Ñoquitos alemanes de queso Schupfnudeln a la sartén Recipe
Schupfnudeln son unos ñoquitos alargados y tiernos que en Alemania se sirven a menudo como acompañamiento de carne o como plato principal preparado a la sartén. En esta versión se saltean con queso y un poco de cebolla, lo que recuerda a una mezcla entre kluski silesianos y pasta con queso. Es una comida casera y contundente, ideal para los días más fríos.
Los Schupfnudeln a la sartén son la respuesta alemana a nuestros ñoquis de patata: tiernos por dentro, ligeramente crujientes por fuera y aquí, además, envueltos en queso fundido. El plato reúne lo mejor de la cocina casera: aprovechar patatas cocidas, una técnica sencilla de formado y un rápido salteado en mantequilla clarificada. Así se consigue un plato contundente y saciante que recuerda tanto a los kluski silesianos como a la pasta con queso de la infancia.
Consejos del chef
Las patatas deben estar bien frías (mejor del día anterior), de lo contrario la masa se pegará y tendrás que añadir demasiada harina, lo que endurecerá los ñoquitos. Al formar los Schupfnudeln, espolvorea ligeramente la encimera con harina, pero sin pasarte: cuanto menos harina, más tierno será el interior tras la cocción. Al freírlos en la sartén, no los remuevas constantemente: dales 2–3 minutos tranquilos por un lado para que se forme una buena corteza dorada antes de darles la vuelta.
Sugerencias de servicio
Este plato se defiende perfectamente por sí solo, mejor acompañado de un bol de ensalada con vinagreta o una sencilla ensalada de chucrut, que equilibra la grasa del queso. También es un excelente acompañamiento para cuello de cerdo asado o estofado, especialmente en largas comidas otoñales en casa. Para beber, elige algo refrescante, como kéfir, suero de mantequilla o una cerveza ligera tipo lager si sirves la comida en versión “para adultos”.
Ingredientes
- patatas harinosas, cocidas el día anterior o bien enfriadas - 800 g
- harina de trigo más un poco para espolvorear - 200 g
- huevo - 1 pieza
- sal para la masa y para la cocción - 1 cucharadita
- mantequilla clarificada para freír los ñoquitos - 2 cucharadas
- aceite vegetal para freír la cebolla - 1 cucharada
- cebolla mediana, finamente picada - 1 pieza
- queso amarillo rallado, que funda bien, por ejemplo gouda - 120 g
- pimienta al gusto
- cebollino picado, para servir - 2 cucharadas
Preparación
- Pela las patatas, cuécelas en agua con sal hasta que estén tiernas, escúrrelas y deja que se enfríen completamente, preferiblemente varias horas o toda la noche en la nevera. Después pásalas por un prensapatatas o tritúralas muy bien para que no queden grumos.
- Añade a las patatas la harina, el huevo y 1 cucharadita de sal. Amasa rápidamente hasta obtener una masa lisa, que sea blanda pero se pueda formar. Si se pega mucho, espolvorea con un poco de harina, pero intenta no añadir demasiada para que los ñoquitos no queden duros.
- Divide la masa en 4 partes. Forma con cada parte un rulo largo de unos 1,5 cm de grosor sobre la encimera ligeramente enharinada, luego corta trozos de 3–4 cm de largo y dales forma en las manos de ñoquitos alargados, afinando los extremos.
- Pon a hervir agua con sal en una olla grande. Echa los ñoquitos por tandas al agua hirviendo, remueve suavemente para que no se peguen al fondo. Cuécelos a fuego suave desde que suban a la superficie unos 2–3 minutos, hasta que estén tiernos.
- Saca los ñoquitos cocidos con una espumadera a un plato o bandeja y deja que se sequen ligeramente. Mientras tanto, cuece las siguientes tandas.
- En una sartén grande calienta el aceite, añade la cebolla picada y fríe 4–5 minutos a fuego medio, hasta que se ablande y se dore ligeramente.
- Añade la mantequilla clarificada a la cebolla y, cuando se derrita, incorpora los ñoquitos cocidos. Fríelos a fuego medio unos 6–8 minutos, removiendo con cuidado, hasta que se doren por algunos lados y tengan una ligera corteza crujiente.
- Baja el fuego, espolvorea los ñoquitos con el queso rallado y tapa la sartén durante 2–3 minutos, hasta que el queso se derrita y envuelva los ñoquitos.
- Sazona todo con pimienta recién molida y, si es necesario, con un poco de sal. Espolvorea con cebollino picado y sirve enseguida, mientras el queso sigue fundente.
Conservación
Guarda los Schupfnudeln ya salteados en la nevera hasta 2 días. Recalienta en una sartén con un poco de mantequilla o aceite, tapando al final para que el queso vuelva a fundirse.