Tortitas tailandesas de calabacín con salsa de chile y lima Recipe
Crujientes tortitas de calabacín con especias tailandesas son una versión más ligera y asiática de nuestras tortitas de verduras. En Tailandia se sirven aperitivos similares en puestos callejeros: rápidos, para comer con la mano, con una salsa picante que despierta de cualquier letargo.
Estas tortitas de verduras con una salsa intensa recuerdan a los aperitivos tailandeses que se venden en los puestos callejeros, donde los bocados crujientes fritos se mojan en dips picantes a base de lima y salsa de pescado.
Las tortitas tailandesas de calabacín son una respuesta más ligera y aromática a nuestras tortitas de verduras más pesadas: bordes crujientes, centro tierno y un marcado aroma a ajo y hierbas. La salsa picante y ácida de chile y lima les aporta el carácter típico de los aperitivos callejeros tailandeses, que se comen de pie, directamente del papel. Es un gran ejemplo de cómo convertir un simple calabacín en un bocado que despierta de verdad las papilas gustativas.
Por qué funciona esta versión
- Escurrir bien la calabacita da como resultado tortitas finas y crujientes en lugar de buñuelos húmedos.
- La salsa de soya sustituye parte de la sal y aporta umami sin recurrir a ingredientes exóticos.
- El tamaño pequeño de las tortitas facilita freírlas hasta que queden crujientes y darles la vuelta sin esfuerzo.
- Preparar la salsa por separado permite que cada persona ajuste el nivel de picante en la mesa.
Consejos del chef
Después de rallar el calabacín, es imprescindible salarlo bien y escurrirlo con las manos o en un paño: cuanto menos agua, más crujientes serán las tortitas. Fríe en aceite bien caliente sin mover las tortitas durante los primeros 1–2 minutos para que se forme una corteza dorada. Prepara la salsa con antelación y pruébala antes de servir: si utilizas un chile muy picante, añade un poco más de azúcar o de zumo de lima para mantener el equilibrio.
Sugerencias de servicio
Sirve las tortitas justo después de freírlas, aún calientes, con un cuenco de salsa de chile y lima para mojar y rodajas de pepino fresco, que aporta un frescor agradable. Es un aperitivo perfecto para una noche de cine o una reunión con amigos acompañada de cerveza o de un cóctel casero a base de lima y jengibre. También funcionan muy bien como guarnición de un bol de arroz jazmín y una ensalada de col china, formando una comida rápida de inspiración asiática.
A tener en cuenta
- Si la calabacita queda demasiado húmeda, las tortitas se desparramarán en la sartén y absorberán mucha grasa.
- Un fuego demasiado alto quemará rápidamente los bordes antes de que el centro cuaje.
- No pongas una capa de masa demasiado gruesa: el centro se quedará crudo y gomoso.
Sustituciones
- Puedes sustituir la salsa de pescado por salsa de soya y añadir una pizca de azúcar para redondear el sabor.
- El cebollín se puede cambiar por perejil fresco finamente picado o cilantro.
- El chile rojo fresco puede sustituirse por hojuelas de chile o por una salsa picante embotellada.
Ingredientes
- calabacín medianos, rallados con un rallador de agujeros grandes - 2 piezas
- huevo - 1 pieza
- harina o de arroz para una versión sin gluten - 4 cucharadas
- ajo rallado o finamente picado - 2 dientes
- cebollino o cebolleta picado - 3 cucharadas
- salsa de soja para la masa - 1 cucharada
- aceite para freír - 4 cucharadas
- zumo de lima para la salsa - 2 cucharadas
- salsa de pescado o de soja para la salsa - 1.5 cucharadas
- azúcar para la salsa - 1 cucharada
- guindilla roja finamente picada, para la salsa - 1 pieza
- agua para la salsa - 2 cucharadas
- sal una pizca para el calabacín
- pimienta al gusto
Preparación
- Ralla el calabacín con un rallador de agujeros grandes. Pásalo a un colador, espolvorea con una pizca de sal y deja reposar 10 minutos para que suelte agua.
- Pasados 10 minutos, escurre bien el calabacín con las manos o en un paño limpio: cuanto menos agua, más crujientes quedarán las tortitas.
- En un bol mezcla el calabacín escurrido, el huevo, la harina, el ajo, el cebollino, la salsa de soja y la pimienta. La masa debe ser espesa pero manejable con una cuchara. Si está demasiado líquida, añade 1 cucharada más de harina.
- En un cuenco pequeño prepara la salsa: mezcla el zumo de lima, la salsa de pescado o de soja, el azúcar, el agua y la guindilla picada hasta que el azúcar se disuelva.
- Calienta 2 cucharadas de aceite en una sartén a fuego medio. Ve poniendo la masa con una cuchara formando pequeñas tortitas del tamaño de la palma de la mano y aplánalas ligeramente.
- Fríe las tortitas 3–4 minutos por un lado, hasta que la base esté dorada y crujiente. Dales la vuelta con cuidado y fríe otros 2–3 minutos. Si hace falta, añade el resto del aceite para las siguientes tandas.
- Ve dejando las tortitas fritas en un plato cubierto con papel de cocina para absorber el exceso de grasa.
- Sirve las tortitas calientes con un cuenco de salsa de chile y lima para mojar.
Conservación
Las tortitas están más ricas recién hechas, pero puedes guardarlas en la nevera hasta 2 días y recalentarlas en una sartén seca o en el horno para que recuperen algo de su textura crujiente. La salsa debe conservarse siempre en frío en un recipiente cerrado.
Preparo estas tortitas siempre que, después de un fin de semana en la huerta, vuelvo con una bolsa llena de calabacines demasiado grandes y no sé qué hacer con ellos. Desaparecen del plato más rápido de lo que me da tiempo a freír la siguiente tanda, sobre todo cuando la salsa ya está en la mesa y todo el mundo va "picando" directamente de la sartén.