Pastel alemán de pasta Spätzle-Auflauf con jamón Recipe
Spätzle-Auflauf es un contundente pastel alemán de pasta de huevo, jamón y queso, cubierto con una sencilla salsa de nata. En muchas familias se prepara con las sobras de pasta del día anterior para que nada se desperdicie. Su sabor recuerda a una mezcla entre una lasaña de pasta y las kluski kładzione polacas: mucho queso, superficie crujiente y centro tierno.
Spätzle-Auflauf es un plato típico del sur de Alemania, donde los spätzle caseros son la base de muchos gratinados. A menudo se prepara con spätzle del día anterior y restos de embutidos, lo que encaja bien con la tradición alemana de no desperdiciar comida.
Spätzle-Auflauf es la quintaesencia del “comfort food” alemán: pasta de huevo tierna, mucho queso, jamón y una salsa cremosa que, al hornearse, forma una corteza dorada y ligeramente crujiente. Es un plato nacido de la necesidad de no desperdiciar comida: en muchos hogares se prepara con la pasta del día anterior, que en el horno cobra una segunda vida. El aroma de la nuez moscada y del queso gratinado hace que toda la cocina huela como un refugio alpino después de un día en la nieve.
Por qué funciona esta versión
- Cocer los spätzle durante menos tiempo hace que conserven su elasticidad y no se deshagan al gratinar.
- Sofreír la cebolla y el jamón intensifica el sabor y aporta un ligero toque ahumado.
- Una mezcla de huevo y nata bien sazonada evita que el plato resulte soso.
Consejos del chef
Cuece la pasta menos tiempo del habitual, porque terminará de hacerse en el horno; así el pastel no se deshará en una masa blanda. Antes de verter la mezcla de huevo y nata, pruébala y sazónala con decisión, porque el queso y la pasta “absorberán” parte del sabor. Después de hornear, deja reposar el pastel al menos 5 minutos; de lo contrario, al cortarlo la salsa se saldrá y las porciones no mantendrán la forma.
Sugerencias de servicio
Sírvelo con una ensalada sencilla con vinagreta o un bol de chucrut para equilibrar el carácter rico y cremoso del plato. Es una gran idea para el almuerzo del sábado después de un largo paseo o una comida rápida para un grupo grande mientras veis un partido: basta con poner la fuente en el centro de la mesa y dar a cada uno una cuchara. Para beber, combina bien con una cerveza rubia o con zumo de manzana sin alcohol, que realza el sabor del jamón.
A tener en cuenta
- No cubras por completo los spätzle con la mezcla de huevo, de lo contrario el interior puede quedar aguado.
- Una temperatura de horneado demasiado alta quemará rápidamente el queso antes de que el interior cuaje.
- No llenes la fuente hasta el borde: la mezcla sube ligeramente y puede desbordarse.
Sustituciones
- En lugar de spätzle de huevo puedes usar pasta corta, por ejemplo fusilli o penne.
- El jamón se puede sustituir por panceta o salchicha salteada, reduciendo la cantidad de sal.
- Parte de la nata puede sustituirse por leche si quieres una versión más ligera.
- El queso amarillo se puede cambiar por una mezcla de gouda y emmental para un aroma más intenso a queso.
Ingredientes
- pasta de huevo (Spätzle) - 400 g
- jamón - 200 g
- queso amarillo - 200 g
- nata - 200 ml
- leche - 100 ml
- huevo - 2 pieza
- cebolla - 1 pieza
- mantequilla - 20 g
- nuez moscada - 0.25 cucharadita
- sal - 0.75 cucharadita
- pimienta negra - 0.5 cucharadita
- cebollino - 2 cucharada
Preparación
- Si usas pasta seca o Spätzle secos, cuécelos en agua con sal según las instrucciones del paquete, pero reduce el tiempo 1–2 minutos para que queden ligeramente al dente. Escurre y reserva.
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Corta el jamón en tiras o dados. Ralla el queso con un rallador de agujeros grandes.
- Calienta la mantequilla en una sartén, añade la cebolla y fríe 3–5 minutos a fuego medio hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida, sin dorarla. Añade el jamón y fríe otros 3–4 minutos hasta que se dore ligeramente.
- En un bol grande mezcla la pasta con la cebolla y el jamón salteados y con la mitad del queso rallado.
- En otro bol bate los huevos con la leche y la nata. Añade la sal, la pimienta y la nuez moscada y mezcla bien.
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Unta ligeramente con mantequilla o aceite una fuente para horno.
- Pasa la mezcla de pasta a la fuente y repártela de manera uniforme. Vierte por encima la mezcla de huevo y nata, agita suavemente la fuente para que el líquido penetre entre la pasta. Espolvorea con el resto del queso.
- Hornea en el horno precalentado 25–30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la mezcla de huevo en el centro esté cuajada (al mover ligeramente la fuente no debe temblar).
- Saca el pastel del horno y déjalo reposar 5–10 minutos para que se asiente. Antes de servir, espolvorea con cebollino picado.
Conservación
Las sobras del pastel se conservan en la nevera, bien tapadas, hasta 3 días. Recalienta las porciones en el horno o en una sartén tapada para que el queso vuelva a fundirse y la pasta no se seque demasiado. También puedes congelar porciones individuales y recalentarlas directamente en el horno a temperatura moderada.
Suelo preparar este pastel después de las fiestas o de una reunión grande, cuando me quedan en la nevera restos de embutidos y queso: entonces solo tengo que cocer la pasta y la comida prácticamente se hace sola. También es mi plato de emergencia para los lunes por la noche, cuando nadie tiene ganas de estar frente a los fogones y el horno hace todo el trabajo.