Postre chino al vapor de leche, huevo y caramelo Recipe
Este delicado postre de leche y huevos con una fina capa de caramelo es la versión china del flan al vapor. Es tan suave como una crema, ligeramente avainillado y no demasiado dulce. En China se sirve a menudo caliente después de una comida familiar, un poco como nuestro flan o natillas, pero más elegante.
Este postre chino de leche y huevos es una versión elegante y sedosa del flan al vapor, con una fina capa de caramelo como en un crème caramel. Su dulzor delicado y su textura aterciopelada lo hacen ligero pero reconfortante a la vez, ideal después de una gran comida familiar. Combina la sencillez de los ingredientes con un resultado digno de restaurante en el plato.
Consejos del chef
Lo más importante es colar muy bien la mezcla de leche y huevo a través de un colador fino: así el postre queda liso, sin grumos de clara. Cuécelo al vapor al fuego más bajo posible para que la superficie se mantenga lisa y sin burbujas; si el agua hierve demasiado fuerte, el postre se cortará como unos huevos revueltos. Después de la cocción, déjalo reposar tapado 10–15 minutos para que se estabilice y sea más fácil desmoldarlo.
Sugerencias de servicio
Puedes servirlo caliente, recién hecho al vapor, con un poco de fruta fresca: mango, fresas o rodajas de kiwi para aportar acidez. Combina muy bien con té verde o té de jazmín, por eso a menudo lo preparo para la comida del domingo en lugar de tartas pesadas. En una versión más festiva, enfría el postre en la nevera y sírvelo en pequeños platos, regándolo con el caramelo líquido del molde.
Ingredientes
- leche de vaca o vegetal de sabor neutro - 500 ml
- huevos a temperatura ambiente - 3 piezas
- yema de huevo para una textura más cremosa - 1 pieza
- azúcar para la mezcla de huevo y leche - 80 g
- azúcar para el caramelo por separado, para el caramelo - 60 g
- agua para el caramelo - 2 cucharadas
- extracto de vainilla o azúcar de vainillina - 1 cucharadita
- pizca de sal realza el sabor
Preparación
- Prepara 4 pequeños cuencos o moldes aptos para horno. Pon 60 g de azúcar para el caramelo en un cazo pequeño y añade 2 cucharadas de agua. Calienta a fuego medio sin remover, solo moviendo suavemente el cazo, hasta que el azúcar se disuelva y empiece a tomar color ámbar. Vigila para que no se queme: cuando esté dorado y marrón claro, retira inmediatamente del fuego.
- Vierte rápidamente el caramelo caliente en los moldes, inclinando cada uno para que el fondo quede cubierto de forma uniforme con una capa fina. Deja reposar; el caramelo se endurecerá.
- Calienta la leche en un cazo hasta que esté caliente pero sin llegar a hervir (debe humear, pero no burbujear). Retira del fuego y deja reposar unos minutos para que se temple ligeramente.
- En un bol bate ligeramente los huevos, la yema adicional, 80 g de azúcar, el extracto de vainilla y la pizca de sal hasta que se integren, pero sin montar: la mezcla debe ser líquida y sin mucha espuma.
- Vierte la leche templada (no caliente) poco a poco en la mezcla de huevo, removiendo constantemente con unas varillas para que los huevos no cuajen. Mezcla hasta que todo quede bien combinado.
- Cuela la mezcla a través de un colador fino a una jarra o bol para eliminar posibles grumos y espuma; así el postre quedará muy liso.
- Reparte con cuidado la mezcla de leche y huevo en los moldes con caramelo, dejando un poco de espacio hasta el borde.
- Cubre los moldes con papel de aluminio o con platitos para que el vapor no gotee dentro. Colócalos en una vaporera o en una olla grande con una rejilla para cocer al vapor. Añade agua a la olla hasta que llegue aproximadamente a la mitad de la altura de los moldes.
- Lleva el agua a ebullición y luego baja el fuego para que hierva suavemente al vapor. Cocina los postres al vapor unos 20–25 minutos. Después de este tiempo, introduce un palillo en el centro de uno: debe salir casi limpio, con algunas migas húmedas, pero sin mezcla líquida.
- Saca los moldes de la olla y deja enfriar a temperatura ambiente. Puedes servirlos templados o enfriarlos en la nevera durante varias horas. Antes de servir, despega los bordes del postre con un cuchillo, coloca un plato encima y da la vuelta rápidamente: el postre caerá sobre el plato y el caramelo se deslizará por encima.
Conservación
Guarda los postres tapados en la nevera, preferiblemente en sus moldes, y consúmelos en 2–3 días. El caramelo se irá transformando en una salsa que cubrirá la superficie.