Postre alemán de manzana y pan Apfel-Brot-Schichtdessert Recipe
Postre en capas con manzanas caramelizadas, panecillo salteado y nata montada, inspirado en la tradición alemana de aprovechar el pan duro en preparaciones dulces. Recuerda un poco a una tarta de manzana en vaso, solo que sin hornear. Ideal después de la comida del domingo cuando han quedado unas rebanadas de pan o panecillo.
Este postre es una forma ingeniosa de aprovechar el pan duro en el espíritu de la cocina alemana de “no se tira nada”: en lugar de desechar el pan, lo conviertes en algo parecido a una tarta de manzana en vaso. Las manzanas caramelizadas con canela, los dados de panecillo crujientes y mantecosos y la ligera nata montada crean una composición en capas con distintas texturas que se puede servir incluso en una ocasión más elegante. Sabe como una tarta de manzana descompuesta en sus elementos, pero sin hornear y con un marcado acento de “picatostes” mantecosos.
Consejos del chef
Fríe el panecillo a fuego medio y remueve a menudo: debe secarse y dorarse, pero no quemarse, porque los trozos amargos estropearán todo el postre. Retira las manzanas de la sartén cuando estén tiernas pero mantengan la forma; si se deshacen por completo, la capa se parecerá a un puré. Monta la nata bien fría y detén la batidora en cuanto esté firme: unos segundos de más y empezará a cortarse.
Sugerencias de servicio
Lo mejor es servir este postre en vasos o copas transparentes para que se vean todas las capas: queda estupendo en la mesa del domingo después de la comida familiar. Combina de maravilla con café con leche o con una taza de té con canela en una tarde otoñal. Para reuniones más grandes puedes prepararlo en pequeños tarros individuales: se colocan fácilmente en un bufé y cada uno se sirve solo.
Ingredientes
- manzanas - 4 piezas
- panecillo de trigo - 2 piezas
- mantequilla - 40 g
- azúcar - 3 cucharadas
- azúcar de vainillina - 1 cucharadita
- canela molida - 0.5 cucharaditas
- nata para montar - 200 ml
- azúcar glas - 1 cucharada
- pasas - 30 g
- zumo de limón - 1 cucharada
Preparación
- Pela las manzanas, retira el corazón y córtalas en dados pequeños. Rocíalas con el zumo de limón para que no se oscurezcan.
- En una sartén grande, derrite la mitad de la mantequilla (20 g). Añade las manzanas, 2 cucharadas de azúcar, la canela y las pasas. Cocina a fuego medio durante 8–10 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que las manzanas se ablanden, suelten su jugo y se espesen ligeramente. Deja enfriar.
- Corta los panecillos en dados pequeños. En otra sartén, derrite la mantequilla restante, añade 1 cucharada de azúcar y el azúcar de vainillina y mezcla. Incorpora los dados de panecillo y fríelos 5–7 minutos a fuego medio, removiendo a menudo, hasta que estén dorados y crujientes, como picatostes dulces. Deja enfriar.
- Enfría bien la nata en la nevera y luego móntala con una batidora hasta que esté firme. Al final del montado añade el azúcar glas y bate brevemente solo hasta integrar.
- Prepara 4 vasos o copas. En el fondo de cada vaso coloca una capa de panecillo salteado, encima una capa de manzanas con pasas y después una capa de nata montada.
- Repite las capas, terminando con nata montada. Puedes espolvorear la superficie con un poco de canela o con algunos dados de panecillo salteado.
- Lleva el postre a la nevera al menos 20 minutos para que las capas se asienten ligeramente y luego sírvelo bien frío.
Conservación
Guarda los vasos montados en la nevera, tapados, hasta 24 horas; el panecillo se ablandará y el postre recordará más a una tarta de manzana en vaso. Si quieres mantener parte del crujiente, reserva algunos dados de panecillo por separado y añádelos justo antes de servir.