Sopa mexicana de tomate con bolitas de maíz Recipe
Una sopa de tomate reconfortante con bolitas suaves pero firmes de harina de maíz, inspirada en la cocina casera del centro de México. Recuerda a una mezcla entre nuestra sopa de tomate con pasta o bolitas y la sopa mexicana de tortilla, solo que en lugar de tiras de tortilla lleva pequeñas bolitas. Ideal para una noche fresca, cuando te apetece algo sencillo pero diferente a lo de siempre.
Esta sopa es un puente interesante entre la clásica sopa de tomate casera y los sabores mexicanos: en lugar de pasta o arroz aparecen bolitas suaves de harina de maíz. El caldo de tomate con guindilla y comino es ligeramente picante y muy reconfortante, y las bolitas de maíz le dan cuerpo, de modo que la sopa puede sustituir perfectamente a un plato principal. Se inspira en las sopas caseras del centro de México, donde la harina de maíz es tan habitual como la de trigo en nuestra cocina.
Consejos del chef
Al sofreír la cebolla, procura que no se dore: debe quedar translúcida, así la sopa tendrá un sabor más suave y sin amargor. La masa para las bolitas debe tener la consistencia de nata espesa; si es demasiado líquida, las bolitas se desharán, y si es demasiado densa, quedarán duras y harinosas por dentro. Mantén la sopa solo a un hervor suave mientras cueces las bolitas, porque con un fuego demasiado fuerte pueden romperse.
Sugerencias de servicio
Sírvela en cuencos hondos con más cilantro por encima y un gajo de lima para exprimir si te gusta un toque más ácido. Acompaña con una quesadilla sencilla de queso o con una rebanada de pan de maíz tostado. Es una gran opción para una noche fría y lluviosa en casa, cuando quieres algo reconfortante pero sin recurrir a guisos pesados.
Ingredientes
- tomates (de lata o triturados) - 800 g
- caldo de verduras - 1 l
- cebolla - 1 pieza
- ajo - 3 dientes
- aceite - 2 cucharadas
- maíz - 150 g
- harina de maíz - 120 g
- huevo - 1 pieza
- leche - 80 ml
- levadura química en polvo - 0.5 cucharaditas
- guindilla fresca - 1 pieza
- comino molido - 0.5 cucharaditas
- cilantro fresco - 2 cucharadas
- sal
- pimienta
Preparación
- Pela la cebolla y córtala en dados pequeños. Pela el ajo y pícalo. Abre la guindilla a lo largo, retira las semillas (si quieres una sopa más suave) y pícalo todo muy fino.
- En una olla grande calienta el aceite a fuego medio. Añade la cebolla y sofríe de 4 a 5 minutos, removiendo a menudo, hasta que se ablande y quede translúcida pero sin dorarse.
- Añade el ajo, la guindilla y el comino, y sofríe 1 minuto más, hasta que las especias desprendan su aroma.
- Vierte los tomates de lata y el caldo. Lleva a ebullición, baja el fuego y cuece a fuego lento durante 15 minutos para que los sabores se integren.
- Pasado este tiempo, tritura la sopa con una batidora de mano directamente en la olla (ten cuidado con las salpicaduras, tritura a impulsos). Sazona con sal y pimienta al gusto.
- Escurre y enjuaga el maíz, añádelo a la sopa y cuece a fuego suave 5 minutos más.
- En un bol mezcla la harina de maíz, la levadura química y una pizca de sal. Añade el huevo y la leche, y remueve con una cuchara hasta obtener una masa espesa pero fluida, con una consistencia similar a la de la nata espesa. Si queda demasiado densa, añade 1–2 cucharadas de leche.
- Mantén la sopa a un hervor muy suave. Con ayuda de dos cucharaditas toma pequeñas porciones de masa y deslízalas en la olla, formando bolitas del tamaño de una avellana.
- Cuece las bolitas en la sopa de 5 a 7 minutos a fuego bajo. Estarán listas cuando suban a la superficie y se noten elásticas al presionarlas suavemente con la cuchara.
- Al final añade el cilantro fresco picado, remueve y sirve de inmediato.
Conservación
Guarda la sopa ya con las bolitas en un recipiente hermético en la nevera y consume en 1–2 días. Caliéntala suavemente a fuego bajo, sin hervir con fuerza, para que las bolitas no se deshagan.