Cazuela de cebada perlada, rebozuelos y queso Recipe
Esta cazuela de cebada perlada con rebozuelos es un guiño a los bosques polacos y a las cosechas otoñales de setas. Recuerda un poco a un risotto horneado, pero en lugar de arroz lleva una humilde cebada que, tras el horneado, queda tierna y ligeramente cremosa. Es un plato estupendo para los días más frescos, cuando apetece algo que huela a bosque y a mantequilla.
Esta cazuela de cebada perlada con rebozuelos combina el sabor del bosque polaco con la sencillez casera de las kaszas: en lugar de arroz se utiliza cebada, que al hornearse se vuelve cremosa pero sigue siendo claramente granulada. La mantequilla, la nata y el queso potencian el sabor de los rebozuelos, creando algo entre un risotto y una cazuela al horno, pero en una versión muy casera. Es un plato que huele a paseo otoñal por el bosque y calienta mejor que muchas sopas.
Consejos del chef
Limpia muy bien los rebozuelos, pero procura no remojarlos demasiado tiempo en agua: la absorben como una esponja y luego, en lugar de freírse, se cuecen en su propio jugo. Vigila que la mayor parte del líquido de las setas se evapore antes de añadirlas a la cebada; de lo contrario, la cazuela puede quedar demasiado líquida. Merece la pena probar la cebada después del primer horneado cubierta con papel de aluminio: si aún está dura, dale 5–10 minutos más antes de espolvorear la superficie con queso.
Sugerencias de servicio
Sírvela con una ensalada sencilla de pepinillos fermentados y cebolla roja o con remolacha caliente: la acidez romperá muy bien la cremosidad de la cebada. Para beber, va de maravilla un vino blanco seco, sidra o simplemente una taza de té caliente con limón, especialmente al volver de un paseo otoñal. Es un plato ideal para un almuerzo dominical después de recoger setas, cuando vuelves con una cesta de rebozuelos y quieres utilizarlos en una sola comida contundente y saciante.
Ingredientes
- cebada perlada grano grueso o rústico - 250 g
- rebozuelos frescos - 300 g
- cebolla mediana - 1 pieza
- ajo - 2 dientes
- caldo de verduras caliente - 600 ml
- nata 30% grasa - 100 ml
- queso amarillo rallado, p. ej. gouda - 120 g
- mantequilla para freír los rebozuelos - 25 g
- aceite de colza para freír la cebolla - 1 cucharada
- perejil fresco picado - 2 cucharadas
- sal para la cebada y los rebozuelos - 1.25 cucharaditas
- pimienta negra recién molida - 0.5 cucharaditas
Preparación
- Precalienta el horno a 190°C (calor arriba y abajo). Prepara una fuente apta para horno de unos 2 litros de capacidad.
- Enjuaga la cebada en un colador bajo el chorro de agua. Pásala a una olla, cúbrela con agua hirviendo (solo lo justo para cubrirla), lleva a ebullición y cuece 5 minutos. Escurre: la cebada quedará parcialmente cocida y se hará más rápido en el horno.
- Limpia bien los rebozuelos de arena y acículas, preferiblemente frotándolos con una toalla de papel húmeda o enjuagándolos rápidamente en un colador y secándolos muy bien. Corta los ejemplares grandes por la mitad o en cuartos.
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Pela y pica el ajo.
- Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe 3–4 minutos, hasta que se ablande y se vuelva ligeramente translúcida.
- Añade la mantequilla y los rebozuelos. Fríe 7–10 minutos a fuego medio, hasta que las setas suelten agua y luego la mayor parte del líquido se evapore. Remueve de vez en cuando.
- Añade el ajo y sofríe 1 minuto más, hasta que desprenda un aroma intenso. Sazona los rebozuelos con 0,5 cucharadita de sal y pimienta, mezcla y retira la sartén del fuego.
- En un bol grande mezcla la cebada precocida con los rebozuelos y la cebolla. Añade el caldo caliente, la nata, 0,75 cucharadita de sal y la mitad del queso rallado. Mezcla bien.
- Vierte todo en la fuente para horno y alisa la superficie. Cubre la fuente con papel de aluminio.
- Introduce en el horno precalentado y hornea 20 minutos cubierta.
- Pasados 20 minutos, retira el papel de aluminio, espolvorea la superficie con el resto del queso y hornea otros 10–15 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore ligeramente y la cebada esté tierna al probarla.
- Al sacar la cazuela del horno, déjala reposar 5–10 minutos, espolvorea con el perejil picado y sirve caliente.
Conservación
Guarda los restos en la nevera, bien tapados, hasta 2 días. Calienta suavemente en el horno o en una sartén con un poco de mantequilla; la cebada se mantiene mejor si no se recalienta a fuego muy fuerte.