Arancini sicilianos con mozzarella y salsa de tomate Recipe
Los arancini son crujientes bolas de arroz típicas de Sicilia, rellenas de mozzarella fundente y servidas con una sencilla salsa de tomate. En Italia se comen a menudo como tentempié callejero o como pequeño plato para fiestas, algo así como nuestras croquetas, pero de arroz. Son perfectos para una reunión en casa, porque se pueden comer con la mano y por dentro esconden un relleno agradablemente cremoso.
Los arancini sicilianos combinan un risotto cremoso con un rebozado crujiente, dando como resultado un bocado pequeño pero muy contundente con queso fundente en el centro. Es uno de los platos de street food más característicos del sur de Italia: perfecto para comer «sobre la marcha», pero también para largas veladas con vino. El contraste entre la corteza dorada y crujiente, el interior suave y lleno de queso y la sencilla salsa de tomate hace que sea difícil quedarse solo con una bola.
Consejos del chef
Cuece el arroz solo hasta que esté al dente: si queda demasiado blando, las bolas se desharán, y si está demasiado duro no tendrá tiempo de «ligarse» durante la fritura. Antes de formar los arancini, la masa de arroz debe estar completamente fría, mejor aún si ha reposado en la nevera; así te resultará más fácil formar bolas compactas. Vigila la temperatura del aceite: si está demasiado frío, absorberá grasa y los arancini quedarán pesados; si está demasiado caliente, el rebozado se quemará antes de que el interior se caliente.
Sugerencias de servicio
Sirve los arancini con cuencos de salsa de tomate espesa, por ejemplo aderezada con orégano y copos de chile, para que cada uno pueda mojar sus bolas. Para beber, combina muy bien con un vino tinto ligero al estilo Nero d’Avola o simplemente cerveza bien fría si los sirves en una fiesta en casa. En reuniones grandes, colócalos en una tabla grande junto a aceitunas, una tabla de quesos y ensaladas sencillas: desaparecen del plato más rápido que las patatas fritas de bolsa.
Ingredientes
- arroz para risotto (p. ej. arborio) puede ser arroz redondo normal - 250 g
- caldo de verduras o de pollo caliente - 700 ml
- cebolla finamente picada - 0.5 pieza
- mantequilla - 30 g
- parmesano rallado o otro queso curado duro - 40 g
- mozzarella en bloque cortada en cubos - 150 g
- huevos - 3 pieza
- pan rallado - 120 g
- harina - 60 g
- aceite cantidad suficiente para que las bolas queden sumergidas hasta la mitad
- passata de tomate para la salsa - 300 ml
- diente de ajo finamente picado - 1 pieza
- aceite de oliva para la salsa - 1 cucharada
- sal y pimienta al gusto
Preparación
- En un cazo, calienta la mantequilla a fuego medio. Añade la cebolla finamente picada y sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, pero sin que llegue a dorarse.
- Añade el arroz, mezcla y sofríe 1–2 minutos, hasta que cada grano quede cubierto de mantequilla y ligeramente brillante.
- Vierte aproximadamente 1/3 del caldo caliente, remueve y cocina a fuego medio. Cuando el líquido casi se haya absorbido, ve añadiendo poco a poco el resto del caldo, removiendo a menudo, hasta que el arroz esté tierno pero aún ligeramente firme (unos 18–20 minutos).
- Retira el arroz del fuego, añade el parmesano rallado y salpimienta. Mezcla y deja enfriar por completo. Para acelerar, puedes extender el arroz en un plato grande.
- Cuando el arroz esté frío, añade 1 huevo y mezcla bien. La masa debe quedar espesa y pegajosa.
- Prepara tres cuencos: en uno harina, en el segundo 2 huevos batidos y en el tercero pan rallado.
- Toma porciones de masa de arroz del tamaño de una mandarina. Aplánalas en la mano, coloca un cubo de mozzarella en el centro, cierra los bordes y forma una bola, cerrando bien el queso en el interior.
- Reboza cada bola primero en harina, luego en huevo y por último en pan rallado. Déjalas en un plato.
- En una sartén honda o cazo, calienta el aceite a fuego medio. Comprueba la temperatura echando una miga de pan rallado: si chisporrotea enseguida y se dora ligeramente, el aceite está listo.
- Fríe los arancini en tandas durante 4–6 minutos, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que estén dorados y crujientes por todos los lados. Pásalos a un plato cubierto con papel de cocina para escurrir el exceso de grasa.
- Mientras tanto, prepara la salsa: en una sartén pequeña calienta el aceite de oliva, añade el ajo y sofríe 30–40 segundos a fuego bajo, hasta que empiece a desprender aroma pero sin que se dore.
- Vierte la passata, salpimienta y cocina 8–10 minutos a fuego bajo, hasta que la salsa espese ligeramente, removiendo de vez en cuando.
- Sirve los arancini calientes con la salsa de tomate templada para mojar.
Conservación
Los arancini fritos se conservan en la nevera, en un recipiente hermético, hasta 2 días. Caliéntalos en el horno o en una sartén seca para que recuperen la textura crujiente; evita el microondas, que los ablanda.