Cazuela alemana de pasta con jamón Nudelauflauf Recipe
Nudelauflauf es una sencilla cazuela de pasta casera con jamón, queso y una salsa de huevo y nata, muy popular en los hogares alemanes como forma de aprovechar restos de pasta. A los niños les encanta porque recuerda un poco a la pasta con queso, solo que gratinada hasta quedar dorada. Es una comida práctica para un día ajetreado, cuando quieres ponerlo todo en una sola fuente y meterlo al horno.
Nudelauflauf es la esencia de la cocina casera alemana: una cazuela que nació de la necesidad de aprovechar la pasta del día anterior y restos de jamón o queso. La cremosa salsa de huevo y nata envuelve cada espiral o macarrón, y la fina costra dorada de queso aporta una agradable textura crujiente. Es un plato que sabe a "comfort food", pero en una versión que puedes preparar sin problema después del trabajo.
Consejos del chef
Cuece la pasta realmente al dente, o incluso un poco más firme, porque en el horno seguirá cocinándose; si se pasa, la cazuela se convertirá en una masa compacta. Asegúrate de que la mezcla de huevo y nata rellene bien los huecos entre la pasta; si ves "islas" secas, mueve suavemente con un tenedor en la fuente para que la salsa se reparta. Antes de sacar del horno, comprueba el centro con un palillo: si sale húmedo, deja la cazuela unos minutos más.
Sugerencias de servicio
Sirve el Nudelauflauf tras un breve reposo, cuando se corta fácilmente pero el queso de la superficie sigue fundente. Acompáñalo con una ensalada sencilla de rúcula y tomates cherry y una copa de vino blanco ligero, o un vaso de compota para los niños. Es un plato perfecto para el lunes, cuando sobra pasta de la comida del fin de semana, o para una noche en la que vienen amigos con niños y hay que alimentar a varias personas con una sola fuente grande.
Ingredientes
- pasta - 300 g
- jamón - 200 g
- queso - 150 g
- nata para cocinar - 200 ml
- leche - 100 ml
- huevos - 3 piezas
- cebolla - 1 pieza
- aceite - 1 cucharada
- mostaza - 1 cucharadita
- sal - 0.75 cucharaditas
- pimienta - 0.5 cucharaditas
- nuez moscada - 0.25 cucharaditas
Preparación
- Cuece la pasta en abundante agua con sal 2 minutos menos de lo indicado en el paquete, para que quede ligeramente firme. Escurre y reserva.
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Corta el jamón en tiras o dados.
- Calienta el aceite en una sartén a fuego medio, añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida. Añade el jamón y fríe otros 3–4 minutos, hasta que se dore ligeramente.
- En un bol mezcla la nata, la leche, los huevos, la mostaza, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Bate ligeramente con un tenedor o varillas hasta obtener una mezcla homogénea.
- Unta con una fina capa de aceite o mantequilla una fuente para horno (aprox. 20×30 cm). Echa la pasta cocida, añade la cebolla y el jamón salteados y la mitad del queso rallado. Mezcla con cuidado en la propia fuente.
- Vierte por encima la mezcla de huevo y nata, procurando que el líquido se reparta de forma uniforme entre la pasta.
- Espolvorea la superficie con el resto del queso rallado.
- Introduce la fuente en el horno precalentado a 180°C (calor arriba y abajo) y hornea 25–30 minutos, hasta que la superficie esté dorada y la mezcla de huevo se haya cuajado (al mover la fuente, el centro no debe "temblar").
- Tras sacar la fuente del horno, deja reposar la cazuela 5–10 minutos para que se asiente y sea más fácil de cortar.
- Corta en porciones y sirve caliente, si quieres acompañada de una ensalada sencilla de tomate o pepino.
Conservación
Guarda las sobras en la fuente tapada o en recipientes herméticos en la nevera y consúmelas en 2–3 días. Recalienta en el horno o en el microondas, cubriendo la superficie para que no se seque demasiado.