Strapatsada griega con tomate y queso feta Recipe
La strapatsada es un revuelto de huevos griego guisado en jugosos tomates con feta y aceite de oliva. En Grecia se come a menudo como desayuno tardío o cena ligera, especialmente en verano, cuando los tomates están más dulces. Sabe un poco como una mezcla entre huevos revueltos y un pisto suave, pero en versión mediterránea.
En Grecia, la strapatsada se come a menudo en verano, cuando los tomates están en su punto más maduro, normalmente con una rebanada de pan y un café fuerte. Es un plato típicamente casero, que cada cual prepara un poco a su manera: con pimiento, cebolla o distintas hierbas.
La strapatsada combina unos huevos revueltos cremosos con una salsa de tomate muy intensa y feta salada, creando un sabor mediterráneo muy característico. En Grecia es un plato que se asocia con desayunos tardíos y tranquilos en el balcón, cuando los tomates están tan maduros que prácticamente se convierten solos en salsa. La suave dulzura del tomate, su ligera acidez y las notas herbales del orégano hacen que cada bocado sepa a pequeñas vacaciones junto al mar Egeo.
Por qué funciona esta versión
- La larga reducción de los tomates da una salsa espesa que envuelve los huevos en lugar de aguarlos.
- Añadir la feta justo al final mantiene su textura y un marcado toque salado en cada bocado.
- Remover con suavidad a fuego más bien bajo hace que los huevos queden cremosos, y no secos y grumosos.
Consejos del chef
Es imprescindible que dejes que los tomates reduzcan hasta que, al pasar la espátula, veas el fondo de la sartén: una salsa demasiado líquida aguará los huevos y el revuelto quedará acuoso. Añade los huevos con el fuego más bajo y remueve con calma, más bien recogiendo que “batiendo” enérgicamente; así quedarán cremosos y no secos y grumosos. Incorpora la feta al final y no te excedas con la sal, porque el queso puede salar fácilmente todo el plato.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servir la strapatsada con pan crujiente o tostadas, que absorberán la salsa espesa de tomate y huevo. Para beber, va muy bien un vaso de agua bien fría con limón o un vino blanco ligeramente seco si la sirves como cena para amigos. Es una opción perfecta para un domingo perezoso, cuando quieres comer algo más contundente que un desayuno típico, pero sin pasar horas en la cocina.
A tener en cuenta
- Una salsa de tomate demasiado líquida hará que los huevos cuajen en un charco aguado en vez de en una mezcla espesa y cremosa.
- Si viertes los huevos cuando la salsa hierve a borbotones, pueden cuajarse en láminas duras; espera a que la salsa solo burbujee suavemente.
- Un fuego demasiado fuerte bajo los huevos los secará rápidamente: la mezcla debe cuajar poco a poco y seguir ligeramente brillante.
Sustituciones
- En lugar de tomates frescos, usa una buena passata o tomates en conserva, reduciéndolos un poco más tiempo.
- Puedes sustituir la feta por otro queso firme en salmuera, por ejemplo balcánico, con una salinidad similar.
Ingredientes
- huevos - 4 piezas
- tomates medianos, maduros - 3 piezas
- queso feta feta auténtica de leche de oveja o mezcla - 80 g
- aceite de oliva preferiblemente virgen extra - 2 cucharadas
- ajo finamente picado o rallado - 1 diente
- sal con moderación, la feta es salada
- pimienta recién molida
- azúcar para equilibrar la acidez de los tomates - 0.5 cucharaditas
- orégano seco, opcional - 0.5 cucharaditas
- pan para servir, preferiblemente blanco o de pueblo - 2 rebanadas
Preparación
- Escalda los tomates con agua hirviendo, quítales la piel, córtalos en cuartos y retira los pedúnculos duros, luego córtalos en dados pequeños, recogiendo todo el jugo.
- Calienta el aceite de oliva en una sartén a fuego medio, añade el ajo y fríe durante unos 30–40 segundos, removiendo, hasta que empiece a desprender un aroma intenso pero sin que llegue a dorarse.
- Añade los tomates picados junto con su jugo, incorpora el azúcar, una pizca de sal y pimienta y el orégano, si lo usas. Cocina a fuego medio durante 8–10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que los tomates espesen y se conviertan en una salsa densa, y al pasar la espátula por el centro de la sartén se vea el fondo.
- En un bol bate ligeramente los huevos con un tenedor, solo hasta unir claras y yemas, sin montarlos a punto de nieve.
- Baja el fuego de la sartén a medio-bajo, vierte los huevos sobre los tomates y remueve suavemente con una espátula, llevando la mezcla de los bordes hacia el centro durante 3–5 minutos, hasta que los huevos cuajen pero sigan ligeramente cremosos.
- Desmenuza el queso feta con los dedos en trozos pequeños y añádelo a la sartén; mezcla suavemente durante aproximadamente 1 minuto más, hasta que el queso se caliente pero sin llegar a derretirse por completo.
- Prueba y, si es necesario, ajusta de sal y añade más pimienta. Sirve de inmediato, caliente, con rebanadas de pan para mojar en la salsa.
Conservación
Guarda las sobras en un recipiente hermético en la nevera y consume en 1 día. Recalienta suavemente a fuego muy bajo o en el microondas a potencia media, solo hasta que esté caliente, para que los huevos no se resequen ni se vuelvan gomosos.
Suelo preparar strapatsada en los días de mucho calor, cuando vuelvo del mercado con una bolsa llena de tomates blandos y fragantes que hay que usar “ya mismo”. También es mi plato de emergencia después del entrenamiento nocturno: rápido, nutritivo y no necesita ningún acompañamiento sofisticado.