Cazuela alemana de pasta con jamón Nudelauflauf Recipe
Nudelauflauf es una sencilla cazuela de pasta casera con jamón, queso y una salsa de huevo y nata, muy popular en los hogares alemanes como forma de aprovechar restos de pasta. A los niños les encanta porque recuerda un poco a la pasta con queso, solo que gratinada hasta quedar dorada. Es una comida práctica para un día ajetreado, cuando quieres ponerlo todo en una sola fuente y meterlo al horno.
Este tipo de cazuelas de pasta son un clásico de la cocina casera alemana y a menudo se preparan para aprovechar las sobras de pasta del día anterior. En muchas regiones también se añaden restos de embutidos o de queso para que nada se desperdicie.
Nudelauflauf es la esencia de la cocina casera alemana: una cazuela que nació de la necesidad de aprovechar la pasta del día anterior y restos de jamón o queso. La cremosa salsa de huevo y nata envuelve cada espiral o macarrón, y la fina costra dorada de queso aporta una agradable textura crujiente. Es un plato que sabe a "comfort food", pero en una versión que puedes preparar sin problema después del trabajo.
Por qué funciona esta versión
- Cocer la pasta muy al dente hace que mantenga su firmeza tras el horneado y no se convierta en una papilla.
- La mostaza y la nuez moscada potencian el sabor de la mezcla de huevo sin necesidad de salsas adicionales.
- Saltear la cebolla con el jamón elimina el exceso de humedad y refuerza el aroma, de modo que la cazuela no queda aguada.
- Utilizar un solo bol para mezclar y prescindir de la bechamel acorta de forma notable el tiempo de preparación y de limpieza.
Consejos del chef
Cuece la pasta realmente al dente, o incluso un poco más firme, porque en el horno seguirá cocinándose; si se pasa, la cazuela se convertirá en una masa compacta. Asegúrate de que la mezcla de huevo y nata rellene bien los huecos entre la pasta; si ves "islas" secas, mueve suavemente con un tenedor en la fuente para que la salsa se reparta. Antes de sacar del horno, comprueba el centro con un palillo: si sale húmedo, deja la cazuela unos minutos más.
Sugerencias de servicio
Sirve el Nudelauflauf tras un breve reposo, cuando se corta fácilmente pero el queso de la superficie sigue fundente. Acompáñalo con una ensalada sencilla de rúcula y tomates cherry y una copa de vino blanco ligero, o un vaso de compota para los niños. Es un plato perfecto para el lunes, cuando sobra pasta de la comida del fin de semana, o para una noche en la que vienen amigos con niños y hay que alimentar a varias personas con una sola fuente grande.
A tener en cuenta
- No llenes la fuente con la mezcla hasta el borde: al hornearse sube ligeramente y puede desbordarse.
- Si el queso se oscurece demasiado rápido mientras el centro sigue líquido, cubre la fuente con papel de aluminio y hornea unos minutos más.
- Una pasta demasiado húmeda y mal escurrida diluirá la mezcla y dificultará que el interior cuaje.
- No reduzcas el tiempo de reposo después del horneado: si cortas la zapiekanka enseguida, el centro se desparramará.
Sustituciones
- El jamón se puede sustituir por panceta o salchicha dorada hasta quedar crujiente, si prefieres un sabor más intenso.
- Se puede reemplazar parte de la nata por leche, pero la cazuela quedará menos cremosa.
- El queso amarillo puede cambiarse por una mezcla de gouda y emmental para conseguir un aroma más pronunciado.
Ingredientes
- pasta - 300 g
- jamón - 200 g
- queso - 150 g
- nata para cocinar - 200 ml
- leche - 100 ml
- huevos - 3 piezas
- cebolla - 1 pieza
- aceite - 1 cucharada
- mostaza - 1 cucharadita
- sal - 0.75 cucharaditas
- pimienta - 0.5 cucharaditas
- nuez moscada - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Cuece la pasta en abundante agua con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que quede ligeramente firme. Escurre y reserva.
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Corta el jamón en tiras o dados.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio, añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida. Añade el jamón y fríe otros 3–4 minutos, hasta que se dore ligeramente.
- En un bol mezcla la nata, la leche, los huevos, la mostaza, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Bate ligeramente con un tenedor o varillas hasta obtener una mezcla homogénea.
- Unta con una fina capa de aceite o mantequilla una fuente para horno (aprox. 20×30 cm). Echa la pasta cocida, añade la cebolla y el jamón salteados y la mitad del queso rallado. Mezcla con cuidado en la propia fuente.
- Vierte por encima la mezcla de huevo y nata, procurando que el líquido se reparta de forma uniforme entre la pasta.
- Espolvorea la superficie con el resto del queso rallado.
- Introduce la fuente en el horno precalentado a 180°C (calor arriba y abajo) y hornea 25–30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la mezcla de huevo se haya cuajado (al mover la fuente, el centro no debe "temblar").
- Tras sacar la fuente del horno, deja reposar la cazuela 5–10 minutos para que se asiente y sea más fácil de cortar.
- Corta en porciones y sirve caliente, si quieres acompañada de una ensalada sencilla de tomate o pepino.
Conservación
Guarda las sobras en la fuente tapada o en recipientes herméticos en la nevera y consúmelas en 2–3 días. Recalienta en el horno o en el microondas, cubriendo la superficie para que no se seque demasiado.
Suelo preparar esta cazuela los días en que volvemos tarde de las actividades deportivas de los niños: mezclo todo en la fuente, la meto al horno y en ese tiempo tenemos media hora para organizar mochilas y demás. A veces también aprovecho para añadir unos cuantos champiñones tristes de la nevera, para que nada se desperdicie.