Patatas coreanas salteadas con pasta gochujang y miel Recipe
Las patatas crujientes en una salsa agridulce y picante de pasta gochujang y miel son la respuesta coreana a las patatas asadas con kétchup. En Corea, platos similares se sirven a menudo como picoteo para acompañar cerveza o como guarnición del almuerzo. Su sabor es adictivo: a la vez picante, dulce y ligeramente pegajoso.
Transforma unas simples patatas en un aperitivo lleno de sabor gracias a la pasta gochujang, la miel y la salsa de soja. Es una forma original de servir patatas fritas con un toque claramente coreano.
Consejos del chef
Seca muy bien las patatas antes de freírlas para que queden más crujientes y no salpiquen tanto. Ajusta la cantidad de gochujang y miel según tu tolerancia al picante y al dulzor; la salsa debe quedar equilibrada, no excesivamente dulce.
Sugerencias de servicio
Sirve las patatas con más semillas de sésamo por encima y, si quieres, con una rodaja de lima o limón al lado para exprimir justo antes de comer. Acompáñalas con otros aperitivos coreanos sencillos, como kimchi o edamame, para crear un pequeño picoteo temático.
Ingredientes
- patatas - 600 g
- aceite vegetal - 3 cucharadas
- pasta gochujang - 1.5 cucharadas
- miel - 1.5 cucharadas
- salsa de soja - 1.5 cucharadas
- ajo - 1 pieza
- vinagre de arroz - 1 cucharadita
- aceite de sésamo - 0.5 cucharaditas
- semillas de sésamo - 1 cucharada
- cebollino - 2 cucharadas
- sal - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Pela las patatas y córtalas en dados de unos 2 cm de lado. Enjuágalas en agua fría y luego sécalas muy bien con papel de cocina para que se frían correctamente.
- En una sartén grande calienta el aceite vegetal a fuego medio-alto. Añade las patatas y fríelas de 15 a 18 minutos, removiendo a menudo, hasta que estén tiernas por dentro y doradas y crujientes por fuera. Al final de la fritura, sala ligeramente.
- Mientras se fríen las patatas, prepara la salsa: en un cuenco pequeño mezcla la pasta gochujang, la miel, la salsa de soja, el vinagre de arroz, el ajo finamente picado o prensado y el aceite de sésamo hasta obtener una salsa espesa y homogénea.
- Cuando las patatas estén listas, baja el fuego al mínimo. Vierte la salsa en la sartén y mezcla rápida pero suavemente para que todos los trozos queden bien cubiertos. Fríe 1–2 minutos más, hasta que la salsa espese ligeramente y se adhiera a las patatas.
- Retira la sartén del fuego. Espolvorea las patatas con las semillas de sésamo tostadas en una sartén seca y con el cebollino picado.
- Sirve de inmediato, bien caliente, como picoteo o como guarnición de carne, pescado o un bol de arroz.
Conservación
Las patatas saben mejor recién hechas, pero las sobras pueden guardarse en la nevera, bien tapadas, hasta 1 día. Recalienta en sartén a fuego medio con una gota de aceite para recuperar algo de su textura crujiente.
Este plato suele desaparecer de la mesa en cuestión de minutos: la combinación de patata crujiente y salsa pegajosa y picante es difícil de dejar. Es perfecto para compartir con amigos viendo una película o un partido.