Tortitas de avena con manzana y canela Recipe
Las tortitas de avena con manzana y canela son una versión más saludable de las tortitas de desayuno, ideal para una mañana perezosa. Los copos de avena y la manzana hacen que sean saciantes, y la canela les da un carácter típicamente polaco, como de tarta de manzana. Es algo entre unas gachas de avena y un crêpe: cómodo de comer y apreciado tanto por niños como por adultos.
Estas tortitas combinan el confort de unas gachas de avena calientes con la comodidad de comer crêpes: crujientes en los bordes, suaves y jugosas por dentro gracias a la manzana rallada. La canela y la manzana les dan un sabor a tarta de manzana en versión de desayuno, sin crema pesada ni mucha grasa. Son una forma de tomar “algo dulce” por la mañana que realmente mantiene la saciedad hasta el mediodía.
Por qué funciona esta versión
- Los copos de avena remojados crean una masa suave sin harina de trigo y ayudan a ligar bien la mezcla.
- La manzana rallada con rallador grueso y escurrida ligeramente aporta jugosidad sin que las tortitas queden crudas por dentro.
- La levadura química y los huevos airean la masa, de modo que las tortitas quedan esponjosas y no compactas.
- Freír a fuego medio‑bajo permite que el interior se haga bien antes de que los azúcares de la manzana se quemen.
Consejos del chef
Merece la pena remojar un rato los copos de avena en la leche hasta que se ablanden: la masa será más homogénea y las tortitas no se desharán en la sartén. Fríelas a fuego medio, no al máximo, porque los azúcares de la manzana se caramelizan rápido y es fácil que se quemen antes de que el interior cuaje. Si la masa parece demasiado líquida, añade una cucharada de copos o de harina de avena y espera 2–3 minutos a que se hinchen.
Sugerencias de servicio
Sírvelas en un desayuno de fin de semana con yogur natural, miel y un puñado de frutos secos: es un buen conjunto antes de una ruta larga en bicicleta. Para los niños puedes añadir rodajas de plátano y un poco de azúcar glas; así las tortitas desaparecen del plato en pocos minutos. Para beber, combina bien con café con leche, cacao o té caliente con limón en una mañana otoñal.
A tener en cuenta
- No hagas las tortitas demasiado grandes: las pequeñas se cocinan mejor por dentro sin quemarse por fuera.
- Si la masa se espesa entre tandas, añade un poco de leche; de lo contrario, las tortitas quedarán pesadas.
- Si añades demasiada manzana, la masa se desparramará en la sartén y será difícil dar la vuelta a las tortitas.
Sustituciones
- Puedes sustituir parte de la leche por yogur natural si te gusta un toque ligeramente ácido.
- El azúcar se puede cambiar por miel o sirope de arce, añadiéndolos cuando la mezcla se haya templado un poco.
- En lugar de manzana puedes usar pera, pero escúrrela bien, porque suelta más agua.
Ingredientes
- copos de avena gruesos aproximadamente 1,5 vasos - 120 g
- leche de vaca o vegetal - 200 ml
- huevos - 2 pieza
- manzana mediana, preferiblemente ligeramente ácida - 1 pieza
- azúcar o miel al gusto - 1.5 cucharada
- canela molida - 1 cucharadita
- levadura química en polvo - 0.5 cucharadita
- aceite para freír - 2 cucharada
- sal - 1 pizca
- yogur para servir, opcional
Preparación
- Pon los copos de avena en un cuenco, cúbrelos con la leche y mezcla bien. Deja reposar unos 10 minutos, hasta que se hinchen y se ablanden: la mezcla debe espesar claramente y parecer una avena espesa, no una sopa.
- Lava la manzana, pélala si lo consideras necesario y rállala con un rallador de agujeros gruesos. Si suelta mucho zumo, estrújala ligeramente con la mano sobre el fregadero: las hebras deben quedar jugosas, pero no chorreando.
- Añade a los copos ya hidratados los huevos, la manzana rallada, el azúcar o la miel, la canela, la levadura química y una pizca de sal. Mezcla con una cuchara hasta que no queden copos secos y la masa sea homogénea.
- Comprueba la consistencia: la masa debe caer lentamente de la cuchara y mantener la forma de un pequeño montoncito. Si se extiende como una masa de crepes, añade 1–2 cucharadas de copos y espera 2–3 minutos. Si está demasiado densa, añade un poco de leche.
- Calienta una fina capa de aceite en una sartén a fuego medio. Cuando un poco de masa que eches empiece a chisporrotear suavemente y aparezcan pequeñas burbujas, baja el fuego a medio‑bajo.
- Ve poniendo porciones de masa con una cuchara, formando pequeñas tortitas separadas entre sí. Fríe 2–3 minutos, hasta que los bordes se cuajen, la superficie pierda brillo y la base esté dorada y se despegue fácilmente al levantarla con una espátula.
- Dales la vuelta con cuidado y fríe otros 2–3 minutos, hasta que estén doradas por igual y, al presionarlas ligeramente con el dedo, se noten elásticas, no blandas como masa cruda.
- Ve colocando las tortitas hechas en un plato cubierto con papel de cocina para eliminar el exceso de grasa. Sirve enseguida, aún calientes, con yogur, nata, más canela o un poco de miel.
Conservación
Las tortitas se conservan bien en la nevera 1–2 días. Guárdalas en un recipiente cerrado y caliéntalas en una sartén sin grasa, en el horno o en la tostadora. La masa cruda puede reposar en la nevera hasta el día siguiente; remueve antes de freír y ajusta la consistencia con un poco de leche si es necesario.
Suelo freír estas tortitas los lunes por la mañana, cuando me queda una manzana algo triste en el frutero y un puñado de copos de avena. Hago directamente una ración doble, porque se recalientan de maravilla al día siguiente en una sartén seca o en la tostadora.