Batido tailandés de desayuno con mango, plátano y leche de coco Recipe
Este batido espeso de mango, plátano y leche de coco sabe a postre tailandés en vaso y, al mismo tiempo, es un desayuno rápido. En Tailandia las frutas tropicales forman parte del día a día; aquí puedes sentir su ambiente sin salir de casa.
En Tailandia, los batidos espesos de mango y plátano se venden en pequeños puestos de zumos en calles y mercados, a menudo preparados delante del cliente con leche de coco y hielo como desayuno rápido o tentempié refrescante en pleno calor.
Este batido tailandés de desayuno sabe a postre espeso de un bar tropical, y lo preparas en pocos minutos antes de salir al trabajo. La combinación de mango maduro, plátano y leche de coco aporta dulzor natural y una textura cremosa sin necesidad de nata. La lima y un toque de miel le dan frescor, de modo que el batido no resulta empalagoso, incluso si te lo bebes a toda prisa en el tranvía.
Por qué funciona esta versión
- El mango y el plátano muy maduros aportan una textura cremosa y dulzor sin necesidad de añadir azúcar.
- La leche de coco en brick o diluida de lata da una textura sedosa, pero no resulta tan pesada como la nata.
- La lima equilibra el coco y el mango, de modo que el batido no queda empalagoso y sabe bien incluso bien frío.
- Las proporciones sencillas permiten espesarlo fácilmente para un smoothie bowl o aligerarlo para un batido para llevar en botella.
Consejos del chef
Usa mango y plátano realmente maduros: cuanto más blandas estén las frutas, menos endulzante necesitarás. Si quieres un batido espeso “para cuchara”, añade menos leche y unos cubos de mango o plátano congelados; para una versión para beber con pajita, simplemente añade un poco más de líquido. Prueba siempre el batido antes de servir y solo entonces ajusta la acidez con lima y el dulzor con miel, porque el sabor de la fruta puede variar mucho.
Sugerencias de servicio
Sirve el batido justo después de batirlo, bien frío, en un vaso alto o en una botella para llevar. Puedes espolvorearlo con coco rallado, granola o semillas de chía si quieres una versión más “instagramable” para un desayuno tranquilo de fin de semana. También es un excelente tentempié rápido después de entrenar en lugar de una barrita proteica.
A tener en cuenta
- Un mango poco maduro dejará hebras duras en el batido y un regusto ácido, incluso si añades más miel.
- No añadas demasiado hielo de golpe: diluirá el sabor; es mejor ir incorporando los cubitos poco a poco.
- Demasiado zumo de lima puede tapar por completo el sabor del mango; añádelo de cucharadita en cucharadita y ve probando.
Sustituciones
- Puedes sustituir el mango fresco por mango congelado en cubos; no lo descongeles del todo y el batido quedará más refrescante.
- Sustituye la miel por sirope de arce o de dátil si necesitas una versión completamente vegana.
- Cambia parte de la leche de coco por bebida de almendra cuando quieras un batido más ligero y menos graso.
Ingredientes
- mango maduro (pelado, sin hueso y cortado en cubos; se puede usar mango congelado) - 1 pieza
- plátano maduro (cortado en trozos; mejor si está previamente enfriado) - 1 pieza
- leche de coco (si usas leche de lata, mézclala mitad y mitad con agua) - 250 ml
- zumo de lima (para equilibrar el dulzor) - 1 cucharada
- miel o sirope de arce (o al gusto; se puede omitir si la fruta es muy dulce) - 1 cucharada
- cubitos de hielo (opcional, para enfriar y espesar el batido) - 6 piezas
- coco rallado (para espolvorear; opcional) - 1 cucharada
Preparación
- Pela el mango, separa la pulpa del hueso y córtala en dados. Pela el plátano y pártelo en trozos. La fruta debe estar blanda al tacto y muy aromática: así el batido quedará más dulce y sin hebras duras de mango.
- Pon en el vaso de la batidora el mango, el plátano, la leche de coco, el zumo de lima y la miel o el sirope de arce. Empieza con unas 1 cucharadita de endulzante, porque al enfriarse el dulzor de la fruta se percibe más.
- Si quieres un batido más frío y más espeso, añade cubitos de hielo o trozos de mango parcialmente descongelados. Tritura a velocidad media; si la mezcla deja de moverse, para, remueve con una cuchara los laterales del vaso y vuelve a triturar.
- Tritura durante 30–60 segundos, hasta que la bebida quede totalmente lisa, sin grumos de mango ni hebras visibles de la fruta. La consistencia debe recordar a un yogur de beber espeso: debe caer de la cuchara con facilidad, pero no como agua.
- Si el batido está demasiado espeso y casi no se vierte, añade 2–3 cucharadas de leche de coco o agua fría y tritura brevemente. Si te parece demasiado líquido, incorpora unos cubos de mango congelado y vuelve a triturar hasta obtener una textura cremosa y homogénea.
- Prueba el batido. Si está soso, añade de a 1 cucharadita de zumo de lima hasta notar un toque cítrico claro pero no dominante. Si le falta dulzor, agrega un poco más de miel, tritura unos segundos y vuelve a probar.
- Vierte el batido en vasos bien fríos o en botellas para llevar. Espolvorea la superficie con coco rallado justo antes de servir para que quede ligero y ligeramente crujiente sobre el smoothie cremoso.
Conservación
El batido sabe mejor recién hecho, pero puedes guardarlo en la nevera hasta 24 horas en un recipiente bien cerrado. Agítalo o remuévelo antes de beber, ya que puede separarse ligeramente.
Tengo la costumbre de preparar los ingredientes de este batido por la noche: meto el mango y el plátano troceados en un táper en la nevera y por la mañana solo tengo que batirlo todo con la leche de coco y salir corriendo con el vaso hacia el tranvía. Los lunes me alegra el día más que el café.