Postre alemán de requesón y bizcochos con fruta Recipe
Postre en capas servido en copas con requesón cremoso, bizcochos desmenuzados y fruta, ligeramente empapado en zumo. En Alemania se preparan a menudo este tipo de postres rápidos para reuniones familiares cuando no hay tiempo para hornear un pastel. Su sabor recuerda a un tiramisú simplificado, pero en una versión más afrutada y fresca.
Este postre alemán de requesón, bizcochos y fruta es una forma exprés de tener algo “como un pastel”, pero sin encender el horno. El requesón cremoso mezclado con nata, equilibrado con limón y frutos rojos frescos, da como resultado una ligereza que a menudo falta en los postres tradicionales. Su presentación en capas en copas queda muy vistosa en la mesa, aunque se prepare con ingredientes muy sencillos.
Por qué funciona esta versión
- Batir bien el requesón hasta que quede completamente liso da una crema con una textura parecida a los postres con mascarpone.
- Los bizcochos solo se rocían con zumo, así que se ablandan pero no se convierten en una papilla.
- El limón equilibra el dulzor y realza el sabor de la fruta, de modo que el postre sigue siendo ligero.
Consejos del chef
Conviene triturar bien el requesón para que la crema quede lisa y sin grumos, sobre todo si utilizas requesón en bloque. Rocía los bizcochos con el zumo poco a poco, cucharada a cucharada, para que no se conviertan en papilla; solo deben ablandarse ligeramente. Si el postre es para una fiesta, prepáralo al menos 30–60 minutos antes para que los sabores se integren en la nevera.
Sugerencias de servicio
Sirve el postre en copas de cristal o vasos bajos para que se vean las capas; es perfecto para un santo o para el café dominical en familia. Para acompañar, va muy bien un café con leche o un té de frutas, especialmente si el postre es bien cítrico. En verano puedes servirlo después de una barbacoa en el jardín, cuando nadie tiene ganas de tartas pesadas.
A tener en cuenta
- No montes la nata hasta que esté completamente firme: al mezclarla con el requesón podría cortarse.
- No sumerjas los bizcochos en el zumo, solo rocíalos con una cuchara; de lo contrario se desharán tras un breve enfriado.
Sustituciones
- Puedes sustituir el requesón por queso quark o requesón triturado de sabor neutro.
- Puedes cambiar parte de la nata por yogur griego si quieres una crema más ligera.
- Los bizcochos se pueden sustituir por galletas tipo María crujientes o por galletas de mantequilla desmenuzadas.
Ingredientes
- requesón - 250 g
- nata para montar - 150 ml
- azúcar glas - 3 cucharadas
- azúcar avainillado - 1 cucharadita
- bizcochos de soletilla - 100 g
- frutos rojos - 250 g
- zumo de fruta - 80 ml
- limón - 0.5 piezas
- menta - 4 hojas
Preparación
- Si utilizas fruta congelada, sáquela del congelador con antelación y deja que se descongele ligeramente y suelte un poco de zumo. Lava y seca bien la fruta fresca; corta en trozos las piezas más grandes (por ejemplo, fresas).
- Pasa el requesón a un bol y aplástalo cuidadosamente con un tenedor o tritúralo con batidora hasta que quede liso, sin grumos. La mezcla debe quedar cremosa y homogénea: los grumos se notarán claramente después en el postre.
- Añade al requesón el azúcar glas, el azúcar avainillado y el zumo de medio limón. Mezcla hasta obtener una crema lisa, hasta que el azúcar se disuelva y la mezcla quede ligeramente esponjosa y con un marcado aroma a limón.
- En otro bol bien frío monta la nata hasta obtener una crema esponjosa pero aún blanda: al levantar las varillas debe formar picos suaves que se doblan ligeramente.
- Incorpora con cuidado la nata montada al requesón, mezclando con una cuchara o espátula con movimientos envolventes de abajo hacia arriba. La crema debe quedar aireada y lisa, sin vetas visibles de nata ni signos de corte.
- Desmenuza los bizcochos con las manos en trozos más pequeños, dejando pedacitos del tamaño de una avellana. Tras empaparse deben quedar blandos, pero seguir siendo perceptibles al masticar.
- Pasa el zumo de fruta a un cuenco; si hace falta, añade 1 cucharadita de zumo de limón o un poco de azúcar para ajustar el dulzor y la acidez al tipo de fruta que uses.
- En el fondo de copas o vasos coloca una fina capa de bizcochos desmenuzados. Rocíalos con el zumo de fruta, 1–2 cucharadas por ración, de manera que queden bien húmedos pero sin deshacerse al tocarlos con la cucharilla.
- Pon una capa de crema de requesón sobre los bizcochos y después una capa de fruta. Repite las capas, terminando con crema y unos cuantos frutos por encima, de forma que las capas queden bien visibles desde los laterales.
- Puedes servir el postre de inmediato o enfriarlo en la nevera durante 30–60 minutos para que los bizcochos se ablanden ligeramente y se impregnen del zumo. Antes de servir, decora la superficie con hojas de menta.
Conservación
Guarda el postre tapado en la nevera y consume en 1–2 días. Ten en cuenta que cuanto más tiempo repose, más se ablandarán los bizcochos y la textura será más parecida a una crema espesa.
Suelo preparar este postre los sábados por la mañana cuando, antes de que lleguen los invitados, me doy cuenta de que no he tenido tiempo de hornear nada. Siempre aprovecho la fruta que ya empieza a ponerse mustia en la nevera: en esta versión es como más les gusta a todos.