Tarta alemana de cebolla Zwiebelkuchen Recipe
Zwiebelkuchen es una tarta salada de cebolla que en Alemania se come a menudo en otoño, acompañada de vino joven. Sabe un poco como una mezcla entre una quiche de cebolla y un gratinado muy abundante sobre una base quebrada. Es un plato estupendo para un fin de semana tranquilo, cuando quieres tener algo que puedas cortar en porciones y picar en caliente o en frío.
En Alemania, el Zwiebelkuchen aparece en otoño en bodegas y fiestas populares, a menudo acompañado del vino joven Federweißer. Según la región se aromatiza con alcaravea o panceta, y a veces se sirve en bandejas rectangulares, cortado en porciones, como si fuera pizza.
Zwiebelkuchen es una tarta de cebolla típicamente otoñal que en Alemania se sirve a menudo con vino joven durante las primeras noches frías. El relleno cremoso y salado de cebolla sobre una base mantecosa sabe como una mezcla entre quiche, gratinado y un auténtico plato de comfort food. Es un plato que se recalienta y se corta en porciones sin problemas, así que una vez horneado “trabaja” para varias comidas.
Por qué funciona esta versión
- La masa bien fría y prehorneada crea una barrera contra la humedad del relleno y mantiene la base crujiente.
- Un estofado largo y suave de la cebolla aporta un sabor dulce y delicado en lugar de un picor agresivo.
- La proporción de huevos y nata da un relleno que se corta bien, pero sigue siendo cremoso.
- Dejar que la cebolla se temple antes de añadir los huevos evita que se cuajen y formen grumos.
Consejos del chef
Pocha la cebolla a fuego bajo hasta que esté blanda y dulzona: si aceleras el proceso y se quema, la tarta quedará amarga. Antes de poner el relleno, merece la pena prehornear ligeramente la base para que no quede húmeda ni apelmazada. Después de hornear, deja reposar la tarta al menos 15–20 minutos: el relleno de cebolla se asentará un poco y será más fácil cortarla en porciones regulares.
Sugerencias de servicio
Sabe mejor con una copa de vino blanco joven o un riesling ligero, pero también va muy bien con limonada casera o té con limón para un brunch tardío. Sírvela con una ensalada sencilla con vinagreta o una ensalada de pepinillos encurtidos para equilibrar la cremosidad del relleno. Es un plato perfecto para una comida dominical tranquila o una noche de juegos de mesa, cuando cada uno puede ir picando un trozo a su ritmo.
A tener en cuenta
- No mezcles la cebolla caliente con la mezcla de huevos: los huevos pueden cuajarse y formar grumos.
- Si sofríes la cebolla demasiado poco quedará dura y picante, y el relleno resultará pesado.
- Si después del prehorneado la base está pálida y blanda, hornéala unos minutos más antes de verter el relleno.
Sustituciones
- Puedes sustituir la panceta por tofu ahumado o simplemente omitirla y aumentar la cantidad de cebolla para una versión vegetariana.
- La nata del 18% se puede cambiar por una del 30%: el relleno quedará más rico y cremoso.
- Puedes sustituir aproximadamente 1/4 de la cebolla por puerros para obtener un sabor más suave y dulce.
- Cambia la alcaravea molida por semillas enteras si te gustan los toques más intensos y crujientes.
Ingredientes
- harina de trigo tipo 450–550 - 250 g
- mantequilla fría, directamente de la nevera - 125 g
- huevo para la masa - 1 pieza
- sal para la masa - 0.5 cucharaditas
- agua muy fría - 2 cucharadas
- cebolla pelada, preferiblemente amarilla - 800 g
- panceta ahumada en tiras finas o dados - 100 g
- aceite vegetal para freír la cebolla - 1 cucharada
- nata 18% para la mezcla de cebolla - 200 ml
- huevo para la mezcla de cebolla - 2 piezas
- alcaravea molida o en grano especia tradicional para Zwiebelkuchen - 1 cucharadita
- pimienta negra molida al gusto - 0.5 cucharaditas
- sal para sazonar la mezcla de cebolla
Preparación
- Empieza por la masa: pon en un bol la harina y la sal, añade la mantequilla fría cortada en dados. Deshaz con los dedos o pica con un cuchillo hasta obtener migas finas que recuerden a arena húmeda, sin trozos visibles de mantequilla.
- Añade el huevo y 2 cucharadas de agua muy fría, amasa rápidamente solo hasta que los ingredientes se unan. Forma una bola, aplánala en forma de disco, envuélvela en film y métela en la nevera al menos 30 minutos, hasta que la masa esté claramente firme al tacto.
- Pela la cebolla y córtala en plumas finas del mismo grosor para que se cocinen de manera uniforme. Corta la panceta en dados pequeños para que se dore bien y no queden trozos gruesos y duros.
- En una sartén grande sofríe la panceta a fuego medio 3–4 minutos, hasta que los bordes se doren y en el fondo se forme una capa de grasa. Añade 1 cucharada de aceite y la cebolla, mezclando para que todas las plumas queden bien cubiertas de grasa.
- Fríe la cebolla con la panceta 15–20 minutos a fuego medio, removiendo a menudo. Debe quedar muy blanda, dorada y translúcida, sin hebras quemadas de color marrón oscuro; si empieza a pegarse o quemarse, baja el fuego y añade 1–2 cucharadas de agua.
- Retira la sartén del fuego y deja el relleno hasta que esté tibio: al tocarlo debe estar caliente, pero no quemar. En un bol mezcla la nata, 2 huevos, la alcaravea, la pimienta y la sal hasta obtener una mezcla lisa y homogénea.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta con una fina capa de mantequilla un molde para tarta o un molde redondo de unos 28 cm, cubriendo de forma uniforme la base y los bordes, sin pegotes de grasa.
- Estira la masa fría sobre una superficie ligeramente enharinada hasta obtener un círculo algo mayor que el molde. Pásala al molde, presiona contra la base y los bordes, recorta el exceso y pincha el fondo varias veces con un tenedor para que no se hinche.
- Prehornea la base 8–10 minutos a 190°C, hasta que pierda el brillo y los bordes empiecen a dorarse ligeramente; la superficie debe estar seca al tacto, no brillante y cruda. Sácala del horno y deja que se temple un poco en el molde.
- Vierte la mezcla de nata y huevo sobre la cebolla templada con panceta y mezcla muy bien para que no queden bolsas de cebolla seca. Reparte el relleno de forma uniforme sobre la base, alisando la superficie con una cuchara.
- Hornea 30–35 minutos a 190°C, hasta que el relleno esté claramente cuajado, suba ligeramente y se dore suavemente por la parte superior, y los bordes de la masa queden dorados. Al mover el molde, el centro no debe ondular, solo temblar ligeramente.
- Saca la tarta del horno y deja reposar 10–15 minutos, hasta que el relleno se asiente y se endurezca un poco. Corta en triángulos cuando esté caliente por dentro pero ya no líquido, y los bordes se despeguen fácilmente del molde.
Conservación
Guarda los restos en la nevera, bien tapados, hasta 3 días. Recalienta las porciones en el horno o en una sartén seca a fuego suave para que la base vuelva a quedar crujiente.
Suelo hornear Zwiebelkuchen los sábados por la tarde, cuando el horno ya está funcionando a pleno rendimiento: luego paso todo el fin de semana recalentando solo un trozo en el horno o en una sartén seca. Siempre reservo dos porciones para el táper del lunes, porque fría sabe tan bien como recién hecha.