Bruschetta de ricotta, limón y hierbas Recipe
Esta bruschetta es un entrante fresco y ligero con cremosa ricotta, piel de limón y hierbas. En Italia, estas tostadas suelen aparecer antes de la comida como un pequeño “bocado” para acompañar una copa de vino. Sabe como una mezcla entre queso untable y una pasta de hierbas ligera, pero en una versión muy italiana.
En Italia, la bruschetta es una forma de aprovechar el pan que empieza a quedarse duro, normalmente con tomate y aceite de oliva. En las versiones de la costa se usan a menudo quesos suaves y hierbas aromáticas, que combinan mejor con un vino blanco ligero.
Esta bruschetta combina la ricotta cremosa con la frescura del limón y las hierbas, por lo que resulta más ligera y elegante que la versión clásica con tomate. Sabe como un pequeño adelanto de una cena italiana: algo entre una pasta para untar y un queso suave, pero con un marcado toque cítrico y de hierbas. Es exactamente el tipo de aperitivo que en Italia aparece junto a la primera copa de vino, antes de que llegue algo más contundente a la mesa.
Por qué funciona esta versión
- Batir la ricotta con aceite de oliva y limón da como resultado una crema lisa y esponjosa en lugar de un queso grumoso.
- Tostar ligeramente el pan garantiza una corteza crujiente y un interior blando, fácil de morder.
- Añadir las hierbas al final conserva su color fresco y un aroma intenso y definido.
Consejos del chef
Tuesta el pan en una sartén bien caliente sin grasa o en el horno hasta que esté realmente crujiente en los bordes pero blando en el centro: así no se empapará con la ricotta. Conviene salar ligeramente la ricotta y batirla con una cuchara o varilla para que quede esponjosa; ralla solo la parte amarilla de la piel del limón, ya que la parte blanca es amarga. Añade las hierbas justo antes de servir para que no se oscurezcan ni pierdan aroma.
Sugerencias de servicio
Sírvela como antipasto con una copa de vino blanco bien frío, por ejemplo Pinot Grigio, o con limonada casera si prefieres una versión sin alcohol. Es perfecta para un encuentro en la terraza en una noche cálida o como “tabla” con varias bruschettas diferentes en una fiesta en casa. Puedes añadir por encima finas rodajas de rábano o unas pocas alcaparras si te gustan los sabores más intensos.
A tener en cuenta
- No tuestes el pan hasta que esté marrón oscuro: una vez untado con la crema se volverá duro como una tostada seca.
- Si la ricotta está acuosa y no la escurres, la crema quedará demasiado líquida y empezará a empapar las tostadas.
Sustituciones
- Puedes sustituir la ricotta por queso fresco tipo requesón para tartas o queso crema, aligerándolo con un chorrito de leche.
- La albahaca se puede cambiar por cebollino fresco u orégano, dependiendo de lo que tengas a mano.
- Parte del zumo de limón se puede sustituir por ralladura de lima para un aroma más marcado.
Ingredientes
- baguette u otro pan blanco unos 250–300 g - 1 pieza
- ricotta (queso fresco) - 250 g
- limón mejor sin cera; usarás la piel y el zumo - 1 pieza
- albahaca fresca - 0.5 manos llenas
- perejil fresco - 0.5 manos llenas
- aceite de oliva más un poco para rociar el pan - 3 cucharadas
- diente de ajo para frotar las tostadas - 1 clavo
- sal al gusto
- pimienta negra recién molida al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo), y forra una bandeja con papel de horno. Corta la baguette en rebanadas de unos 1,5 cm en ligero ángulo, para que tengan una superficie grande y ovalada.
- Coloca las rebanadas en una sola capa y rocíalas por ambos lados con una fina capa de aceite de oliva. Hornéalas 6–8 minutos, hasta que los bordes estén ligeramente dorados y crujientes y el centro, al presionarlo, resulte elástico, no duro como una tostada seca.
- Pon la ricotta en un bol. Lava y seca bien el limón, ralla muy fino solo la parte amarilla de la piel y añádela al queso: la mezcla debe oler intensamente a limón, sin notas amargas.
- Añade 1–2 cucharadas de zumo de limón, 2 cucharadas de aceite de oliva, una pizca de sal y de pimienta. Bate con una cuchara o varilla 1–2 minutos, hasta que la ricotta esté claramente más lisa, aireada y ligeramente esponjosa.
- Pica muy finito la albahaca y el perejil justo antes de servir. Añádelos a la ricotta y mezcla con suavidad para que la crema siga siendo blanca con puntitos verdes y no se vuelva totalmente verde.
- Saca las rebanadas de pan del horno. Parte el diente de ajo por la mitad y frota rápidamente el pan aún caliente 1–2 veces, para darle aroma sin que el sabor resulte fuerte.
- Coloca en cada tostada una porción de la crema de ricotta de forma que quede como un cojín blando y visible. Alísala con una cucharita, dejando un pequeño margen en los bordes para que la crema no se derrame.
- Al final puedes rociar las tostadas con un poco de aceite de oliva y espolvorear con pimienta recién molida o unas hojas de albahaca. Sirve de inmediato, cuando el pan aún esté ligeramente caliente y la ricotta fría.
Conservación
Guarda por separado el pan tostado y la crema de ricotta. El pan, en un recipiente hermético a temperatura ambiente; la crema, en la nevera y consúmela en 1–2 días. Monta las bruschettas justo antes de servir para que el pan no se ablande.
Suelo preparar estas tostadas cuando los amigos pasan “solo una hora” y no tengo tiempo para cocinar: compro la baguette de camino a casa del trabajo y el resto de los ingredientes casi siempre me esperan en la nevera. A veces también me como dos bruschettas de estas como desayuno rápido un sábado, con una gran taza de café de cafetera italiana.