Pasta de remolacha asada y queso feta Recipe
La pasta de remolacha asada y queso feta es un acompañamiento colorido para los bocadillos, que combina el amor polaco por la remolacha con un queso ligeramente salado. Es cremosa, ligeramente dulce y salada a la vez. Es perfecta para el desayuno, la cena o como aperitivo en una fiesta con tostadas.
Esta pasta combina el sabor terroso de la remolacha asada con la marcada salinidad de la feta, creando algo completamente distinto a la clásica ensalada de remolacha. Su intenso color fucsia causa un gran impacto en la mesa y se asocia enseguida con una versión moderna de los sabores polacos. El yogur y las hierbas aportan ligereza, de modo que la pasta es a la vez cremosa y refrescante.
Consejos del chef
Asa las remolachas hasta que estén bien tiernas, de forma que el tenedor entre sin resistencia; si quedan poco hechas, la pasta resultará grumosa y con textura “arenosa”. La feta puede variar mucho en salinidad, así que añádela por tandas y ve probando en lugar de salar todo desde el principio. Si la pasta queda demasiado líquida, espésala con más remolacha o un poco de requesón, en vez de añadir pan o pan rallado.
Sugerencias de servicio
Sirve la pasta sobre pan de centeno, tostadas o galletas saladas crujientes; funciona de maravilla en una tabla de aperitivos en una fiesta casera. Para beber, combina bien con un vino blanco seco (por ejemplo, sauvignon blanc) o simplemente agua bien fría con limón y menta. Para un desayuno rápido en la oficina, llévala en un táper junto con verduras cortadas en bastones y úsala como dip.
Ingredientes
- remolachas pequeñas o medianas - 400 g
- queso feta - 120 g
- yogur - 3 cucharadas
- aceite - 1 cucharada
- ajo pequeño - 1 diente
- zumo de limón - 1 cucharada
- eneldo o perejil picados - 2 cucharadas
- sal al gusto, con cuidado porque la feta es salada
- pimienta al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo).
- Lava las remolachas pero no las peles. Envuelve cada remolacha por separado en papel de aluminio y colócalas en una bandeja de horno.
- Hornea las remolachas durante 40–50 minutos (según su tamaño), hasta que estén tiernas. Comprueba pinchando con un tenedor en la parte más gruesa: debe entrar sin mucha resistencia. Deja que las remolachas asadas se enfríen lo suficiente como para poder cogerlas con la mano.
- Pela las remolachas (la piel debería desprenderse fácilmente) y córtalas en trozos más pequeños.
- Pon en un bol o en el vaso de la batidora los trozos de remolacha, la feta desmenuzada, el yogur, el aceite, el diente de ajo pelado y el zumo de limón.
- Tritura todo con una batidora de mano o en un procesador de alimentos hasta obtener una pasta lisa o ligeramente grumosa, según prefieras. Si la pasta está demasiado espesa, añade 1–2 cucharadas de yogur.
- Añade el eneldo o perejil picado, sazona con pimienta y, si hace falta, con un poco de sal (recordando que la feta es salada). Mezcla bien con una cuchara.
- Pasa la pasta a un cuenco, cúbrela y métela en la nevera al menos 30 minutos para que los sabores se integren. Sirve con pan, galletas saladas o verduras cortadas en bastones.
Conservación
Guarda la pasta en un tarro o recipiente hermético en la nevera y consúmela en 2–3 días. Remueve antes de servir; si se espesa demasiado, puedes aligerarla con una cucharada de yogur.