Ensalada de burrata, tomates y pesto de albahaca Recipe
Esta ensalada es una prima más lujosa de la clásica caprese: cremosa burrata, tomates jugosos y una cucharada de aromático pesto en lugar de simples hojas de albahaca. En Italia platos como este aparecen a menudo en verano como cena ligera: sin cocinar, pero con muchos ingredientes de calidad.
Es una variación de la ensalada caprese, muy popular en el sur de Italia, donde los tomates y los quesos frescos están de temporada durante todo el verano. Sustituir la mozzarella por burrata hace que el plato sea más decadente y con un aire de «bistró».
Esta ensalada es un homenaje al verano italiano: burrata cremosa que se desborda del centro, tomates dulces e intenso pesto de albahaca en lugar de simples hojas de hierba. Cada bocado combina la frescura de las verduras con el corazón sedoso del queso, que actúa como una salsa natural. Es un plato en el que se nota de verdad que lo importante es la calidad de los ingredientes y no una técnica complicada.
Por qué funciona esta versión
- Dos tipos de tomate aportan contraste de texturas: rodajas carnosas y tomatitos cherry jugosos.
- El pesto casero es más fresco y ligero que el industrial, por lo que no tapa la delicadeza de la burrata.
- Poner el pesto en pequeños montoncitos permite regular la intensidad de la albahaca en cada bocado.
Consejos del chef
Sirve los tomates siempre a temperatura ambiente: recién sacados de la nevera pierden sabor y dulzor. Saca la burrata de su líquido unos minutos antes de servir para que se ablande y se pueda cortar fácilmente, formando una salsa cremosa en el plato. Añade el pesto con moderación y en pequeños toques repartidos, en lugar de cubrirlo todo con una capa gruesa, para no tapar la delicadeza del queso.
Sugerencias de servicio
Sirve la ensalada con baguette crujiente o focaccia para poder recoger hasta la última gota de burrata cremosa y jugo de tomate del fondo del plato. Es una propuesta perfecta para los días de calor en los que no quieres encender los fogones: en mi casa funciona tanto como desayuno dominical perezoso en la terraza como cena ligera con una copa de vino rosado. Para reuniones más grandes puedes disponer todos los ingredientes en una gran tabla para que cada uno se sirva su propia ración.
Sustituciones
- En lugar de burrata puedes usar mozzarella de búfala, aunque la ensalada quedará menos cremosa.
- Los piñones del pesto se pueden sustituir por almendras blanqueadas o anacardos.
- Si no tienes vinagre balsámico, usa unas gotas de zumo de limón y un poco de miel.
Ingredientes
- burrata aprox. 150–200 g; se puede sustituir por mozzarella muy tierna - 1 bola
- tomates tipo pera o de ensalada bien maduros maduros y jugosos - 2 piezas
- tomates cherry para dar color se puede usar una mezcla de colores - 150 g
- albahaca fresca parte para el pesto, parte para decorar - 1 puñado
- aceite de oliva de buena calidad, de primera presión en frío - 3 cucharadas
- piñones se pueden sustituir por anacardos o nueces - 1 cucharada
- parmesano rallado u otro queso curado - 1 cucharada
- diente pequeño de ajo opcional, para un toque picante suave - 0.5 piezas
- vinagre o crema balsámica para rociar - 1 cucharadita
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
- Saca la burrata y los tomates de la nevera al menos 20 minutos antes para que alcancen la temperatura ambiente; así el interior del queso estará más cremoso y el sabor de los tomates será más intenso.
- Corta los tomates grandes en rodajas gruesas o en gajos. Parte los tomates cherry por la mitad.
- En un plato grande o fuente distribuye las rodajas de tomate y reparte por encima los tomates cherry, formando una capa bastante compacta y colorida, sin grandes huecos.
- Seca suavemente la burrata con papel de cocina y colócala en el centro del plato. Debe estar blanda y temblar ligeramente al mover el plato: es señal de que el interior está cremoso.
- En una batidora pequeña o vaso alto pon un puñado de albahaca (reserva algunas hojas para decorar), los piñones, el parmesano rallado, medio diente pequeño de ajo, una pizca de sal y 2 cucharadas de aceite de oliva.
- Tritura todo hasta obtener una salsa homogénea y con consistencia de salsa espesa. Si queda como una pasta demasiado compacta, añade un poco más de aceite o 1 cucharada de agua fría y vuelve a triturar hasta que quede brillante y fluida.
- Sala y pimienta ligeramente los tomates del plato, teniendo en cuenta que la burrata y el parmesano del pesto también aportan sal. Rocía con 1 cucharada de aceite de oliva y 1 cucharadita de vinagre balsámico, hasta que se forme una fina película brillante en el plato.
- Pon pequeñas cucharaditas de pesto sobre la burrata y los tomates en varios puntos, dejando parte de la superficie blanca del queso a la vista. Sirve el resto en un cuenco aparte.
- Decora todo con las hojas de albahaca reservadas y sirve de inmediato, cuando la burrata esté blanda y, al hacer un corte ligero con el cuchillo, el interior empiece a salir lentamente y a mezclarse con el jugo de los tomates.
Conservación
Esta ensalada sabe mejor recién hecha. Si sobra algo, guárdalo en la nevera bien tapado y consúmelo en el mismo día; antes de comer, deja que se atempere unos minutos fuera del frigorífico para que los tomates y el queso recuperen su sabor.
En verano preparo esta ensalada al menos una vez por semana, sobre todo después de ir al mercado local y volver con una bolsa llena de tomates aromáticos. Siempre la comemos directamente de una gran fuente, limpiando los platos con pan hasta la última gota.