Poğaça con queso – bollitos turcos de desayuno muy tiernos Recipe
La poğaça son bollitos mantecosos y suaves que en Turquía aparecen en la mesa al amanecer junto al té y las aceitunas. La versión con queso es especialmente popular como desayuno rápido para llevar: en Estambul los encuentras en cualquier panadería. En casa puedes hornearlos por la noche y por la mañana solo calentarlos un poco para sentirte como en una panadería turca de barrio.
La poğaça con queso es la esencia del desayuno turco “para llevar”: una masa suave y mantequillosa que al partirse revela un relleno salado y aromático con hierbas. El yogur en la masa hace que los bollitos se mantengan húmedos y esponjosos durante mucho tiempo, y la nigella por encima les aporta ese aroma ligeramente picante tan característico de las panaderías turcas. Es un horneado que sabe igual de bien recién salido del horno como al día siguiente, llevado en una bolsita de papel en el tranvía.
Consejos del chef
La masa debe quedar suave y ligeramente pegajosa: si añades demasiada harina “para que no se pegue”, después del horneado los bollitos quedarán compactos y secos. Asegúrate de que la leche esté solo tibia, no caliente; una temperatura demasiado alta mata la levadura y la masa no subirá, lo que se nota fácilmente por la ausencia de burbujas y espuma en el prefermento. Conviene probar el queso del relleno antes de sazonar: los quesos turcos tipo beyaz peynir son bastante salados, así que con un requesón normal merece la pena añadir un poco de sal y pimienta para que el interior no quede insípido.
Sugerencias de servicio
Sirve los bollitos aún ligeramente tibios con té negro fuerte o té turco en vasitos: es una combinación que sustituye sin problema a un desayuno completo en un día ajetreado. Les van muy bien las aceitunas, rodajas de tomate y pepino, y un poco de yogur espeso o un dip de pimiento rojo asado. En mi casa suelen aparecer en la mesa durante un “desayuno tardío” y tranquilo de sábado con la familia, cuando cada uno entra en la cocina a una hora distinta y calienta un bollito en el horno o en una sartén seca.
Ingredientes
- harina de trigo - 500 g
- leche - 200 ml
- yogur natural - 100 g
- aceite vegetal - 80 ml
- levadura seca - 7 g
- azúcar - 10 g
- sal - 8 g
- queso blanco - 200 g
- perejil - 10 g
- huevo - 1 pieza
- yema de huevo - 1 pieza
- negilla (semillas de nigella) - 5 g
Preparación
- Calienta ligeramente la leche: debe estar claramente tibia, pero no caliente (que al meter el dedo resulte agradablemente caliente). En un bol mezcla la leche tibia, el azúcar y la levadura seca, y deja reposar 5–10 minutos hasta que se forme espuma en la superficie.
- En un bol grande pon la harina y la sal, añade el huevo, el yogur y el aceite. Vierte la mezcla espumosa de levadura y amasa a mano o con batidora con gancho durante 8–10 minutos, hasta obtener una masa lisa, suave y ligeramente pegajosa, que se despegue de las paredes del bol.
- Cubre el bol con la masa con un paño y deja levar en un lugar cálido durante unos 45–60 minutos, hasta que doble su volumen. Mientras tanto prepara el relleno.
- Desmenuza el queso con un tenedor en un bol. Pica finamente el perejil y añádelo al queso, mezcla. Si el queso es muy salado, no añadas más sal; si es poco salado, sazona con una pizca.
- Desgasifica ligeramente la masa levada y divídela en 16 porciones más o menos iguales. Aplana cada porción entre las manos formando un disco de unos 8–10 cm de diámetro.
- Coloca 1 cucharada de relleno de queso en el centro de cada disco. Dobla la masa por la mitad como una empanadilla y sella bien los bordes con los dedos, enrollándolos ligeramente hacia dentro para que el relleno no se salga.
- Coloca los bollitos formados con el cierre hacia abajo sobre una bandeja forrada con papel de horno, dejando espacio entre ellos. Cubre con un paño y deja levar de nuevo durante 20 minutos.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Bate la yema con 1 cucharada de agua, pinta la superficie de los bollitos con un pincel y espolvorea con nigella.
- Introduce la bandeja en el horno precalentado y hornea 18–22 minutos, hasta que los bollitos se doren bien. Después de hornear, pásalos a una rejilla y deja que se templen ligeramente: están más ricos aún tibios.
Conservación
Guarda los bollitos completamente fríos en una bolsa bien cerrada o en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 1 día, o en la nevera hasta 3 días. Antes de comer, caliéntalos brevemente en el horno o en una sartén para que vuelvan a estar suaves. También se pueden congelar ya horneados y recalentarlos directamente del congelador.