Sopa china de calabaza con pasta de trigo Recipe

Es una sopa cremosa pero ligera, con trozos de calabaza y pasta de trigo sencilla, popular en algunas regiones del norte de China. Recuerda a una mezcla entre caldo y crema de calabaza, solo que con pasta en lugar de picatostes. Ideal para los días más frescos, cuando necesitas algo reconfortante pero no pesado.

En el norte de China, sopas similares de calabaza con fideos se consideran una comida completa a base de harina, especialmente en otoño e invierno, cuando se busca algo que caliente y sacie.

Esta sopa combina la dulzura aterciopelada de la calabaza con la sencillez de la pasta de trigo, recordando a una mezcla entre caldo y crema de calabaza, pero en una versión casera china. Es reconfortante pero no pesada: el caldo aporta umami y la calabaza una cremosidad suave sin necesidad de usar nata.

Por qué funciona esta versión

  • Aplastar solo parte de la calabaza espesa la sopa sin necesidad de batirla ni añadir nata, y deja trozos tiernos para masticar.
  • Cocer los fideos directamente en la sopa hace que absorban el sabor del caldo y de la calabaza.
  • El jengibre, el ajo y el aceite de sésamo aportan un carácter claramente chino a partir de ingredientes sencillos.
  • El caldo de verduras o de pollo da profundidad, pero la base sigue siendo ligera y nada pesada.
Sopa china de calabaza con pasta de trigo

Consejos del chef

La calabaza debe cocerse el tiempo suficiente para que parte de los trozos se deshagan por completo: son los que espesan la sopa de forma natural, sin necesidad de triturarla del todo. Yo suelo cocer la pasta por separado y añadirla a los cuencos justo antes de servir, para que no se ablande ni absorba todo el caldo, un error muy común en las sopas con pasta. Si usas caldo de pollo, procura que no sea demasiado graso: retira el exceso de grasa de la superficie, porque la calabaza ya aporta sensación de cremosidad.

Sugerencias de servicio

Lo mejor es servirla en cuencos grandes y hondos, con un chorrito de aceite de chile o de sésamo por encima y cebollino picado, como plato único para la cena. Para beber, combina muy bien con té de jazmín o simplemente agua caliente con una rodaja de jengibre, especialmente en tardes otoñales y lluviosas. En un almuerzo tranquilo de fin de semana la sirvo con una ensalada sencilla de pepino y vinagre de arroz para añadir algo crujiente al lado.

A tener en cuenta

  • No acortes el tiempo de cocción de la calabaza: si los dados no se deshacen al presionarlos con una cuchara, la sopa quedará aguada.
  • Añade la salsa de soja poco a poco, porque al reducirse ligeramente el caldo la salinidad se intensifica.
  • No cuezas los fideos mucho más tiempo del indicado en el paquete, porque se rompen rápido y convertirán la sopa en una papilla.
Tiempo de preparación
20 min
Tiempo de cocción
25 min
Tiempo total
45 min
Porciones
4

Ingredientes

  • calabaza (por ejemplo hokkaido o butternut) pelada y sin semillas - 500 g
  • pasta de trigo para sopa por ejemplo fideos finos o espirales - 200 g
  • caldo de verduras o de pollo - 1.2 l
  • cebolla mediana - 1 pieza
  • ajo - 2 dientes
  • jengibre fresco trozo de aprox. 2 cm - 10 g
  • salsa de soja - 2 cucharadas
  • aceite vegetal - 1.5 cucharadas
  • aceite de sésamo opcional, para aromatizar - 1 cucharadita
  • sal al gusto
  • pimienta blanca o negra al gusto
  • cebollino picado, para servir - 2 cucharadas
Ingrediente principal: calabaza

Preparación

  1. Pela la calabaza (la hokkaido se puede dejar con piel si es fina), quítale las semillas y córtala en dados de unos 2 cm de lado. Pela la cebolla y córtala en dados pequeños, pica fino el ajo. Pela el jengibre con una cucharilla y pícalo fino o rállalo.
  2. En una olla grande calienta el aceite vegetal a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, removiendo, hasta que se ablande claramente, se vuelva translúcida y semitransparente; procura que los bordes no se doren, porque aportarían un ligero amargor.
  3. Añade el ajo y el jengibre. Sofríe unos 30–40 segundos, removiendo, hasta que desprendan un aroma intenso y se vuelvan ligeramente translúcidos: el ajo debe seguir claro. Incorpora la calabaza, mezcla y sofríe 2–3 minutos, hasta que parte de los dados se doren ligeramente en los bordes.
  4. Vierte el caldo y añade la salsa de soja, mezclando bien y raspando con una cuchara de madera el fondo de la olla. Lleva a ebullición y luego baja el fuego para que la sopa solo burbujee suavemente. Cuece 15–18 minutos sin tapar o con la tapa entreabierta, hasta que la calabaza esté muy tierna y se pueda aplastar sin resistencia con un tenedor.
  5. Saca con un cucharón aproximadamente la mitad de los trozos de calabaza a un bol y resérvalos. Aplasta la calabaza que queda en la olla con un prensapatatas o con el dorso de una cuchara hasta que la sopa espese de forma notable, pero queden pequeños trocitos; la textura debe ser cremosa, aunque no totalmente lisa.
  6. Añade a la olla la pasta de trigo. Cuécela según el tiempo indicado en el paquete (normalmente 6–8 minutos), removiendo de vez en cuando para que los fideos no se peguen entre sí ni al fondo. La pasta estará en su punto cuando esté tierna pero aún ofrezca una ligera resistencia al morder y no tenga un centro harinoso.
  7. Vuelve a poner en la olla los trozos de calabaza reservados, mezcla con cuidado y prueba la sopa. Sazona con sal y pimienta (mejor blanca, para un aroma más sutil) y, al final, añade el aceite de sésamo: al mezclarlo debe percibirse en el aroma, pero sin dominar sobre la calabaza.
  8. Si después de cocer la pasta la sopa queda demasiado espesa, añade un poco de agua caliente o de caldo hasta que caiga con facilidad de la cuchara pero siga envolviendo claramente los fideos. Sirve bien caliente, espolvoreada con cebollino picado; en el cuenco puedes añadir un poco de salsa de soja o unas gotas de aceite de chile.

Conservación

En refrigerador: 3 días
Congelación:

Guarda la sopa sin pasta en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Al recalentar, añade pasta recién cocida directamente en los cuencos para que no se pase ni absorba todo el caldo. También puedes congelar la sopa base de calabaza sin pasta hasta 2–3 meses.

Receta enviada por Marek, Propietario del sitio

Es una de esas sopas que preparo en una olla grande el domingo por la noche; luego la comemos durante dos días como almuerzo rápido entre reuniones online. A menudo añado restos de pollo asado del día anterior para transformarlos en algo completamente nuevo.

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