Bruschetta con ricotta cremosa y jamón de Parma Recipe
Esta versión de bruschetta es un pequeño bocadillo italiano en versión “de lujo”: pan crujiente, ricotta suave y finas lonchas de jamón de Parma. Ideal para una fiesta, una cena con amigos o como picoteo para acompañar una copa de vino. En Italia, estos pequeños bocados se sirven a menudo como antipasti: algo para abrir el apetito antes del plato principal.
La bruschetta con ricotta cremosa y jamón de Parma combina pan crujiente, queso sedoso y jamón curado intensamente salado: un bocado pequeño con sabor de plato entero. El contraste de texturas y el ligero toque de miel hacen que cada mordisco sea sorprendentemente complejo, a pesar de la sencillez de los ingredientes. Es un ejemplo del estilo italiano de servir aperitivos, perfecto para largas veladas de charla alrededor de la mesa.
Consejos del chef
Tuesta el pan en una sartén seca o en el horno de forma que quede bien crujiente por fuera pero no totalmente seco por dentro; así la bruschetta no se desmigajará al primer bocado. Conviene mezclar la ricotta de antemano con un poco de sal, pimienta y unas gotas de aceite de oliva, para que gane sabor y una textura más cremosa. Usa la miel con moderación: solo debe realzar el punto salado del jamón, no convertir la bruschetta en un postre.
Sugerencias de servicio
Sírvelas en una tabla grande, espolvoreadas con pimienta negra recién molida y, si quieres, con unas hojas de rúcula o albahaca para dar color. Esta bruschetta combina muy bien con una copa de prosecco, un tinto ligero o una limonada casera si prefieres una reunión sin alcohol. Es un entrante perfecto para una fiesta en casa, una velada con tabla de quesos y embutidos o una “noche italiana de cine” con varios aperitivos distintos.
Ingredientes
- baguette u otro pan blanco (unos 250–300 g) - 1 pieza
- queso ricotta - 250 gramos
- jamón de Parma u otro jamón curado (lonchas finas) - 100 gramos
- aceite de oliva (mejor de buena calidad, para rociar) - 3 cucharadas
- miel (mejor líquida) - 1 cucharada
- limón (para rociar la ricotta) - 0.5 pieza
- pimienta negra recién molida (al gusto)
- sal (una pizca para la ricotta)
- rúcula u otras hojas de ensalada (para decorar, opcional) - 1 puñado
Preparación
- Precalienta el horno a 200°C (calor arriba y abajo). Forra una bandeja con papel de hornear.
- Corta la baguette en rebanadas de unos 1,5 cm de grosor. Colócalas en la bandeja, rocíalas con 2 cucharadas de aceite de oliva y hornea 6–8 minutos, hasta que el pan esté ligeramente dorado y crujiente por los bordes.
- En un bol mezcla la ricotta con la miel, una pizca de sal, unas gotas de zumo de limón y 1 cucharada de aceite de oliva. Remueve con una cuchara o varilla durante unos 1 minuto, hasta obtener una crema lisa y ligeramente esponjosa.
- Saca las rebanadas de pan del horno y déjalas reposar 2–3 minutos para que se templen un poco: deben estar calientes pero no ardiendo, para que el queso no se derrita demasiado.
- Pon una cucharada de ricotta cremosa sobre cada rebanada y extiéndela suavemente.
- Rompe las lonchas de jamón en trozos más pequeños y colócalos sobre la ricotta, enrollándolos ligeramente para que resulten más apetitosos.
- Rocía todo con un poco más de aceite de oliva y espolvorea con pimienta negra recién molida. Puedes decorar con hojas de rúcula.
- Sirve enseguida, cuando el pan aún esté ligeramente caliente y crujiente.
Conservación
Las bruschettas montadas saben mejor recién hechas; si sobran, guárdalas en un recipiente hermético en la nevera y consúmelas en el mismo día. El pan perderá parte de su textura crujiente. La crema de ricotta por separado se conserva hasta 2 días en frío, bien tapada.