Gofres coreanos de patata con queso y cebolleta Recipe
Estos gofres crujientes de patata rallada, queso y cebolleta están inspirados en el amor coreano por los tentempiés callejeros. El sabor recuerda a una mezcla entre tortitas de patata y un gofre de puesto, pero con un marcado toque salado de salsa de soja y sésamo. En Corea se comen aperitivos parecidos después del colegio o del trabajo, a menudo con una taza de té con leche o una cola bien fría.
Estos gofres coreanos de patata combinan el confort de unas tortitas de patata con la forma de un gofre crujiente, y el toque salado de la salsa de soja y el sésamo les da un carácter asiático totalmente nuevo. El queso fundido y la cebolleta fresca hacen que cada bocado sea a la vez elástico, crujiente y claramente salado, como un buen tentempié callejero.
Consejos del chef
La clave del éxito es escurrir las patatas realmente bien: yo lo hago sobre el fregadero con un paño de algodón hasta que casi no gotean; de lo contrario, los gofres quedan blandos. Conviene calentar la gofrera más tiempo de lo que indica el piloto y no abrirla demasiado pronto: cuando el vapor empiece a disminuir claramente, es señal de que los gofres ya están bien dorados. Si la masa empieza a separarse, añade una cucharada de harina y mezcla muy bien: así será más fácil repartirla sobre las placas.
Sugerencias de servicio
Sírvelos calientes con una cucharada de yogur espeso, mayonesa picante o un dip sencillo de salsa de soja, vinagre de arroz y un poco de miel: el contraste dulce‑salado realza muy bien el sabor de la patata. Funcionan genial como desayuno de fin de semana "a lo grande" con un huevo frito encima o como picoteo para ver el partido en lugar de las patatas fritas clásicas. Para beber, combina bien con cola fría, té con leche al estilo coreano o simplemente té verde con limón.
Ingredientes
- patatas - 600 g
- queso amarillo semicurado - 120 g
- cebolleta - 15 g
- huevo - 2 pieza
- harina de trigo - 60 g
- salsa de soja - 1.5 cucharada
- aceite vegetal - 2 cucharada
- aceite de sésamo - 1 cucharadita
- levadura química en polvo - 0.5 cucharadita
- sal - 0.5 cucharadita
- pimienta negra - 0.25 cucharadita
- sésamo - 1 cucharada
Preparación
- Pela las patatas y rállalas con un rallador de agujeros finos. Pasa la patata rallada a un colador o a un paño limpio y exprime muy bien el exceso de agua: cuanto más secas estén, más crujientes quedarán los gofres.
- Ralla el queso con un rallador de agujeros gruesos. Pica finamente la cebolleta.
- En un bol grande pon las patatas bien escurridas, el queso rallado, la cebolleta, los huevos, la harina, la levadura química, la salsa de soja, el aceite de sésamo, la sal y la pimienta. Mezcla muy bien con una cuchara hasta obtener una masa espesa y ligeramente pegajosa. Si te parece demasiado líquida, añade 1–2 cucharadas más de harina.
- Calienta la gofrera a potencia media. Unta las placas con una fina capa de aceite vegetal usando un pincel de cocina o papel de cocina.
- Coloca porciones de masa de patata sobre la gofrera caliente de forma que cubran la placa de manera uniforme, pero sin que se desborde por los lados. Cierra la gofrera y hornea de 7 a 10 minutos, hasta que los gofres estén dorados y claramente crujientes por los bordes.
- Saca con cuidado los gofres con una espátula y colócalos sobre una rejilla para que el vapor se evapore; así no se ablandarán. Espolvorea por encima sésamo y, si quieres, más cebolleta.
- Sirve enseguida, bien calientes, solos o con tu salsa favorita: de yogur y ajo, mayonesa picante o una salsa sencilla hecha con salsa de soja, un poco de vinagre de arroz y agua.
Conservación
Los gofres ya hechos saben mejor recién preparados, pero si sobran, déjalos enfriar por completo, guárdalos en un recipiente hermético en la nevera hasta 24 horas y recaliéntalos en el horno o en la tostadora para que recuperen el crujiente.