Pasta de remolacha asada y queso feta Recipe
La pasta de remolacha asada y queso feta es un acompañamiento colorido para los bocadillos, que combina el amor polaco por la remolacha con un queso ligeramente salado. Es cremosa, ligeramente dulce y salada a la vez. Es perfecta para el desayuno, la cena o como aperitivo en una fiesta con tostadas.
Połączenie buraka z fetą nawiązuje do popularnych w Polsce sałatek z buraków, ale dodaje im śródziemnomorskiego charakteru znanego z greckich przystawek typu meze.
Esta pasta combina el sabor terroso de la remolacha asada con la marcada salinidad de la feta, creando algo completamente distinto a la clásica ensalada de remolacha. Su intenso color fucsia causa un gran impacto en la mesa y se asocia enseguida con una versión moderna de los sabores polacos. El yogur y las hierbas aportan ligereza, de modo que la pasta es a la vez cremosa y refrescante.
Dlaczego ta wersja działa
- Pieczenie całych buraków w folii zatrzymuje sok, więc pasta jest gęsta i intensywnie buraczana.
- Jogurt i odrobina oleju dają kremową, ale wciąż lekką konsystencję, dobrą i na kanapkę, i jako dip.
- Feta dodawana na etapie blendowania równomiernie się rozprowadza, bez zbyt słonych „kieszonek”.
Consejos del chef
Asa las remolachas hasta que estén bien tiernas, de forma que el tenedor entre sin resistencia; si quedan poco hechas, la pasta resultará grumosa y con textura “arenosa”. La feta puede variar mucho en salinidad, así que añádela por tandas y ve probando en lugar de salar todo desde el principio. Si la pasta queda demasiado líquida, espésala con más remolacha o un poco de requesón, en vez de añadir pan o pan rallado.
Sugerencias de servicio
Sirve la pasta sobre pan de centeno, tostadas o galletas saladas crujientes; funciona de maravilla en una tabla de aperitivos en una fiesta casera. Para beber, combina bien con un vino blanco seco (por ejemplo, sauvignon blanc) o simplemente agua bien fría con limón y menta. Para un desayuno rápido en la oficina, llévala en un táper junto con verduras cortadas en bastones y úsala como dip.
Na co uważać
- Nie miksuj gorących buraków z fetą – ser może się rozpuścić, a pasta stanie się rzadka i mniej kremowa.
- Nie przesadzaj z cytryną na początku; łatwiej dodać kilka kropel po spróbowaniu niż ratować zbyt kwaśną pastę.
- Uważaj z solą – doprawiaj dopiero po dodaniu fety, bo jej słoność mocno się wzmacnia po schłodzeniu.
Zamienniki
- Fetę możesz zastąpić słonym twarogiem lub serem typu bałkańskiego, wtedy ostrożniej soląc pastę.
- Jogurt naturalny podmień na gęsty jogurt grecki lub skyr, jeśli chcesz bardziej proteinową wersję.
- Koperek zamień na natkę pietruszki lub kolendrę, gdy chcesz bardziej ziołowy, mniej „tradycyjny” charakter.
Ingredientes
- remolachas pequeñas o medianas - 400 g
- queso feta - 120 g
- yogur - 3 cucharadas
- aceite - 1 cucharada
- ajo pequeño - 1 diente
- zumo de limón - 1 cucharada
- eneldo o perejil picados - 2 cucharadas
- sal al gusto, con cuidado porque la feta es salada
- pimienta al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo).
- Lava las remolachas pero no las peles. Envuelve cada remolacha por separado en papel de aluminio y colócalas en una bandeja de horno.
- Hornea las remolachas durante 40–50 minutos (según su tamaño), hasta que estén tiernas. Comprueba pinchando con un tenedor en la parte más gruesa: debe entrar sin mucha resistencia. Deja que las remolachas asadas se enfríen lo suficiente como para poder cogerlas con la mano.
- Pela las remolachas (la piel debería desprenderse fácilmente) y córtalas en trozos más pequeños.
- Pon en un bol o en el vaso de la batidora los trozos de remolacha, la feta desmenuzada, el yogur, el aceite, el diente de ajo pelado y el zumo de limón.
- Tritura todo con una batidora de mano o en un procesador de alimentos hasta obtener una pasta lisa o ligeramente grumosa, según prefieras. Si la pasta está demasiado espesa, añade 1–2 cucharadas de yogur.
- Añade el eneldo o perejil picado, sazona con pimienta y, si hace falta, con un poco de sal (recordando que la feta es salada). Mezcla bien con una cuchara.
- Pasa la pasta a un cuenco, cúbrela y métela en la nevera al menos 30 minutos para que los sabores se integren. Sirve con pan, galletas saladas o verduras cortadas en bastones.
Conservación
Guarda la pasta en un tarro o recipiente hermético en la nevera y consúmela en 2–3 días. Remueve antes de servir; si se espesa demasiado, puedes aligerarla con una cucharada de yogur.
Suelo preparar esta pasta los viernes por la noche, cuando en la nevera quedan remolachas sueltas ya cocidas o asadas: lo trituro todo, lo paso a un tarro y tengo desayunos listos para medio fin de semana. A veces también la uso como salsa para pasta, aligerándola con un poco de agua de cocción.