Ensalada de quinoa con pavo y arándanos Recipe
Esta ensalada es la respuesta estadounidense a la pregunta «qué hacer con las sobras de pavo después de Acción de Gracias». La quinoa, los trozos de pavo asado, los arándanos secos y los frutos secos crujientes crean un plato saciante pero ligero. Funciona de maravilla como táper para el trabajo o como cena cuando no te apetece una comida pesada.
Combina ingredientes típicos de las sobras de Acción de Gracias en un formato fresco y ligero: la quinoa aporta saciedad sin pesadez, los arándanos dan un toque dulce y ácido, y las nueces añaden crujiente. Es una forma práctica y sabrosa de aprovechar el pavo asado.
Consejos del chef
Cuece la quinoa con antelación y déjala enfriar bien: los granos sueltos absorben mejor la salsa y la ensalada no queda pastosa. Si el pavo está un poco seco, córtalo en trozos pequeños y mézclalo con una cucharada de salsa antes de añadirlo a la ensalada para que se hidrate.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada en un bol grande como plato único o acompáñala con una crema ligera de verduras. También queda muy bien sobre una cama extra de hojas verdes o con unas tostadas integrales crujientes.
Ingredientes
- quinoa - 200 g
- pechuga de pavo - 250 g
- arándanos secos - 60 g
- nueces pacanas - 50 g
- espinacas frescas - 80 g
- apio apio tierno - 2 tallos
- cebolla - 0.5 pieza
- aceite de oliva - 50 ml
- vinagre de manzana - 25 ml
- mostaza - 10 g
- miel - 10 g
- sal
- pimienta
Preparación
- Enjuaga la quinoa en un colador bajo el chorro de agua, frotando los granos con la mano para eliminar el amargor. Escurre bien.
- Pon la quinoa en una olla y cúbrela con agua en proporción aproximada 1:2 (1 parte de quinoa por 2 partes de agua), sala ligeramente. Lleva a ebullición, baja el fuego y cocina tapado de 12 a 15 minutos, hasta que los granos estén tiernos y el agua se haya absorbido. Deja reposar 5 minutos, luego airea con un tenedor y deja enfriar.
- Corta el pavo en dados de tamaño de bocado. Si usas garbanzos, enjuágalos y escúrrelos.
- Corta el apio tierno en rodajas finas y la cebolla en dados pequeños. Lava y seca las espinacas; si las hojas son grandes, rómpelas en trozos más pequeños.
- Tuesta ligeramente las nueces en una sartén seca a fuego medio durante 3–4 minutos, removiendo, hasta que empiecen a desprender aroma y se doren ligeramente. Deja enfriar y pícalas de forma gruesa.
- En un cuenco pequeño mezcla el aceite de oliva, el vinagre de manzana, la mostaza, la miel, una pizca de sal y pimienta hasta obtener una salsa homogénea.
- En un cuenco grande mezcla la quinoa fría, el pavo, las espinacas, el apio, la cebolla, los arándanos y las nueces. Riega con la salsa y mezcla con cuidado para que todos los ingredientes se impregnen de forma uniforme.
- Prueba y, si es necesario, ajusta de sal, pimienta o añade un poco más de vinagre.
- Sirve inmediatamente o después de enfriar un rato en la nevera.
Conservación
Guarda la ensalada (preferiblemente sin la salsa mezclada) en un recipiente hermético en la nevera hasta 3 días. Mezcla la salsa justo antes de servir para que las hojas no se ablanden demasiado.
Me gusta preparar esta ensalada el día después de una comida abundante: se siente reconfortante pero no pesada. Si la llevas al trabajo, lleva la salsa en un tarrito aparte y mézclala justo antes de comer: la textura mejora muchísimo.