Ternera china guisada con rábano y jengibre Recipe
La aromática ternera guisada con rábano blanco y jengibre es un plato que en China aparece a menudo en invierno: reconforta y sacia como nuestro gulash, pero huele a salsa de soja, anís estrellado y jengibre. La carne queda tierna, las verduras delicadas y la salsa es perfecta para verter sobre arroz.
Esta ternera china guisada con rábano y jengibre es el equivalente de un guiso de invierno, pero con un carácter totalmente distinto: huele a anís estrellado, salsa de soja y jengibre fresco, y no a pimentón y mejorana. El rábano blanco daikon absorbe el sabor de la salsa como una esponja, volviéndose tierno y ligeramente picante, lo que equilibra muy bien el intenso umami de la carne. Es un plato que en muchos hogares chinos burbujea en la cocina durante toda la tarde para, al anochecer, calentar a todos los que vuelven del trabajo o la escuela.
Consejos del chef
Dora bien la ternera en tandas antes de guisarla: es precisamente en esta fase cuando construyes la profundidad de sabor de la salsa. Añade el rábano solo cuando la carne esté casi tierna; si lo echas demasiado pronto, se deshará y espesará la salsa en exceso. Mantén un hervor muy suave, apenas un "borboteo", con la olla tapada: si hierve demasiado fuerte, la carne se secará en lugar de volverse melosa.
Sugerencias de servicio
Sirve con arroz jazmín o arroz glutinoso bien caliente, que absorberá la salsa aromática: un cuenco de arroz por persona es el mínimo. Para beber, va muy bien un té de jazmín o un oolong caliente, y si prefieres algo frío, elige agua ligeramente con gas con una rodaja de lima, que refrescará el paladar. Es un plato ideal para reuniones invernales en pequeño comité, cuando todos se sientan a la mesa con sus cuencos en la mano y poco a poco "vacíais" la olla hasta el fondo.
Ingredientes
- ternera para guisar (por ejemplo, aguja, morcillo) - 700 g
- rábano blanco daikon o rábano negro se puede sustituir por colinabo - 400 g
- cebolla mediana - 1 pieza
- jengibre fresco trozo de unos 5 cm - 25 g
- ajo - 3 dientes
- salsa de soja clara - 4 cucharadas
- salsa de soja oscura para dar color - 1 cucharada
- azúcar - 1 cucharada
- anís estrellado (opcional) se puede omitir si no te gusta este aroma - 1 pieza
- aceite - 2 cucharadas
- agua o caldo la cantidad suficiente para casi cubrir la carne - 700 ml
- sal al gusto, con cuidado porque la salsa de soja es salada
- pimienta al gusto
Preparación
- Corta la ternera en dados grandes, de unos 3 × 3 cm. Sécala con papel de cocina para que se dore bien.
- Pela el rábano y córtalo en medias lunas gruesas o en dados. Pela la cebolla y córtala en plumas. Pela el jengibre y córtalo en rodajas finas. Pela el ajo y machácalo ligeramente con el cuchillo o pícalo.
- En una olla grande de fondo grueso calienta el aceite a fuego bastante alto. Añade la ternera en una sola capa (en tandas si es necesario) y fríe 5–7 minutos, dándole la vuelta a los trozos, hasta que se doren por fuera. Pasa la carne a un plato.
- En la misma olla añade la cebolla, el jengibre y el ajo. Sofríe 3–4 minutos a fuego medio, removiendo, hasta que la cebolla se ablande y se dore ligeramente.
- Vuelve a poner la ternera en la olla. Añade el azúcar y sofríe 1–2 minutos más, removiendo, hasta que el azúcar se disuelva ligeramente y empiece a caramelizarse sobre la carne.
- Vierte la salsa de soja clara y la oscura (si la usas) y añade el anís estrellado. Agrega agua o caldo suficiente para casi cubrir la carne. Lleva a ebullición.
- Baja el fuego al mínimo, tapa la olla y guisa la ternera unos 60 minutos, hasta que empiece a ablandarse. Remueve de vez en cuando y, si hace falta, añade un poco más de agua.
- Tras aproximadamente una hora, añade el rábano cortado. Mezcla, tapa y cocina otros 20–30 minutos, hasta que la carne esté muy tierna y el rábano suave.
- Al final, prueba la salsa y ajusta de sal y pimienta si es necesario. Si la salsa está demasiado líquida, destapa la olla y cuece unos minutos sin tapa hasta que se reduzca ligeramente y espese.
- Sirve la ternera caliente con el rábano y la salsa, preferiblemente con arroz o fideos de trigo.
Conservación
Este guiso sabe incluso mejor al día siguiente. Deja enfriar completamente, guarda en un recipiente hermético en la nevera y consume en 3–4 días, o congela hasta varios meses. Recalienta a fuego muy suave, añadiendo un poco de agua si la salsa se ha espesado demasiado.