centro. Es perfecto para los días fríos, cuando apetece algo realmente contundente.
Este plato se apoya en la costumbre polaca de las cazuelas de patata en capas, pero toma la idea francesa del gratin y añade un relleno de ternera picada en el espíritu de una moussaka casera.
Este pastel combina las sencillas patatas cortadas finas con el intenso queso azul, lo que da un resultado similar al de un bistró: casero, pero con un toque claramente de restaurante. La capa central de ternera bien condimentada hace que el plato sea muy sustancioso y recuerde a una mezcla entre musaca y gratin francés. Es una propuesta ideal para las noches frías, cuando apetece algo reconfortante y realmente consistente.
Por qué funciona esta versión
- Las rodajas de patata finas y del mismo grosor se hornean en el mismo tiempo que el relleno y la nata.
- La fuerte reducción de la carne y del caldo da un interior jugoso pero compacto.
- El queso azul solo en la superficie aporta carácter sin dominar el conjunto.
- La nata sustituye a la bechamel, acortando la preparación y dando una salsa cremosa.
Consejos del chef
Procura que las rodajas de patata cortadas con mandolina o cuchillo muy afilado tengan un grosor lo más uniforme posible: así se hornearán de manera homogénea y no quedarán rodajas duras en el centro. Añade el queso azul con moderación: es mejor empezar con la cantidad indicada y, en el siguiente horneado, aumentarla si lo deseas, porque una cantidad excesiva puede dominar el sabor de la carne. Antes de servir, deja reposar el pastel al menos 10 minutos: las capas se “asentarán” y será más fácil cortarlo en porciones limpias.
Sugerencias de servicio
Sírvelo con una ensalada sencilla de rúcula y cebolla roja o con un pepinillo encurtido, que equilibrará la cremosidad del plato. En la copa combina muy bien un vino tinto seco, por ejemplo merlot o cabernet sauvignon, pero también un cerveza oscura en una noche de invierno. Es un plato ideal para una reunión casera con amigos cuando quieres servir algo vistoso sin tener que estar en la cocina durante la visita.
A tener en cuenta
- No coloques las patatas mojadas: el exceso de agua diluirá la nata y alargará el horneado.
- Si el relleno en la sartén está muy líquido, redúcelo más tiempo; de lo contrario, el interior no se compactará.
- No cortes las patatas en rodajas demasiado gruesas, porque pueden quedar duras por dentro.
- Sé prudente con la sal al final: el queso azul es salado y es fácil pasarse.
Sustituciones
- Puedes sustituir parte de la ternera por cerdo o carne mixta, acortando un poco el tiempo de salteado.
- El queso azul se puede cambiar por gorgonzola o camembert si prefieres un aroma más suave.
- La nata al 30 % se puede mezclar a partes iguales con leche si quieres una salsa más ligera.
Ingredientes
- patatas tipo para cocer, medianas - 1 kg
- carne picada de ternera - 500 g
- queso azul tipo lazur o gorgonzola - 120 g
- cebolla mediana - 2 piezas
- ajo - 3 dientes
- nata para cocinar 30% - 200 ml
- caldo de ternera puede ser de pastilla - 150 ml
- aceite de colza - 2 cucharadas
- mejorana seca - 1 cucharadita
- pimentón dulce molido - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra al gusto
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en rodajas finas de unos 3 mm de grosor. Puedes usar una mandolina o un cuchillo afilado. Cubre las rodajas con agua fría para que no se oscurezcan y luego sécalas con un paño o papel de cocina.
- Pela las cebollas y córtalas en dados pequeños. Pica el ajo muy fino.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 4–5 minutos, hasta que se ablande y quede translúcida, pero sin dorarse. Añade el ajo y sofríe unos 30 segundos más.
- Añade la carne picada de ternera. Desmenúzala con una espátula y fríe 8–10 minutos, hasta que cambie completamente de color y no queden partes crudas. Si aparece mucho líquido, sigue friendo hasta que la mayor parte se evapore.
- Añade la mejorana, el pimentón, una pizca de sal y pimienta. Vierte el caldo, mezcla y cocina otros 5 minutos a fuego medio, hasta que la salsa espese ligeramente. Prueba y ajusta de sal si es necesario.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con aceite una fuente apta para horno.
- Coloca en el fondo de la fuente la primera capa de rodajas de patata, ligeramente superpuestas. Sazona con un poco de sal y espolvorea con pimienta.
- Reparte sobre las patatas la mitad de la carne de la sartén y distribúyela de forma uniforme. Cubre con otra capa de patatas y vuelve a salar ligeramente. Coloca el resto de la carne y cubre con la última capa de patatas.
- Mezcla la nata con una pizca de sal y pimienta. Vierte de forma uniforme sobre la superficie del pastel, procurando que la nata se escurra también entre las capas.
- Desmenuza el queso azul con los dedos o córtalo en trocitos pequeños y repártelo por la superficie del pastel.
- Cubre la fuente con papel de aluminio (con la parte brillante hacia dentro) y hornéala 30 minutos. Después retira el papel y hornea otros 15–20 minutos, hasta que las patatas estén tiernas (el tenedor entre fácilmente) y la superficie esté bien dorada.
- Tras sacar del horno, deja reposar el pastel 10–15 minutos para que se asiente y sea más fácil de cortar. Sirve bien caliente.
Conservación
Guarda las sobras en la nevera, bien tapadas, hasta 3 días. Recalienta en el horno cubriendo la fuente con papel de aluminio para que las patatas no se sequen. También puedes congelar porciones individuales hasta 2 meses y recalentarlas directamente en el horno a temperatura moderada.
Suelo hornear este pastel cuando invito a amigos a una noche de cine en sábado: basta una fuente grande y todos quedan saciados. Siempre me guardo un trocito para el desayuno caliente del domingo, porque los sabores se integran aún más.